Nolito, en el podcast Offisiders

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Fútbol

Nolito (39), exfutbolista: "Ganaba 3.000 euros y para mí era un dineral. No pensaba en jugar en Primera tantos años"

El delantero que jugó en equipos como el Manchester City o el Sevilla habló de su relación con el dinero durante su carrera deportiva.

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Manuel Agudo Durán, conocido por todos como Nolito, se sentó en Offsiders para repasar una carrera que le llevó desde los campos polvorientos de Sanlúcar de Barrameda hasta los estadios más grandes de Europa, jugando bajo las órdenes de Guardiola y Luis Enrique.

Pero lo que sorprende de Nolito no es solo su trayectoria, sino la humildad con la que reconoce que nunca proyectó convertirse en el futbolista de élite que terminó siendo.

"Yo me tomo el fútbol en serio cuando llego al Barcelona B", confiesa sin tapujos. Durante sus años en Écija, militando en Segunda B, Nolito tenía una mentalidad completamente diferente a la de muchos futbolistas jóvenes.

"Ganaba 3.000 euros al mes y el segundo año 3.600, que ya para mí era un dineral sinceramente", recuerda. Esas cifras, que hoy pueden parecer modestas, representaban entonces todo un mundo para el chaval de Cádiz.

"Yo pensaba: 'Anda, a ver si juego en Segunda, me compro mi casita, mis cosas y poco más, y después monto mi negocio. Esos eran un poco mis pensamientos", explica el exfutbolista.

La proyección de futuro era limitada: una casa propia, un negocio, nada más. "No mirabas más allá. Nunca pensaba yo en jugar en Primera tantos años, y en los equipos en los que he jugado".

Todo cambió cuando Luis Enrique lo cogió bajo su ala en el Barcelona B. El entrenador asturiano, a quien Nolito define como su "padre deportivo", no solo vio potencial en el andaluz, sino que lo transformó mentalmente.

La herramienta: una metáfora que se haría legendaria en la carrera de Nolito. "Yo creo que una vez me dijo: 'Tú eres un Ferrari. Y a un Ferrari hay que echarle gasolina buena. Tú tienes que comer cosas buenas. Tú no puedes comer esto, esto y esto'", rememora.

Lo que parecía una charla simple sobre nutrición fue, en realidad, un cambio de paradigma completo. Nolito comenzó a comer pan integral, azúcar moreno, yogures -cosas que nunca había probado-. El resultado fue inmediato y transformador: "Es verdad que bajé peso, perdí 5 o 6 kg y volaba. Sinceramente, la verdad es que volaba".

Con ese cambio físico llegó también el cambio mental. Cuando se incorporó al Barcelona B, ese mismo ego competitivo que Luis Enrique había despertado en él hizo que mirara a sus compañeros con una confianza que antes no poseía.

"Yo interiormente y egoístamente pienso: 'Yo soy mejor que este'", admite sin arrogancia, solo con la honestidad de quien ha vivido una transformación.

Lo notable de Nolito es que, a pesar de su éxito posterior -jugó Champions League, Premier League, Eurocopa 2016-, nunca perdió esa perspectiva sobre la suerte que ha tenido y la injusticia del sistema.

"La gente dice de los futbolistas: 'Es que ganan mucho...'. Bueno, ¿qué hacemos? La verdad, no tenemos la culpa nosotros. Es que deberían ganar más los médicos que salvan vidas. Ojalá tuviera yo el poder de pagar a los médicos, a los hospitales, pero este es el sistema en el que estamos. Yo no tengo culpa".

A los 39 años, Nolito reflexiona sobre cómo un chaval que soñaba con una casita y un negocio en Sanlúcar terminó siendo uno de los mejores extremos de su generación. "En la vida hay que ser agradecido", resume.

Una lección que aprendió no solo de los goles que marcó, sino de los hombres que creyeron en él cuando aún no creía en sí mismo.