Chiqui Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).

Chiqui Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). EFE

Fútbol

El FBI y fiscales federales ponen la lupa sobre Chiqui Tapia y las millonarias operaciones financieras del 'AFAGate'

La justicia estadounidense investiga el presunto desvío de 260 millones de dólares a través de una trama en Miami en pleno Mundial.

Más información: 'AFAGate', la trama de casi 400 M$ con sociedades pantalla en EEUU y España que se lucró del éxito de la Argentina de Messi

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El fútbol sudamericano se ve sacudido por la sombra de la corrupción en el peor momento posible. En mitad del Mundial 2026, una tormenta judicial amenaza con desmantelar la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

El Departamento de Justicia de EEUU y el FBI han comenzado a tomar declaraciones formales por presunto fraude y blanqueo de capitales contra su presidente, Claudio "Chiqui" Tapia. El caso, bautizado como el 'AFAGate', investiga la canalización irregular de cientos de millones de dólares a través del sistema financiero estadounidense.

La investigación preliminar ha cobrado un impulso definitivo. Según informó el periódico La Nación, agentes del FBI en Washington y Miami mantuvieron una videoconferencia de más de tres horas con el empresario Guillermo Tofoni.

Durante este encuentro confidencial, los fiscales federales Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger interrogaron al testigo sobre los movimientos de fondos de la AFA bajo el mandato de Tapia y su colaborador, Pablo Toviggino. Las sospechas apuntan a que la entidad utilizó empresas pantalla en suelo norteamericano para desviar activos y eludir controles fiscales.

La conexión de Florida y el desvío de fondos

El núcleo del 'AFAGate' reside en las operaciones comerciales de TourProdEnter LLC, una sociedad registrada en Florida y gestionada por el exlegislador Javier Faroni junto a su esposa, Érica Gillette. Esta firma privada fue contratada por la directiva de Tapia para actuar como agente de cobro exclusivo de los contratos internacionales de patrocinio de la selección argentina.

Entre los acuerdos más lucrativos bajo sospecha se encuentran los firmados con multinacionales como Adidas, por 60 millones de dólares, y Warner, que ascendía a los 40 millones.

Los investigadores de la Unidad de Integridad Bancaria estadounidense han seguido el rastro del dinero y las conclusiones provisionales son alarmantes. A través de cinco importantes bancos de Estados Unidos -Citibank, Synovus, Bank of America, JP Morgan y PNC Bank-, la empresa de Faroni llegó a administrar un volumen total de 260 millones de dólares de la AFA.

Sin embargo, las auditorías revelan que solo una parte se destinó a cubrir los gastos operativos reales de la federación.

El gran misterio que intentan resolver las autoridades es el destino de al menos 57 millones de dólares distribuidos de manera opaca entre diversas sociedades y particulares. La documentación muestra transferencias multimillonarias hacia empresas sin actividad real, cuyos titulares cobraban subsidios públicos en Argentina.

Asimismo, se identificaron giros directos a dos sociedades vinculadas familiarmente con Toviggino. Por si fuera poco, la justicia sospecha que unos 6,2 millones de dólares de estos fondos se emplearon para adquirir el club de fútbol Perugia en Italia. Esta compra se realizó bajo la modalidad de Sociedad Anónima Deportiva (SAD), un formato privatizado al que el propio Tapia se opone públicamente en su país.

Presión en dos frentes

El horizonte legal para la directiva del fútbol argentino se complica debido a un efecto pinza judicial. Mientras el FBI acumula pruebas en Washington y Miami, en Buenos Aires el juez de lo Penal Económico, Diego Amarante, mantiene abierta una causa paralela.

El magistrado ya ordenó el levantamiento del secreto fiscal de Tapia y su círculo íntimo, autorizando el registro de la sede central de la AFA para incautar los contratos. La cooperación entre el Ministerio de Seguridad argentino y las agencias estadounidenses ha facilitado un flujo constante de información sensible que ahora nutre el expediente penal.

Ante la gravedad de los acontecimientos, la AFA ha activado de urgencia su maquinaria jurídica en territorio norteamericano para frenar el impacto reputacional. Tomás Regalado, representante institucional de la federación para América del Norte, y el abogado penalista Mariano Lizardo comparecieron recientemente en un foro sobre transparencia celebrado en Miami.

En su intervención, exigieron el respeto al principio de presunción de inocencia, argumentando que la apertura de diligencias y la toma de declaraciones no implican una declaración formal de culpabilidad ni determinan la responsabilidad criminal de los dirigentes.

A pesar de los esfuerzos de contención, los tres fiscales continúan evaluando la posibilidad de citar a declarar a ex altos cargos gubernamentales que supervisaron las cuentas de la federación. El 'AFAGate' ha dejado de ser un mero conflicto administrativo local para convertirse en una investigación federal criminal de alto voltaje en Estados Unidos.

Con el torneo internacional en marcha, el futuro de Claudio "Chiqui" Tapia pende de un hilo judicial que se tensa cada día más en los despachos de la justicia norteamericana.