Julián Álvarez se lamenta en el partido ante el Brujas tras un gol encajado.

Julián Álvarez se lamenta en el partido ante el Brujas tras un gol encajado. REUTERS

Fútbol BRUJAS 3 - 3 ATLÉTICO DE MADRID

El Atlético de Madrid camina en el alambre y deja abierta su continuidad en la Champions tras empatar ante el Brujas

El gol de Tzolis en el último minuto manda la eliminatoria con un destino incierto al partido de vuelta en el Metropolitano.

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El Atlético de Madrid sigue siendo ese equipo de dos caras incapaz de descifrar. El conjunto de Simeone sufre un trastorno tremendo de bipolaridad que ya no va sólo de un partido a otro, sino que incluso se desarrolla dentro de un mismo encuentro. [Así vivimos el empate del Atlético de Madrid ante el Brujas]

Fue un juego de caretas de los colchoneros en 90 minutos. Tras una primera mitad efectiva en la que tomó dos goles de ventaja, la segunda parte rozó el desastre con la remontada de los locales. Una remontada que se quedó a medias.

Parecía que la suerte iba a sonreír a los rojiblancos con el gol de Ordóñez en propia puerta en el tramo final, pero el tanto de Tzolis en el último minuto volvió a poner las cosas en su sitio y el Metropolitano ya aguarda con incertidumbre el desenlace de la eliminatoria.

El Atlético define

Sin apenas tiempo para asentarse en el campo o para divisar por dónde podían ir los tiros en el partido, todo se le empezó a poner de cara al Atlético de Madrid desde muy pronto.

En una de las primeras llegadas al área, los de Simeone sacaron petróleo en la gélida noche de Brujas. Un balón llovido tocó en el brazo abierto de Seys y se armó el lío. El defensa estaba de espaldas al balón, pero tenía su extremidad extendida y eso provocó la petición rojiblanca.

Dijo el árbitro que no, que aquello no merecía ser castigado, pero cuando el esférico salió no dejó reanudar el partido. Así en frío, a las primeras de cambio, trabajo para el VAR. Instantes de incertidumbre, revisión en la pantalla y, efectivamente, cambio de decisión. Aquello era pena máxima.

Julián Álvarez ejecuta el lanzamiento de penalti.

Julián Álvarez ejecuta el lanzamiento de penalti. REUTERS

Julián Álvarez asumió la responsabilidad. Después de romper su mala racha ante el Barça se quitó un peso de encima, así que quería volver a mojar apenas unos días después. Julián, once metros, Champions League, eliminatoria... No hubo fantasma alguno. A la cazuela con tranquilidad.

Como se demostró con el paso de los minutos, no iba a ser un partido nada sencillo, así que empezar mandando era un desahogo como caído del cielo.

El Brujas nunca le perdió la cara al partido. Ya se vio en el partido contra el Barça de la fase de grupos, los belgas van con todo, juegan a cara de perro y no se guardan absolutamente nada. Más de lo mismo en este escenario.

Giuliano Simeone se lleva el balón en el partido ante el Brujas.

Giuliano Simeone se lleva el balón en el partido ante el Brujas. REUTERS

Los locales fueron avisando con ocasiones de Tresoldi, Diakhon y hasta de Onyedika. Incluso pidieron mano en el área del Atlético por una acción similar a la del primer penalti, aunque Koke tenía la extremidad más pegada al cuerpo.

No vivía ni mucho menos tranquilo el equipo de Simeone, pero en este toma y daca también se animó a dar algún que otro susto al Brujas. Giuliano culminó una contra sin acierto, y poco después el argentino remató una acción individual con un disparo al palo largo que se marchó fuera.

Lookman y Griezmann celebran el segundo gol del Atlético ante el Brujas.

Lookman y Griezmann celebran el segundo gol del Atlético ante el Brujas. REUTERS

Parecía que el intercambio de golpes iba a terminar sin novedades con el descanso a la vuelta de la esquina, pero de nuevo el Atlético encontró oro. En un córner puesto por Julián desde el costado izquierdo, Griezmann peinó en el primer palo y Lookman, oportuno, remató en el segundo poste.

A vestuarios con el 0-2 y la sensación de que el Atlético le estaba pegando un zarpazo casi definitivo a la eliminatoria para llegar tranquilo al Metropolitano.

El Brujas reacciona

Si algo había quedado claro es que el Brujas es un equipo batallador que nunca se da por vencido. El resultado, de hecho, era demasiado abultado para los méritos de unos y otros, una distancia cimentada en la mayor efectividad de los españoles.

El sueño atlético poco a poco se fue tornando en pesadilla. Apenas pasaron tres minutos desde el regreso de los vestuarios cuando el Brujas empezó a amenazar con la remontada.

Tresoldi remató de cabeza dentro del área, Oblak sacó una gran mano, pero al rechace acudió presto Onyedika para remachar y hacer el 1-2. Merecido premio seguramente para los belgas, que encontraban el espaldarazo que necesitaban.

Tresoldi celebra su gol ante el Brujas.

Tresoldi celebra su gol ante el Brujas. REUTERS

Pocos estadios rugen en Europa mejor que el del Brujas, así que los belgas aprovecharon esa comunión con el público para seguir en la cresta de la ola. Veían que tenía al Atleti tocado y que podían hacer mucho daño por la banda derecha de los colchoneros.

Por allí nació el gol del empate. Diakhon se marchó con facilidad de Giuliano, puso el centro y en el primer palo apareció Tresoldi, de nuevo protagonista, para rematar en el área pequeña y establecer de nuevo la igualada.

El partido se estabilizó con el empate. Quizás empezaban a verse los nervios de no querer perder un resultado que dejaba abierto todo para la vuelta. Simeone movió el banquillo y dio entrada a Baena y a Sorloth para tratar de darle más aire a su ataque.

El Atlético celebra el tercer gol ante el Brujas.

El Atlético celebra el tercer gol ante el Brujas. REUTERS

El partido caminaba en el alambre, y en este ejercicio de funambulismo el Atlético de Madrid mostró mejor equilibrio y salió victorioso.

Un centro de Llorente desde el costado izquierdo a falta de diez minutos para el final se topó con un nefasto despeje de Ordóñez. Tan malo, que terminó en su propia portería ante la incredulidad de Mignolet. Por si acaso, Sorloth estaba preparado igualmente para embocar.

Tzolis define ante  Oblak para hacer el empate.

Tzolis define ante Oblak para hacer el empate. REUTERS

Parecía que el Atleti se iba a marchar con el premio gordo de Bélgica, pero este partido no iba a morir hasta el último minuto. Fue ahí precisamente, en el '89, cuando Tzolis le ganó la espalda a la defensa colchonera y no perdonó con su disparo ante Oblak.

De nuevo vuelta a empezar, 3-3 y combate nulo, como si no hubiera pasado nada. El Metropolitano dictará sentencia. El Atlético camina sobre el alambre con la única ventaja de jugársela en casa.