Diego Conde, portero del Villarreal.

Diego Conde, portero del Villarreal. VILLARREAL CF

Fútbol

Diego Conde, futbolista, sobre sus inversiones: "El objetivo es mantener el mismo nivel de vida al resistirse los ingresos"

El guardameta del Villarreal trata la importancia de gestionar el patrimonio durante la vida en activo de los jugadores de fútbol.

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Diego Conde, portero del Villarreal CF y futbolista consolidado en la élite, se ha convertido en un ejemplo de jugador que piensa en el futuro mucho antes de colgar los guantes. Formado en la cantera del Atlético de Madrid y curtido en Segunda con el Leganés, hoy defiende la portería amarilla mientras construye, paso a paso, un patrimonio que le acompañe cuando el fútbol ya no le pague sueldos de seis cifras.

En una mesa redonda organizada por la Asociación de Futbolistas Españoles, junto a compañeros como Jaime Mata y Javier Arizmendi, habló sin tapujos sobre finanzas y planificación patrimonial, algo todavía poco habitual en muchos vestuarios.

La frase que resume su forma de entender el dinero suena sencilla, pero carga mucha realidad de su generación: "El objetivo es mantener el mismo nivel de vida al resistirse los ingresos". Esa idea guía toda su estrategia: no busca pelotazos ni rentabilidades espectaculares, sino estabilidad a largo plazo.

Conde reconoce que el punto más fuerte de su carrera coincide justamente con el momento en el que más debería ahorrar e invertir, porque después la curva de ingresos se corta de forma muy brusca.

De ahí que haya decidido trabajar con asesores y participar en espacios de educación financiera, donde el mensaje central es que la gestión del dinero no se puede dejar "para mañana".

Diego Conde, jugador del Villarreal CF

Diego Conde, jugador del Villarreal CF Villarreal CF

En lo concreto, su patrimonio se reparte entre varios frentes: parte del capital está en fondos de inversión, que le permiten diversificar riesgos sin tener que gestionar cada detalle del mercado. También cuenta con fondos de pensiones, pensados como complemento a la futura pensión pública y como amortiguador de la bajada de ingresos cuando deje de ser profesional.

A corto plazo, su gran objetivo es entrar en el ladrillo: "Próximamente me gustaría acceder al ladrillo, para mí es un valor seguro a largo plazo", subraya. En ese sentido, se alinea con la tradición de muchos futbolistas que ven en la vivienda un activo tangible capaz de preservar el valor y, en muchos casos, generar rentas vía alquiler.

Uno de los rasgos que más llama la atención es su actitud ante el riesgo. Dice no tener "mucha tripa" cuando ve que alguna inversión baja, siempre que el horizonte sea de largo recorrido. Esa tranquilidad nace de aceptar que lo importante es el balance a diez o quince años, no lo que ocurra en un mes puntual.

También evita dejarse llevar por la presión de amigos o conocidos que le presentan negocios "irresistibles", y exige que cualquier proyecto tenga un plan de negocio claro, con números desglosados y un plazo definido.

Diego Conde, por tanto, pasa de ser un guardameta solo en el campo a ser un gestor de su propio futuro: planifica ingresos, diversifica riesgos y mantiene clara la idea de que el dinero debe servir, sobre todo, para sostener el nivel de vida que ha construido mientras el fútbol se resista.