Fabián Ruiz, junto con su madre.

Fabián Ruiz, junto con su madre. Captura de redes sociales.

Fútbol

Fabián Ruiz, 30 años: "Mis padres se separaron cuando yo era niño, mi madre dejaba de comer para llevarme a entrenar"

El mediocentro tuvo una infancia complicada, pero salió adelante gracias a los sacrificios de su madre, que trabajaba de lunes a domingo.

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Carlos Serrano
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El camino de Fabián Ruiz hacia la élite del fútbol estuvo marcado por las dificultades. Antes de convertirse en uno de los mejores centrocampistas del mundo vivió una infancia complicada en la que su madre tuvo que multiplicarse para sacar adelante a sus tres hijos tras la separación de sus padres.

El futbolista recuerda aquella etapa como un momento complicado, aunque asegura que con el paso del tiempo aprendió a convivir con la situación.

"Que tus padres se separen es una situación difícil para cualquier niño. No es nada agradable, pero te acostumbras con el paso del tiempo, lo asimilas. Son circunstancias de la vida. Desde hace tiempo lo asimilé y no echo de menos que estén juntos, porque he tenido otros apoyos que me lo han compensado. Nuestra vida ha sido diferente como familia, pero hemos podido tirar para adelante", explica.

Tras la ruptura familiar, la madre de Fabián tuvo que convertirse en el principal sustento del hogar, ejerciendo al mismo tiempo de madre y padre. El sevillano no duda en reconocer el enorme esfuerzo que hizo por él y por sus hermanos.

"Valoro mucho el sacrificio que ha hecho mi madre por mí. Recuerdo que hubo un momento en el que lo único que quería era que no me faltase de nada, y sacaba fuerzas de donde no las tenía para llevarme a entrenar o a los partidos. Dejaba de dormir, de comer y hasta de ducharse si hacía falta. ¡Y lo sigue haciendo! Le digo: 'Mamá, que ya no tengo 15 años', y ella me dice que yo siempre seré su niño y que eso no va a cambiar", relata.

Fabián Ruiz, durante un entrenamiento con España.

Fabián Ruiz, durante un entrenamiento con España. REUTERS

Las dificultades económicas marcaron aquellos años. Con un sueldo muy ajustado, su madre tuvo que mantener a la familia mientras hacía frente a los gastos de la casa, los estudios de sus hijos y los desplazamientos para que Fabián pudiera entrenar en el Betis.

"Mi madre tuvo que sacarnos adelante sola a mis hermanos y a mí. No sé cuánto ganaba, pero no mucho. Y con una casa, tres hijos, los estudios, llevarme a mí a entrenar al Betis… No fue fácil, lo pasamos mal económicamente. Mi hermana pequeña y yo no nos dábamos cuenta, pero sí mi hermano mayor y mi madre, que llevaban la casa", recuerda.

De la vergüenza al orgullo

Durante aquella etapa, la madre del futbolista trabajaba limpiando los vestuarios del Real Betis. Una situación que, siendo niño, le generó cierta incomodidad, aunque con el tiempo terminó convirtiéndose en un motivo de orgullo.

"Al principio me daba un poco de vergüenza porque ella limpiaba los vestuarios del Betis y yo me cambiaba allí. Después fue todo lo contrario. Sentía orgullo de ver a mi madre trabajando allí y haciendo todo lo posible por nosotros", confiesa.

La familia contó con muy poca ayuda externa. Según explica el propio jugador, únicamente una de sus tías les tendió la mano, tanto en lo económico como en lo emocional.

"Afortunadamente tuvimos la ayuda de mi tía, que tampoco estaba muy bien económicamente, pero nos dio un gran apoyo, sobre todo a mi madre. Por fortuna nos ha llegado la recompensa con el fútbol", señala.

Consolidado en la élite del fútbol europeo, Fabián Ruiz pudo cumplir uno de sus mayores deseos: retirar a su madre y hacerse cargo de toda la familia.

"Tuve la suerte de poder permitirme sacarla de trabajar y tirar yo de mi familia, y sin ninguna duda lo hice. Al principio le costó, se lo pensó mucho tiempo, era su rutina, y dejarlo de golpe le costó", admite.

Ahora, el internacional español asegura que su prioridad es que los suyos no vuelvan a pasar necesidades.

"A mi familia nunca le va a faltar nada. Todos tienen ahora una casa y un coche, eso es lo más importante para mí. Siempre que tenga la suerte de estar bien económicamente, no les faltará nada. Ellos son muy humildes y hasta les cuesta pedirme algo. Somos una familia humilde, llana, del pueblo", concluye.