Montaje Carlos Soler en Azuaga.

Montaje Carlos Soler en Azuaga.

Fútbol

El pueblo medieval donde Carlos Soler desconecta: 7.000 habitantes, restos prehistóricos y unido a la Orden de Santiago

El jugador de la Real Sociedad tiene un gran vínculo con Azuaga, donde vivían sus abuelos.

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Carlos Soler juega actualmente en la Real Sociedad y ha logrado clasificarse para la final de la Copa del Rey, consagrándose como titular y recordando a ese futbolista que se fue del Valencia en su mejor momento deportivo.

El valenciano ha estado en grandes equipos como el PSG o el West Ham United, pero siempre ha estado muy unido a sus raíces. Un claro ejemplo de ello es la relación que tiene con el pueblo natal de sus abuelos, donde ha pasado muchos veranos de su vida.

Azuaga, es un pueblo de Badajoz que cuenta con 7.600 habitantes y con una gran historia. Relacionado con la Orden de Santiago y con la era medieval, donde lucen varias estructuras de la época.

La Orden de Santiago ejerció poder militar, administrativo y económico durante siglos. De hecho, un comendador administraba la villa, gestionaba sus rentas y se encargaba de su defensa en una geografía densa.

De Azuaga destaca el castillo de Miramontes, que se alzó sobre una colina rocosa a las afueras del casco urbano. Está situado en una zona con una buena posición estratégica que permitía tener el control de los caminos que unían Córdoba con Badajoz y Mérida.

En el siglo XVI, Azuaga alcanzó un protagonismo demográfico excepcional, se la consideraba el núcleo de población más grande de Extremadura según los censos de la época.

Un siglo después comenzó la explotación de minas de plomo, impulsando de esta manera su crecimiento. De hecho, a día de hoy, pese a que ya no tenga el mismo peso, sigue muy presente.

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Azuaga guarda también restos prehistóricos evidentes. Menhires, dólmenes y asentamientos antiguos rodean la zona. Con un casco histórico donde destacan sus calles y plazas estrechas.

Carlos Soler pasó muchos veranos de su infancia rodeado de esta historia, aprendiendo de ella y donde actualmente encuentra la tranquilidad fuera de los focos mediáticos del fútbol.

Aunque no es una playa costera ni un paraíso veraniego, sí es un respiro para el futbolista. Rodeado de familiares y de un entorno rural, Carlos Soler encuentra en el pueblo de sus abuelos un refugio tranquilo.