Julián Álvarez, junto con sus padres.

Julián Álvarez, junto con sus padres.

Fútbol

Gustavo, padre de Julián Álvarez (26): "Pateaba mucho dentro de casa. Yo cuidaba que no rompieran la tele o los cuadros"

El argentino ha abierto las portadas de los periódicos tras anunciar que quiere dejar el Atlético de Madrid en pleno Mundial.

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C. S.
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Actualizada

La noticia de que Julián Álvarez ha comunicado al Atlético de Madrid su deseo de abandonar el club para emprender un nuevo desafío deportivo ha vuelto a situar al delantero argentino en el centro de la actualidad futbolística.

El campeón del mundo, una de las grandes figuras de la selección argentina y del fútbol europeo, vuelve a protagonizar titulares. Sin embargo, mucho antes de los goles, los títulos y las portadas, existió un niño de un pequeño pueblo cordobés cuya vida giraba alrededor de una pelota.

Nacido en Calchín, una localidad de apenas unos miles de habitantes en la provincia de Córdoba, el argentino creció en un entorno sencillo, rodeado de familia, amigos y fútbol.

Quienes compartieron con él aquellos años recuerdan una infancia tranquila, pero marcada por una pasión inagotable por el balón.

Su madre, Mariana, ha explicado en varias ocasiones que Julián y sus hermanos apenas conocían el aburrimiento.

Cuando no estaban en el colegio, jugaban al fútbol en cualquier rincón disponible, ya fuera en casa, en la calle o en una pequeña cancha cercana. "Su infancia en el pueblo fue muy relajada, tranquila. Él y sus hermanos nunca se aburrían porque siempre estaban haciendo algo, sobre todo jugando al fútbol", recordó.

Julián Álvarez, junto a sus hermanos y sus padres.

Julián Álvarez, junto a sus hermanos y sus padres.

Su padre, Gustavo Álvarez, conserva recuerdos muy similares. Uno de ellos se ha convertido en una de las anécdotas más conocidas de la infancia del delantero. "Pateaba mucho dentro de casa. Él y sus dos hermanos. Yo cuidaba que no rompieran el televisor o los cuadros", contó al recordar aquellos años en los que el fútbol invadía cada rincón del hogar familiar.

La pelota era prácticamente una extensión de sus vidas. Según han relatado sus familiares, los tres hermanos pasaban horas jugando juntos. El propio entorno familiar recuerda que el regalo que más ilusión les hacía recibir era siempre el mismo: una pelota de fútbol.

Las jornadas terminaban muchas veces cuando ya había anochecido y sus padres tenían que llamarlos para entrar a casa.

Aquella obsesión infantil estaba acompañada de una determinación poco habitual para su edad. Existe una entrevista grabada en 2011, cuando Julián tenía apenas 11 años, en la que respondió con absoluta naturalidad cuál era su gran sueño: "Jugar un Mundial".

Cuando le preguntaron por su ídolo, tampoco dudó: “Messi”. Más de una década después, acabaría compartiendo vestuario con Lionel Messi y conquistando junto a él la Copa del Mundo con Argentina.

La humildad y la disciplina también formaron parte de la educación recibida en Calchín. El propio futbolista ha recordado que su padre insistía constantemente en valores como el esfuerzo, el compromiso y la sencillez, principios que han acompañado toda su carrera.

Hoy, mientras su futuro vuelve a ser objeto de debate tras expresar su intención de dejar el Atlético de Madrid, la historia de Julián Álvarez recuerda que detrás de una estrella mundial sigue estando aquel niño de Calchín que pasaba las tardes pateando una pelota y soñando, sin saberlo, con cumplir todo aquello que imaginaba.