Montaje de Manolo González y su lugar de desconexión lejos de Barcelona.

Montaje de Manolo González y su lugar de desconexión lejos de Barcelona. EE

Fútbol

El refugio de Manolo González en un pueblo de 921 habitantes: un tesoro romano, geoparque mundial y escondite de un rey

El entrenador del Espanyol se aleja de Barcelona para descansar después del estrés de cada temporada.

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El fútbol de élite suele habitar en grandes urbes pavimentadas de asfalto y focos mediáticos. Sin embargo, las raíces de quienes lo dirigen a veces se hunden en los rincones más profundos y mágicos de la geografía española.

Este es el caso de Manolo González, actual entrenador del RCD Espanyol, cuyo origen se localiza en Folgoso do Courel, un idílico pero diminuto municipio rural incrustado en la provincia de Lugo, Galicia.

Con una población que apenas alcanza los 921 habitantes, este territorio de montaña representa un universo paralelo al estrés de los banquillos de Primera División.

Aunque el técnico blanquiazul emigró a Barcelona junto a su familia con apenas tres años, la indomable energía del paisaje gallego sigue corriendo por sus venas. Y es que Folgoso do Courel no es un pueblo cualquiera de la conocida como "España vaciada"; es un santuario natural e histórico que alberga secretos asombrosos en cada una de sus laderas.

El mayor reconocimiento internacional de la zona le llegó gracias a su espectacular entorno geológico. Su territorio forma parte integral del Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas de Courel, convirtiéndose en el primero de su tipo en todo el noroeste peninsular.

Manolo González, durante un partido del Espanyol.

Manolo González, durante un partido del Espanyol. EFE

Caminar por sus valles es hacer un viaje al pasado de la Tierra, uniendo paisajes de contrastes donde conviven microclimas mediterráneos y atlánticos a escasos kilómetros de distancia.Pero la riqueza de este refugio no es solo ambiental, sino también arqueológica.

Bajo la densa vegetación de la sierra se esconde un auténtico tesoro romano: la antigua explotación aurífera a cielo abierto de A Toca. Allí, hace casi dos milenios, el Imperio Romano diseñó una descomunal infraestructura hidráulica para remover montañas enteras y extraer el oro que financiaba sus conquistas, dejando una cicatriz histórica que hoy fascina a los visitantes.

Por si fuera poco, los ecos del pasado envuelven al municipio en leyendas de la realeza medieval. Las crónicas históricas detallan que la parroquia de Santa María de Folgoso sirvió como el escondite secreto de un futuro rey.

Durante su infancia, el que más tarde sería Alfonso II "el Casto" fue ocultado en estas indómitas cumbres para protegerlo de las sangrientas disputas palaciegas que amenazaban el trono de Asturias.

Lejos de los estadios repletos y las pizarras tácticas, Folgoso do Courel se mantiene como el reducto de paz ideal para Manolo González. Una joya gallega aislada del ruido del balón, protegida por montañas que guardan el misticismo de reyes, imperios y geoparques mundiales.