Zinedine Zidane, junto con sus padres.

Zinedine Zidane, junto con sus padres.

Fútbol

Zinedine Zidane (53), sobre su infancia en los 80: "Tuve problemas en la escuela, mi actitud no era buena. Yo eso lo sabía"

El exentrenador del Real Madrid recordó cómo fue su infancia y los valores que marcaron su camino hasta la élite.

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C. S.
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Zinedine Zidane, leyenda del Real Madrid y del fútbol mundial, ha rememorado su infancia y los valores que marcaron su camino hacia la élite en una entrevista concedida a OTRO.

"Mis padres nunca me regañaron, pero sabía que mi actitud no era la correcta", confesó el exjugador. El francés reconoció que desde muy pequeño tuvo claro cuál era su objetivo vital. "Lo único que quería era jugar al fútbol", explicó.

Durante aquellos años, la escuela no ocupaba un lugar prioritario en su vida y admitió que "tuve problemas en la escuela, mi actitud no era muy buena", una circunstancia que condicionó sus primeros pasos y su relación con los estudios.

Lejos de recurrir a castigos, su entorno familiar apostó por la comprensión. "Mis padres nunca me regañaron, pero yo sabía que mi actitud no era la correcta", insistió Zidane, destacando el equilibrio entre apoyo y responsabilidad que encontró en casa, clave para reconducir su rumbo.

El punto de inflexión llegó cuando sus padres le animaron a seguir su propio camino. "Sabemos que tienes algo en mente, así que haz lo que de verdad quieres hacer", le dijeron. A partir de entonces, Zidane se volcó por completo en el fútbol y comenzó a perseguir su sueño con determinación.

Zinedine Zidane, en el Santiago Bernabéu

Zinedine Zidane, en el Santiago Bernabéu Europa Press

Su llegada al Cannes resultó determinante. Allí, al observar los entrenamientos, vivió una revelación que marcaría su futuro: "Esto es lo que quiero hacer". Ese instante supuso un antes y un después, transformando sus dudas en una convicción firme.

El éxito de Zidane no fue fruto de la improvisación, sino de una disciplina constante. El exjugador relata cómo modificó sus hábitos para rendir al máximo nivel: descanso, cuidado físico y renuncia a distracciones.

"Nunca salía a bares a beber y hacer el ridículo; me cuidaba, bebía mucha agua y hacía ejercicios de estiramiento", detalló. Ese compromiso respondía a un objetivo claro: "Hice todo lo posible para convertirme en el mejor jugador; era algo que tenía que hacer a toda costa".

Una mentalidad que le permitió consolidarse en la élite durante años y firmar una carrera histórica tanto a nivel de clubes como con la selección francesa.

La historia de Zidane está profundamente ligada a sus raíces. Hijo de emigrantes argelinos, creció en un entorno humilde en Francia donde el esfuerzo era cotidiano.

Su padre, Smaïl Zidane, describió en su autobiografía Sur les chemins de pierres, difundida por EFE, el carácter de su hijo como una combinación de "la reserva y el entusiasmo".

Ese contexto, marcado por el trabajo y las dificultades económicas, influyó decisivamente en su mentalidad. La experiencia de su padre como albañil reforzó en Zidane la convicción de que el éxito es fruto del sacrificio y la constancia.

Zidane también reflexionó sobre la evolución del fútbol desde sus inicios en los años 80. En su opinión, entonces era más difícil abrirse camino: "Para poder jugar tenías que ser un buen jugador; no era tan sencillo como ahora".

En contraste, consideró que hoy el talento se detecta y se impulsa con mayor rapidez. "Hoy en día, si ven que tienes talento, te dan una oportunidad bastante rápido", afirmó, subrayando cómo este cambio ha transformado los procesos y la manera en que los jóvenes encaran sus carreras.

La trayectoria de Zinedine Zidane evidencia que el talento, por sí solo, no basta. Su historia está definida por decisiones clave, sacrificio y una mentalidad orientada a la mejora constante.

Desde aquel niño con dificultades en la escuela hasta convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia, su evolución refleja una determinación fuera de lo común.