José Mourinho, en el banquillo del Benfica.

José Mourinho, en el banquillo del Benfica. EFE

Fútbol

José Mourinho, 63 años: "Si me hubiera quedado en casa, habría ganado más dinero que trabajando en el Benfica"

El técnico portugués llegó al banquillo de Lisboa hace ocho meses renunciando a una jugosa indemnización pagada por el Fenerbahce.

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J. P.
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José Mourinho llega al final de su primera temporada en el Benfica a las puertas de un regreso al Real Madrid con un mensaje muy claro sobre el dinero y las prioridades de su carrera.

El técnico portugués dejó en público meses atrás una idea que ahora cobra una nueva lectura: "Si me hubiera quedado en casa, habría ganado más dinero que trabajando en el Benfica".

Aquella frase no nació en plena tormenta por su futuro, sino en los primeros compases de su etapa en Lisboa. A finales de septiembre, con el curso recién arrancado y el ruido creciendo alrededor de su contrato, Mourinho compareció en la previa de un partido de Liga ante el Rio Ave y decidió cortar de raíz la especulación.

Ante las preguntas sobre las cifras de su sueldo, respondió sin rodeos y elevó el tono para subrayar su postura. "Si me quedara en casa hasta junio ganaría más que trabajando en el Benfica (...). Ni siquiera se puede decir que estoy aquí gratis, estoy aquí en negativo", lanzó entonces el entrenador.

En ese momento, el contexto era muy distinto al actual. Mourinho acababa de asumir el banquillo del club que le abrió las puertas como técnico profesional, tras una salida ruidosa del Fenerbahçe y con una indemnización pendiente que seguiría cobrando si se tomaba un año sabático.

Por eso insistió en que su decisión de decir sí al Benfica le suponía una pérdida económica directa y que su elección tenía más que ver con la necesidad de volver a competir al máximo nivel que con el tamaño del contrato.

La rueda de prensa, pensada para hablar de fútbol, se convirtió en una especie de manifiesto personal. Mourinho explicó que aceptaba reducir sus ingresos para recuperar sensaciones, vivir de nuevo la presión por los títulos y reencontrarse con un entorno que conoce desde sus inicios.

José Mourinho, durante el partido contra el Estoril.

José Mourinho, durante el partido contra el Estoril. Reuters

La frase sobre "estar en negativo" funcionó como una respuesta irónica a las filtraciones que apuntaban a un salario desorbitado y, al mismo tiempo, como una manera de alinearse con la grada: se presentaba como alguien dispuesto a perder dinero a cambio del reto.

Meses después, con la temporada ya cerrada y el nombre de Mourinho en el centro del tablero europeo, aquellas palabras se leen de otra forma.

El entrenador que entonces aseguraba que habría ganado más "quedándose en casa" está a un paso de firmar uno de los banquillos más codiciados del mundo.

Pero el relato que él mismo construyó al aterrizar en el Benfica sigue siendo el mismo: la decisión de volver a la élite no fue una cuestión de ceros, sino de ambición competitiva y de orgullo profesional.