Sergio Camello, camino del banquillo durante el Rayo Vallecano - Valencia.

Sergio Camello, camino del banquillo durante el Rayo Vallecano - Valencia. Europa Press

Fútbol

Sergio Camello (24), futbolista, sobre cómo gestiona su dinero: "No me verás con una camiseta de 600 € si mi madre gana 700"

El delantero del Rayo Vallecano vive alejado del lujo y lleva la misma vida humilde que pueden llevar sus padres o su hermano.

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Sergio Camello, delantero del Rayo Vallecano y campeón olímpico el pasado verano con la selección española sub 21, se ha convertido en algo más que el héroe de una final: es el rostro de una manera distinta de entender el éxito en el fútbol profesional.

Su frase "No me verás con una camiseta de 600 euros cuando mi madre gana 700 al mes" al diario ABC ha resonado más allá de los estadios porque cuestiona, de frente, la ostentación que suele rodear a la élite del balón.

Camello se define como "un chico de barrio", criado en San Blas, en una familia trabajadora que aprendió a contar cada euro. "No hemos sido pobres, pero sí muy humildes. Mi hermano mellizo y yo siempre hemos valorado todo lo que nos daban nuestros padres", explicó al recordar su infancia en Madrid.

De pequeño, un simple plan familiar era un lujo: "Para nosotros era una fiesta cuando de pequeños íbamos una vez al mes a comer al chino de abajo de casa. Era alucinante porque sabíamos el valor que tenía esa comida". Ese contexto, admite, marcó para siempre su manera de mirar el dinero y el éxito.

El delantero no esconde que le da "mucha" importancia al dinero, pero desde una perspectiva de responsabilidad y memoria. "Le doy mucho valor al dinero que gano. Con mi familia no éramos pobres, pero siempre fuimos muy humildes", ha repetido al hablar de su nueva vida como futbolista de Primera.

Sergio Camello agradece el apoyo a la afición del Rayo Vallecano tras el partido ante Osasuna.

Sergio Camello agradece el apoyo a la afición del Rayo Vallecano tras el partido ante Osasuna. Europa Press

Desde esa educación, llega la frase que le ha dado la vuelta al mundo: "Claro que me doy mis caprichos, pero no despilfarro. Por ejemplo, no me verás vistiendo de marca y comprándome una camiseta de 600 euros, cuando mi madre gana 700 euros al mes".

"Para eso cojo los 600 euros y se los doy a mi madre", remata, dibujando una escala de prioridades muy alejada del tópico del jugador millonario.

Una vida humilde

En el centro de su discurso siempre aparece la familia. Camello detalla que su madre lleva toda la vida "en una tienda de ropa del centro comercial Plenilunio", mientras su padre trabaja "en el departamento de marketing de una empresa de etiquetas adhesivas", dos empleos que resumen décadas de sacrificio silencioso.

"Mi madre se tuvo que poner a trabajar con 16 años y ahí sigue con 54, en la misma firma de ropa", recuerda el delantero, que no olvida de dónde sale cada oportunidad que hoy disfruta.

Tampoco se permite lujos que rompan esa sensación de igualdad en casa: "Tampoco tengo reloj. Mire. Yo no puedo tener un reloj muy caro y ver que mi hermano no lo tiene".

En un fútbol de coches deportivos y matrículas personalizadas, Camello mantiene como tesoro un viejo Volkswagen escarabajo que se compró en 2016. "Tiene casi 300.000 kilómetros. Tengo pensado mirar otro, pero sin abandonar este. Forma parte de mi vida el escarabajo", cuenta, como si hablara de un álbum de fotos rodante.

Ese coche, gastado pero insustituible, funciona como metáfora de su carrera: un camino largo, sin atajos, en el que la medalla de oro olímpica y los goles con el Rayo no borran las raíces.

"En todo este tema del dinero me han educado muy bien", resume Camello, convertido, casi sin querer, en referente de una generación que busca otro tipo de ídolos.