Magnier celebra su tercera victoria en el Giro.

Magnier celebra su tercera victoria en el Giro. GIRO DE ITALIA

Ciclismo GIRO DE ITALIA

Paul Magnier es el rey de los sprints en el Giro: se adjudica su tercera victoria de etapa en Pieve di Soligo

El velocista francés del equipo Soudal volvió a imponerse a Jonathan Milan en una llegada emocionante que dominó con mucha autoridad.

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Cuando la confianza acompaña, los resultados llegan prácticamente por inercia. El reflejo de ello es Paul Magnier y su éxito en este Giro de Italia. El francés se adjudicó su tercera victoria de etapa en la meta de Pieve di Soligo y se reafirmó como el gran dominador de las llegadas rápidas en la Corsa Rosa.

La organización se encargó de confeccionar un final rebuscado, pero aún así no fallaron los que, sobre el papel, deben batirse el cobre en los sprints en este Giro. Paul Magnier y Jonathan Milan estuvieron entre los mejores, pero una vez más, y ya van tres, el galo le mojó la oreja al del Lidl-Trek, que sigue sin ganar en casa.

Stuyven firmó un lanzamiento perfecto y Magnier puso la guinda con una victoria solvente. Otra más. El día en el que los hombres de la general no se movieron esperando a lo que llega a partir de mañana en los últimos coletazos de este Giro de Italia.

Un final explosivo

Era el último día de tregua antes de las dos batallas finales que le restan a este Giro de Italia. No era una jornada para que los hombres de la general asumieran el protagonismo, así que se dedicaron a guardar fuerzas para los ataques de mañana y pasado.

Pese a todo el pelotón decidió atar en corto la fuga del día. El calor imperante durante todo el recorrido, por encima de los 30 grados, le podía jugar una mala pasada a más de uno, pero por suerte nadie pagó estos factores climatológicos.

El día se desarrolló con una calma tensa esperando la última y casi única dificultad de la jornada. La ascensión al Muro di Ca' del Poggio, poco más de un kilómetro de ascensión a una media superior al 12% y rampas infernales de hasta el 19%, iba a ser decisivo.

Allí Eulálio, hasta hace no mucho líder de este Giro de Italia y una de las grandes sensaciones de la carrera, decidió probar suerte y mover el avispero. Generó cierto caos el portugués, y además obligó a Visma a tomar el mando de operaciones del pelotón para llevar bien colocado a Jonas Vingegaard.

Tanto, que el danés coronó en cabeza, pero no quería más batalla. Sí que estaba juguetón Eulálio, que se volvió a marchar por delante, esta vez a dúo con Johannes Kulset. Los dos soñaron con una nueva sorpresa, pero su aventura murió a falta de 2 kilómetros para la meta.

Algunos como Magnier tuvieron que hacer un gran esfuerzo para recuperar posiciones después de esa explosiva subida, pero aquello no fue óbice para que el francés llegar al momento decisivo en buena posición.

Stuyven se convirtió en su mejor escudero, hizo lanzamiento perfecto y le dejó a las puertas de la victoria. Jonathan Milan, siempre muy atrás y descolocado, no se puedo meter en el ajo. Fue tercero, por detrás de Zambanini.

Magnier recupera la maglia ciclamino en su gran lucha con Narváez. Si no pasa nada raro, llegará con este maillot a Roma y se subirá triunfante al podio.