Tadej Pogacar, en el podio del Tour de Francia.

Tadej Pogacar, en el podio del Tour de Francia. EFE

Ciclismo

Tadej Pogacar mira a los ojos a La Vuelta: una cuenta pendiente con la carrera que le vio nacer para completar la triple corona

Después de conquistar su quinto Tour de Francia, el esloveno busca dar un paso más en la historia del ciclismo y ganar las tres grandes.

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Se puede decir que La Vuelta alumbró una de las carreras más impresionantes jamás vistas en la historia del ciclismo. Tadej Pogacar hizo en la edición de 2019 su debut en una grande, y sus tres victorias de etapa con el podio final fueron tan sólo el nacimiento del que quizás sea el mejor ciclista de todos los tiempos.

Siete años han pasado desde entonces y por el camino el esloveno ha ido arrasando con todo lo que se ponía a su paso. Mejor dicho, con casi todo. Aún hay dos asignaturas pendientes que le apartan de lo que sería un palmarés prácticamente perfecto, una de las mejores cartas de presentación jamás vistas.

Una de ellas es la París-Roubaix. Con el resto de Monumentos ya conquistados -y la mayoría de ellos repetidos- tan sólo le falta el Infierno del Norte, la cita con los adoquines franceses, para cerrar este capítulo.

Tadej Pogacar celebra su quinto Tour de Francia.

Tadej Pogacar celebra su quinto Tour de Francia. EFE

El otro 'debe' es, precisamente, La Vuelta. Ya tiene cinco Tours de Francia y un Giro de Italia en su lista, así que tan sólo le falta la ronda española para completar la triple corona y dar un paso hacia la inmortalidad.

Ahora el esloveno puede quedarse más cerca que nunca de pasarse el juego. En teoría, en La Vuelta no tendrá rivales y podría arrasar para conquistar el maillot rojo en Granada. El público español suspira por él, la organización también, y todos los indicios apuntan en la misma dirección, la de la salida desde Mónaco el próximo 22 de agosto.

La Vuelta espera a Pogacar

Muchos años lleva La Vuelta anhelando el regreso de Tadej Pogacar. Desde que en 2019 hiciera su impresionante debut con tres victorias de etapa y un increíble tercer puesto en la clasificación general, el esloveno ha ido sorteando esta cita.

No ha resultado sencillo encajar La Vuelta en su calendario. Con el Tour de Francia siempre como principal objetivo, y cada vez más centrado en los Monumentos y clásicas de primavera, Pogacar ha llegado a estas alturas de la temporada con muchos días de competición en el cuerpo.

Si a eso se le suman sus exitosas participaciones en los dos últimos Mundiales para conseguir el arcoíris, el puzle parecía imposible de encajar.

Sin embargo, este año se ha abierto una ventana a la esperanza. Una puerta, quizás. El Príncipe Alberto de Mónaco, en cuyo principado reside Tadej, aseguró durante el Tour de Francia que Pogacar tenía muchas papeletas de estar en La Vuelta. Desde entonces el río no ha hecho otra cosa que sonar más y más.

Ahora todo apunta a una irremediable participación del doble campeón del mundo en la ronda española. Tendría casi un mes de descanso entre el Tour y La Vuelta, y después podría rematar el año dos semanas después, aprovechando el ritmo de competición, para cerrar la temporada por todo lo alto.

Motivos para correr La Vuelta

La motivación principal para que Pogacar corra La Vuelta este año es clara: tiene en su mano completar la triple corona sin dejar pasar ni un año más. Las oportunidades vuelan por muy bueno que sea un deportista, así que quizás lo más inteligente sea no tentar a la suerte otro curso.

Si el corredor del UAE Team conquista la carrera española pasará a entrar en ese selecto club de ciclistas que han conquistado las tres grandes vueltas. Giro, Tour y Vuelta, todo reunido en el mismo palmarés, ese hito que precisamente con el Giro de este mismo año logró su gran archienemigo de los últimos tiempos, Jonas Vingegaard.

Completar esta triple corona en el mismo año en el que ha conseguido conquistar su quinto Tour de Francia tendría además un extra de simbólico.

Por si esta tentación fuera poco, la teoría dice que si Tadej se apunta a La Vuelta no tendría a ningún rival a su altura. Los oponentes que se dibujan en el horizonte, todavía algunos de ellos sin participación confirmada, no suponen obstáculo alguno en condiciones normales.

Pogacar parece haber terminado relativamente fresco el Tour después de haber ganado con facilidad y haber sorteado enfermedades y molestias físicas, algo que sí le lastró el año pasado, así que todo está de cara para su regreso a España desde 2019.

La carrera sale desde Mónaco, su lugar de residencia, y transcurrirá por un terreno que conoce perfectamente. Motivo añadido para que la balanza se incline del lado del "sí".

Y además, su equipo, el UAE Team, no tiene una apuesta segura para ir a por la clasificación general de La Vuelta más allá de Tadej Pogacar. Presumiblemente el líder iba a ser el portugués Joao Almeida, pero su bajo estado de forma esta temporada han echado por tierra cualquier esperanza en él.

El recuerdo de 2019

Si la gran noticia se confirma, sería el regreso de Tadej Pogacar a la carrera que le vio nacer. A la competición que le impulsó en su día como una promesa del ciclismo que poco a poco fue labrando su camino para convertirse en uno de los mejores deportistas vistos en los últimos años.

Aquel 2019 un joven esloveno de apenas 20 años hizo su primera incursión en una carrera de tres semanas. Venía pegando fuerte aquella temporada, con victorias en Algarve o en California, pero nada a la altura de una competición tan exigente como La Vuelta.

Lo que sucedió ya es historia. Descarado y atrevido, durante la primera semana 'Pogi' aguantó entre los mejores de la general para empezar a hacerse un nombre. Aquel chaval comenzaba a hacerse notar en el pelotón.

Su confirmación llegó en la novena etapa. Conquistó la cima de Encamp, en Andorra, para hacerse con su primer triunfo en aquella Vuelta, su primera victoria en una grande. El año de su debut. No podía ser coincidencia.

Y no lo fue. Todavía quedaba lo mejor. En Los Machucos amplió su palmarés con un segundo triunfo por delante de su compatriota Primoz Roglic -a quien el año siguiente le arrebataría el Tour en el último suspiro- y terminó por todo lo alto con una tercera victoria en la Plataforma de Gredos.

Tadej Pogacar celebra su victoria en Andorra en La Vuelta 2019.

Tadej Pogacar celebra su victoria en Andorra en La Vuelta 2019. EFE

Todo ello, para obtener un tercer puesto en la general por detrás del propio Roglic y de Alejandro Valverde, dos ciclistas que simbolizaban una era muy diferente.

Por eso La Vuelta siempre quedará ligada a Pogacar como la carrera que le catapultó, su auténtico trampolín que le hizo convencerse de que tenía unas cualidades fuera de lo normal para competir en bicicleta. Su cuenta pendiente puede estar más cerca que nunca de saldarse.