Florentino Pérez, en la Asamblea.

Florentino Pérez, en la Asamblea. EFE

Fútbol

2026, el año cero del nuevo Real Madrid: una transformación societaria necesaria sin cambiar la propiedad ni ser una SAD

El club blanco ultima la convocatoria de la Asamblea Extraordinaria para un cambio de estatutos crucial para su futuro.

Más información: El proyecto de Florentino Pérez para un nuevo modelo de club: 100.000 socios, guardianes del patrimonio del Real Madrid

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El calendario de 2026 está subrayado en la agenda del fútbol español. Si se cumplen los plazos que maneja la cúpula del Real Madrid, será el año en que sus socios decidan si dan el paso hacia una nueva estructura societaria que combine el modelo tradicional de club con la entrada de capital privado.

Un giro histórico para una institución que, desde hace más de 120 años, se ha reivindicado como club de sus socios y que, junto a Barça, Athletic y Osasuna, ha resistido la ola de conversiones en sociedad anónima deportiva (SAD) que marcó la Ley del Deporte de 1990.

Al mismo tiempo, el Barça afrontará elecciones presidenciales entre marzo y junio de 2026, con el regreso al Camp Nou como telón de fondo y una situación económica todavía frágil. Dos encrucijadas paralelas para los dos grandes del fútbol español.

Blindar el patrimonio

La hoja de ruta del Real Madrid se activó públicamente en las asambleas de 2023 y 2024, cuando Florentino Pérez adelantó que trabajaba en "una propuesta que nos proteja" y que se sometería a la decisión de los socios.

El momento clave llegó en la Asamblea General de 2025: tras aprobar unas cuentas récord y un presupuesto que roza los 1.250 millones de euros, el presidente anunció que convocará una Asamblea Extraordinaria y, después, una consulta a los socios para reformar los estatutos.

En un discurso inusualmente didáctico, Florentino situó el debate en términos de propiedad y de amenaza externa. "Debemos ser conscientes de que todos somos los dueños del Real Madrid. Y con esta reforma, lo seremos aún más", afirmó ante los compromisarios.

Su propuesta pivota sobre dos ideas: blindar jurídicamente el patrimonio del club frente a decisiones regulatorias o acuerdos como el de LaLiga con CVC, y "poner en valor" ese patrimonio, fijando una valoración de mercado con la entrada de un inversor minoritario.

El calendario que se maneja pasa por celebrar la Asamblea Extraordinaria en los próximos meses y llevar la consulta a lo largo de 2026, una vez definidos los detalles técnicos y legales de la operación.

Florentino Pérez explica por qué el Real Madrid necesita un cambio de sus estatutos

La nueva arquitectura

El esquema que se ha ido perfilando en las últimas semanas tiene un elemento central: la creación de una sociedad filial, controlada por los aproximadamente 100.000 socios actuales, a la que se traspasaría el patrimonio económico del club.

Según el propio presidente, "seguiremos siendo un club de socios, pero debemos crear una filial en la que los 100.000 socios conservemos siempre el control absoluto". Sobre esa base, esa filial podría incorporar una participación minoritaria del 5% de uno o varios inversores "comprometidos a muy largo plazo y dispuestos a aportar recursos propios".

El Real Madrid seguiría siendo jurídicamente un club deportivo, no una SAD, pero canalizaría sus activos económicos (derechos comerciales, explotación del Bernabéu, parte de los audiovisuales) a través de una filial mercantil.

Los socios recibirían participaciones de esa filial, en principio una por persona, con el mismo valor para todos y con un mercado de compraventa limitado al propio censo madridista, para evitar la concentración en manos de terceros.

Un inversor institucional adquiriría alrededor del 5% -también se habló de hasta el 10%- por una cantidad que, en las estimaciones manejadas, podría rondar los 500-1.000 millones de euros, lo que situaría la valoración total del club por encima de los 10.000 millones que el propio Florentino ha citado como referencia.

Ese inversor no tendría presencia en los órganos de gobierno tradicionales ni capacidad de decisión deportiva, y el club se reservaría derechos de recompra en caso de que quisiera desinvertir.

El diseño intenta conjugar tres objetivos: mantener el control social, captar capital en un mercado en plena fiebre por los activos deportivos y dotar a los socios de "derechos económicos" transmisibles a sus herederos, más allá del vínculo sentimental del carné.

Asamblea General Ordinaria del Real Madrid

Asamblea General Ordinaria del Real Madrid Europa Press

Un blindaje del modelo de socios

La gran discusión, tanto interna como en el entorno jurídico, es si este paso es un cortafuegos para preservar el modelo de socios o una antesala de la plena mercantilización del club.

El marco legal ofrece varias vías. La nueva Ley del Deporte mantiene la dualidad entre clubes asociativos y SAD, pero permite a las entidades profesionales seguir siendo asociaciones si sus cuentas son solventes.

El Real Madrid, como uno de los cuatro clubes que ya quedó exento en 1990, puede elegir entre seguir como está, transformarse en SAD o articular estructuras híbridas con filiales y 'holdings' empresariales.

Un informe doctrinal publicado este año plantea distintas posibilidades: desde una SAD "al uso" con reparto equitativo del capital entre socios, hasta un modelo inspirado en la regla alemana del 50+1, pasando por un conglomerado empresarial con la asociación como matriz o incluso una salida a bolsa de una parte del capital.

La opción que Florentino ha verbalizado se parece más a un holding con filial mercantil que canaliza el negocio y abre un pequeño porcentaje a inversores externos, sin tocar la naturaleza asociativa de la matriz.

Para el club, el momento no es casual. La remodelación del Santiago Bernabéu ha supuesto una inversión cercana a los 1.350 millones de euros, financiada con varios tramos de deuda a largo plazo.

Cientos de madridistas congregados en el exterior del Santiago Bernabéu

Cientos de madridistas congregados en el exterior del Santiago Bernabéu Europa Press

Paralelamente, el Real Madrid ya vendió en 2021 el 20% de los ingresos del estadio durante 20 años a un vehículo participado por Sixth Street y Legends, a cambio de 360 millones, operación estructurada a través de otra sociedad instrumental.

El mensaje de la directiva es que no se trata de "necesidad de dinero", sino de aprovechar la fortaleza actual -ingresos por encima de los 1.180 millones y un patrimonio neto cercano a los 600 millones- para reforzar la posición frente a ligas, fondos y organismos reguladores, en un contexto de guerra fría con LaLiga, la UEFA y el propio Barça por asuntos como el caso CVC o la Superliga.

El Barça, otro 2026 decisivo

Mientras el Real Madrid se prepara para votar su arquitectura societaria, el Barça afrontará unas elecciones presidenciales que, salvo adelanto, deberán celebrarse entre el 15 de marzo y el 15 de junio de 2026, según marcan sus estatutos.

Joan Laporta ha confirmado públicamente su intención de presentarse a la reelección, asegurando que el club está en un proceso de recuperación económica y que "el proyecto merece tener continuidad".

La fecha exacta aún no ha sido fijada, pero en su entorno se maneja la posibilidad de unos comicios en primavera, posiblemente entre finales de marzo y principios de abril, cuando el equipo de Hansi Flick debería mantener opciones en las principales competiciones.

La oposición ha intensificado sus movimientos en las últimas semanas. El principal contendiente es Víctor Font, quien en noviembre presentó su movimiento 'Nosaltres' -respaldado por plataformas como 'Sí al futur', 'Seguiment FCB' y 'Suma Barça'- como una alternativa "transversal" a lo que Font ha denominado el "personalismo" de Laporta.

A este bloque central se han sumado otros candidatos que han anunciado sus intenciones. El economista Marc Ciria se ha presentado como precandidato con un énfasis en la recuperación de Lionel Messi, prometiendo convertir al astro argentino en "el mayor embajador del Barça" si resulta elegido.

Joan Laporta, presidente del Barça

Joan Laporta, presidente del Barça

Joan Camprubí, con un apellido fuerte en la historia azulgrana, también ha señalado una posible candidatura enfocada en la gestión económica y patrimonial. Mientras tanto, figuras como Toni Freixa, que vetó su candidatura por conflictos de intereses en el Ayuntamiento de Barcelona respecto a las obras del Camp Nou, permanecen en un segundo plano, aunque sin descartar movimientos posteriores.

Aunque la directiva de Laporta ha presentado la vuelta al Camp Nou como un argumento de fuerza, la realidad constructiva y los plazos alargados debilitan parcialmente esa narrativa.

La oposición centrará sus críticas en el flanco que siempre ha pesado en Laporta: la fragilidad económica del club, las 'palancas' utilizadas para cuadrar balances y la dependencia de ingresos futuros que aún permanecen bajo incertidumbre.

La mención recurrente de Messi por parte de varios candidatos -como símbolo de lo que el actual presidente no supo retener- podría convertirse en un arma electoral importante.

De fondo, los dos grandes del fútbol español compartirán un mismo año clave, pero con dilemas distintos. En Chamartín, la pregunta será si el Real Madrid debe seguir siendo únicamente un club de socios o convertirse también en una estructura empresarial con accionistas y un socio inversor.

En el Camp Nou, los socios deberán decidir si renuevan la apuesta por un liderazgo carismático que ha asumido un elevado riesgo financiero o si abren una nueva etapa de gobierno.

2026 será, en definitiva, el año en que el modelo de club -económico, político y sentimental- se convierta en la auténtica batalla del clásico.