Montaje de Joselu y la cascada del pueblo donde suele descansar en vacaciones.

Montaje de Joselu y la cascada del pueblo donde suele descansar en vacaciones. EE

Fútbol

El pueblo español donde Joselu desconecta cada verano: 9.000 habitantes, una cascada de 60 m y varias leyendas demoníacas

El delantero, que será agente libre este verano tras finalizar su contrato con Al-Gharafa, intenta acudir al pueblo que le vio crecer en Galicia.

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Joselu Mato ha construido su carrera a base de goles lejos de casa, pero su refugio sigue estando en un rincón muy concreto del mapa: Silleda, un municipio rural de la comarca del Deza, en Pontevedra, que ronda los 9.000 habitantes y donde el fútbol se consume entre bares de toda la vida y plazas pequeñas, no entre focos ni palcos VIP.

Allí creció y allí intenta volver siempre que el calendario se lo permite, para hacer vida de pueblo, rodeado de vecinos que le conocen desde niño y que lo han visto dar sus primeros toques en campos de hierba irregular.

A diferencia de otros compañeros que eligen Dubai o las Maldivas para desconectar, Joselu encuentra su descanso en un lugar en el que todo el mundo se saluda por la calle y donde su nombre es el del “rapaz de Silleda” que un día llegó a la élite. Cuando vuelve, las historias se repiten: paseos tranquilos, fotos con los vecinos y algún que otro café en los bares del centro.

Pero este pueblo gallego es mucho más que el origen humilde de un futbolista de élite. Silleda se ha hecho un nombre en Galicia gracias a su enorme recinto ferial, que acoge la Feria Internacional de Galicia, una cita que convierte cada año el municipio en un gran escaparate agrícola, ganadero, gastronómico y turístico.

Durante esos días, los pabellones se llenan de expositores, los hoteles de la zona cuelgan el cartel de completo y el pueblo multiplica su actividad, sin perder del todo ese aire de lugar pequeño donde el ritmo lo marcan las ferias de ganado y las fiestas patronales.

Joselu besa la última Champions conquistada por el Real Madrid.

Joselu besa la última Champions conquistada por el Real Madrid. REUTERS

El otro gran icono de Silleda está mucho más escondido, al final de un sendero entre bosques de tonos verdes imposibles: la fervenza do Toxa, una cascada de alrededor de 60 metros de altura que se desploma entre rocas y musgo y que está considerada una de las más espectaculares de Galicia.

El rugido del agua y la sensación de estar en medio de la nada hacen de este paraje un símbolo perfecto de lo que representa Silleda para alguien como Joselu: naturaleza salvaje, desconexión total y cero rastro del ruido mediático que rodea a un jugador del Real Madrid durante la temporada.

Alrededor de esa cascada y de los bosques que la rodean han nacido, con los años, varias leyendas de corte casi demoníaco, alimentadas por la tradición oral y por ese punto de misterio que siempre acompaña a los paisajes gallegos.

Se habla de espíritus que habitan en las profundidades del valle, de presencias que se dejan sentir en noches de niebla espesa y de antiguas supersticiones ligadas al agua y a las rocas. Son historias que se cuentan en voz baja, a medio camino entre la broma y el respeto, pero que han ayudado a envolver el lugar en una atmósfera mágica.

Entre esas leyendas, la vida de pueblo y el estruendo de una cascada de 60 metros, Joselu encuentra en Silleda un refugio que explica muy bien quién es: un futbolista acostumbrado al máximo nivel que, cada verano, vuelve a sus raíces para recordar de dónde viene.