Dani Benítez, Wayne Rooney y Maradona.

Dani Benítez, Wayne Rooney y Maradona.

Fútbol

"No quería parar de beber, me caí por las escaleras y quería seguir bebiendo": radiografía de las adicciones en el fútbol

Muchos futbolistas han reconocido sus adicciones al alcohol, las drogas, las pastillas o el juego. Sus relatos pueden ser el salvavidas para quienes lo sufren en silencio.

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Cuando las luces del estadio se apagan, muchos futbolistas se enfrentan a una batalla silenciosa que desconocen sus compañeros, los medios, los aficionados y hasta sus propias familias: el alcohol, las drogas, el juego, la depresión.

En el fútbol actual, el dinero y la fama han crecido, pero el sistema de contención no ha hecho lo mismo. Detrás de los goles, los títulos y los millones, hay historias de futbolistas que han arruinado sus carreras a causa de las adicciones.

El fútbol español recordó a Dani Benítez como un extremo rápido, con olfato de gol y un futuro prometedor. En 2024, cuando confesó su positivo por cocaína, el relato se volvió más complejo. En entrevistas, Benítez ha explicado que su punto de inflexión fue una noche en la que se emborrachó y tomó "la peor decisión de mi vida".

No habló de una adicción clínica a la cocaína, pero sí de una relación tóxica con el alcohol que abrió la puerta al consumo de otras sustancias. "El alcohol me llevó a un lugar donde no quería estar", dijo en el programa Salvados.

En el caso de Dani Benítez, el consumo de cocaína fue un episodio puntual, pero sirvió como espejo distorsionado de un problema más arraigado: el entorno, la noche, la presión, la soledad.

"La cocaína te va a llevar a cosas que no van a ser buenas", explicó en una entrevista, asumiendo que el riesgo lo generó el alcohol y la cultura de la fiesta.

Su caso no es el único. Junto a él se encuentran leyendas como Maradona o Tony Adams, quien llegó a entrenar al Granada en 2017. En la víspera de celebrar su 60 cumpleaños, el inglés deseó conmemorar los 30 años desde que anunció que era alcohólico.

"Estoy muy orgulloso de no haberme orinado en la cama en 30 años. Estoy increíblemente orgulloso", confesó el mítico futbolista inglés en confesiones, que reproduce el Daily Mail, en su libro titulado '1996'.

La destrucción familiar

La leyenda del Arsenal recordó como con "29 años ya no quería estar en este mundo. Sabía que estaba completamente atrapado y que ese es el peor lugar en el que he estado. En marzo, se llevaron a mis hijos".

"No bebí cerca de ellos, pero me desmayé un domingo por la noche. Bebí siete botellas de vino Chablis. Así que la suegra se llevó a los niños", reconoció. Ese mismo año Tony Adams empezó a ir a Alcohólicos Anónimos y ahí le cambio la vida, hecho que agradece de corazón a su suegra: "Ella me salvó la vida".

"La mayoría de los equipos después de los partidos salían a tomar algo y bebían bastante".

Tony Adams, leyenda del Arsenal

Sobre la cultura del alcohol en el fútbol Adams contó que "había una cultura de beber en ese momento. No todos, pero la mayoría de los equipos después de los partidos salían a tomar algo y bebían bastante. Un par de veces jugué borracho... uno fue con el Sheffield United".

"La noche anterior me había emborrachado y cuando me levanté seguía borracho. Creo que en ese punto no podía estar sobrio por lo que mi solución fue beber otra vez. Y si no hubiera bebido otra vez, no habría podido jugar ese partido", relató.

"Bebí durante 12 años y no quería parar... estuve en prisión, me caí por las escaleras y aún así quería seguir bebiendo", recordó en su autobiografía Addicted.

Tony Adams, leyenda del Arsenal.

Tony Adams, leyenda del Arsenal.

Tony Adams colabora con la clínica Sporting Chance y su red de apoyo Six para ofrecer su ayuda, basándose en su experiencia, a estrellas del deporte de la actualidad que sufran de problemas de salud mental y atraviesen por su misma situación de adicciones.

Junto a él se encuentra Paul Gascoigne. Campeón de Europa con el Tottenham y figura de la Eurocopa de 1996 su vida fuera de los terrenos de juego se convirtió en un ciclón de alcohol, sexo, deudas y crisis nerviosas.

El apoyo del fútbol inglés

Gascoigne ha reconocido que era un alcohólico funcional durante años. Jugaba borracho, llegaba a entrenamientos ebrio, fue arrestado varias veces por conducir bajo los efectos del alcohol.

En 2004, ingresó en una clínica de desintoxicación en un momento de profunda crisis: admitió que había intentado suicidarse y que el alcohol era el único "medicamento" que conocía.

En la misma historia se encuentra el nombre de George Best. La leyenda del Manchester United reconoció que bebió incluso durante su carrera, llegando a equipos y entrenamientos con el aliento a alcohol.

En 2002, le traspusieron un hígado por daños hepáticos provocados por el licor; sin embargo, volvió a beber y, dos años después, murió víctima de una infección generalizada.

La cocaína y la fama

Si el alcohol es el gran fantasma del fútbol, la cocaína es el demonio de la noche. En el año 2018, BeSoccer y Clarosports recopilaron al menos 15 casos de futbolistas que han tenido problemas con la cocaína, algunos de los cuales reconocieron públicamente su consumo.

Adriano, el ex-delantero del Inter, también ha confesado en su carta para The Player's Tribune que el alcohol y otros estímulos le llevaron a consumir sustancias que le alejaron de los grandes escenarios.

La tercera gran adicción que se cuela en el vestuario es el juego. En 2020, Wayne Rooney confesó su adicción al juego en una entrevista.

Wayne Rooney, exfutbolista y entrenador

Wayne Rooney, exfutbolista y entrenador Reuters

El inglés explicó que las apuestas empezaron como "diversión" entre concentraciones, pero pronto se volvieron obsesivas. En cinco meses, según confesó entonces, perdió cerca de un millón de euros.

"No era consciente de que tenía un problema hasta que fue demasiado tarde", dijo, reconociendo que el juego había afectado su concentración en el terreno de juego y su relación con su familia.

El relato de Rooney se une al de otros como Paul Merson, ex-futbolista del Arsenal y Aston Villa, que reveló haber perdido unos 7 millones de euros en apuestas y haber sido un adicto al juego, al alcohol y a las drogas durante años.

En 2023, el programa Target de la BBC dedicó un documental a la ludopatía en la Premier League, con el apoyo de la PFA (Asociación de Futbolistas Profesionales). Allí se habló de jugadores que se levantaban a las 3 de la mañana para estudiar cuotas, apostar, revisar estadísticas, mientras dividían su vida en "antes" y "después" de la deuda.

Dani Benítez, durante un partido con el Granada.

Dani Benítez, durante un partido con el Granada. EFE

Dean Sturridge, ex-futbolista de la Premier, también contó que su adicción al juego se extendió durante más de cuatro décadas; un "veneno" que se camufló en la confianza social, en la normalización de las quinielas y las apuestas como "hobbie" masculino.

En Inglaterra, la PFA lleva años trabajando con terapeutas, grupos de apoyo y programas de rehabilitación, pero las campañas avisan de que el problema sigue creciendo. En España, la cultura de silencio y la presión chocan con la realidad de que muchos se sienten solos, insatisfechos o bloqueados.

Detrás de cada confesión hay un antes y un después: un futbolista que se cae por las escaleras intentando seguir bebiendo, que pierde una apuesta y se siente aún más vacío, que se mete cocaína una noche y se da cuenta de que el límite ya no lo marca él.