Ferran Torres, durante la celebración del Mundial.

Ferran Torres, durante la celebración del Mundial. Europa Press

Fútbol

Ferran Torres, 26 años: "Tenía 12-13 años cuando mis padres se divorcian. Fue un shock y entré en la residencia del Valencia"

El héroe de España en la final del Mundial 2026 se abrió sobre su infancia en el podcast de Jordi Wild.

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Jorge Pacheco
Publicada

A sus 26 años, Ferran Torres atraviesa uno de los momentos más trascendentales de su carrera deportiva.

Encumbrado en la cima del fútbol internacional tras proclamarse campeón del mundo con la selección española, donde se erigió en el héroe del gol en la gran final, el atacante se encuentra ahora en un punto de inflexión.

Su brillante actuación con la elástica nacional lo ha vuelto a situar en el centro del foco mediático, justo en un periodo donde su futuro en el FC Barcelona se mantiene completamente abierto ante una posible salida del conjunto azulgrana en este mercado de fichajes.

Sin embargo, la serenidad con la que el delantero asume hoy los escenarios de máxima presión no es producto del azar, sino el resultado de un proceso de maduración acelerado que comenzó en su infancia.

Durante sus primeros años en la cantera ché, un episodio familiar sacudió su entorno cotidiano. Como el propio futbolista rememora al echar la vista atrás hacia aquel periodo determinante de su niñez: "Cuando tengo 12 13 años, mis padres se divorcian y fue un poco shock para mí. Al final, eres bastante pequeño y no sabes cómo afrontarlo", contó tiempo atrás en The Wild Project.

"Decidimos que me iba a meter a la residencia del Valencia. Vivir allí con la gente que era de fuera de Valencia era raro, que un chaval de Valencia estuviese en la residencia. A mí eso me daba verguenza", añadió

Ingresar en la residencia de Paterna siendo un chaval de la tierra supuso un desafío emocional de enorme magnitud. La separación de sus progenitores y la distancia diaria de su hogar lo sumergieron en una dinámica dura para un adolescente.

Ferrán Torres durante la final del Mundial

Ferrán Torres durante la final del Mundial Europa Press

El propio jugador describe con crudeza el sufrimiento que le acompañaba cada inicio de semana: "Para mí, el domingo por la noche, cuando mis padres -o uno u otro- me dejaban en la residencia, era llorar, llorar y llorar. Hasta el viernes siguiente o sábado siguiente no iba a volverlos a ver".

Aquellas lágrimas dominicales, lejos de frenar su progresión, terminaron por cimentar una coraza psicológica inexpugnable.

Ese duro aprendizaje vital en las categorías inferiores moldeó la fortaleza mental que, tiempo después, el propio delantero bautizaría como su célebre "mentalidad de tiburón" para sobreponerse a los baches deportivos y a las exigencias de la élite.

Ese carácter indomable fue el motor que impulsó su trayectoria desde Mestalla hasta el Manchester City bajo las órdenes de Pep Guardiola, antes de dar el salto al Camp Nou.

Una carrera estelar que tocó techo con su histórica actuación en la cita mundialista, donde selló con su diana el título más deseado e inscribió su nombre con letras de oro en el deporte español.

Hoy, instalado en la madurez de su carrera pero con un largo horizonte por delante, el futuro del atacante vuelve a situarse en el centro del debate futbolístico.

Con diversos clubes atentos a su situación y el Barça barajando su traspaso para reestructurar su proyecto deportivo, el ariete valenciano afronta este nuevo escenario con la calma de quien aprendió a encajar los golpes y reinventarse desde niño.