Arjen Robben, jugando al pádel.

Arjen Robben, jugando al pádel. REUTERS

Fútbol

La nueva vida de Arjen Robben (42) más allá del fútbol: reconvertido a jugador de pádel y 'runner' por afición

El holandés, que jugó en el Real Madrid y en el Bayern de Múnich, cambió el balón por una pala para jugar con las manos.

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A. M.
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Arjen Robben, el eterno 'hombre de cristal' que deslumbró al mundo con su zurda endiablada en el Real Madrid y el Bayern Múnich, ha encontrado un nuevo hogar en las pistas de pádel cinco años después de su retiro definitivo en 2021.

A sus 42 años, el holandés no ha perdido el hambre de competir: ahora rankeado como el 2174 del mundo por la Federación Internacional de Pádel (FIP), combina raqueta con zapatillas de running y un perfil bajo en su Groningen natal.

Lejos quedan las galas en el Allianz Arena -ocho Bundesligas, una Champions en 2013- y los regresos fallidos al fútbol. Robben, que se retiró del Groningen tras solo siete partidos en 2020/21 por lesiones recurrentes, optó por la discreción familiar en Bedum.

La nueva vida en el pádel

Pero el deporte lo reclamó. En 2025 debutó como profesional de pádel en el FIP Bronze de Westerbork (Países Bajos), junto a Werner Lootsma. Remontaron un set en contra (4-6, 6-3, 7-6) ante Ralph Boekema y Mark Weldmate para avanzar a dieciseisavos, donde cayeron 6-1, 6-0 ante Sten Richters y Thijs Roper.

Sus rivales lo alabaron: "Es el mejor exfutbolista que juega al pádel". Robben sueña con popularizar el deporte en Holanda como Zlatan en Suecia, e incluso instaló una cancha en su jardín para entrenar.

El running es otra pasión post-fútbol. En 2022 corrió la Maratón de Rotterdam en más de tres horas ("Después de los 30 km ya no se disfruta. Es un infierno", confesó), y participa en carreras benéficas y eventos nostálgicos con excompañeros.

No busca reflectores: rechazó ofertas de banquillo o medios, priorizando a sus cuatro hijos y esposa Bernielle. Curiosamente, planeó un centro de pádel empresarial tras su retiro inicial en 2019, emulando a Zidane con su Z5 Play & Work, aunque no hay avances públicos en 2026.

Robben, que siempre jugó varias veces por semana al pádel en Alemania durante su carrera, atrajo multitudes a Westerbork y calificó para finales mayores superando seis match points.

Su ranking mundial lo sitúa por detrás de cracks como Águstin Tapia, pero su competitividad intacta impresiona. Además, entrena juveniles en el FC Groningen, manteniendo lazos con su club formador sin presión profesional.

En un mundo donde exestrellas como Ronaldo multiplican imperios o Piqué lanza ligas, Robben encarna la normalidad deportiva. "No siento ambición por entrenar o analizar", dijo. Su fortuna -estimada en 35-50 millones de euros- parece invertida en privacidad holandesa, sin negocios ruidosos. De atormentar defensas a remontar sets: Robben prueba que el deporte es su elixir eterno.