Marcos Llorente sujeta una copa de vino.

Marcos Llorente sujeta una copa de vino. Redes sociales

Fútbol

Marcos Llorente, 30 años: "Me levanto a las 8, me voy a la calle y me preparo un café con 2 o 3 cucharadas de mantequilla"

El futbolista del Atlético de Madrid cuida mucho su cuerpo y alimentación para después rendir sobre el terreno de juego.

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Marcos Llorente no es un futbolista al uso. El centrocampista del Atlético de Madrid se ha convertido en una figura casi tan conocida por sus rutinas de vida como por su rendimiento sobre el césped.

Sus declaraciones en El Partidazo de COPE lo volvieron a confirmar: detrás de ese físico envidiable no hay magia, hay método. Y todo empieza a las ocho de la mañana.

"Me levanto a las 8 y me voy a la calle, espero a que amanezca y estoy un rato allí. Luego me subo a la habitación y me preparo mi café. Termino con 2 o 3 cucharadas de mantequilla, lo remuevo y ese es el café de mi día a día", explicó sin el menor atisbo de duda.

Lo que para muchos sonaría a rareza culinaria, para él es una rutina calculada al milímetro: el llamado bulletproof coffee, popular entre los seguidores del ayuno intermitente, le proporciona energía a través de la grasa saludable sin romper su ventana de ayuno.

"Me gusta. Te da un chute de energía, es grasa saludable", resumió en COPE con la sencillez de quien lleva años dando explicaciones por ello.

Marcos Llorente, cabizbajo.

Marcos Llorente, cabizbajo. REUTERS

El ayuno de Llorente no es el de media mañana. Es nocturno y se extiende hasta bien entrado el día. "Solo como de día. Desayuno, como y ceno siempre que haya luz natural. En invierno ceno a las 17:30, en verano un poco más tarde, antes de que anochezca", detalló. A las 22:15, ya está en la cama.

Esta filosofía de respetar los ritmos circadianos lo ha llevado a rediseñar también su casa. La luz artificial roja sustituye a las bombillas convencionales cuando cae el sol: "Es la única luz que utilizo en casa. Esta lámpara mete ese rojo e infrarrojo que hace que sea más similar a la luz natural del exterior".

Y en interiores durante el día, unas gafas con cristales amarillos filtran la luz azul que, según él, altera la biología.

Cada mañana, Llorente sale a pasear a sus perros sin camiseta, sea invierno o verano, practicando lo que se conoce como grounding: contacto con la tierra descalzo para conectar con la naturaleza.

Una imagen que se ha vuelto habitual en sus redes y que resume mejor que cualquier titular quién es este futbolista: alguien que entiende su cuerpo como su mejor inversión, y que lo gestiona con la misma intensidad con la que defiende un balón.

"Todas estas cosas que hago son por la salud, no por el fútbol. Pero al final, una cosa va ligada a la otra", concluyó.