Tom Pidcock, arriba a la derecha de la imagen, en el improvisado podio de La Vuelta 2025.

Tom Pidcock, arriba a la derecha de la imagen, en el improvisado podio de La Vuelta 2025. VISMA LEASE A BIKE

Ciclismo

Tom Pidcock y cómo se fabrica una foto en el podio de La Vuelta más polémica: "Se llevó una gran sorpresa"

El ciclista británico protagonizó el movimiento más sorprendente del mercado la temporada pasada. EL ESPAÑOL habla con Alex Sans, el directo de su equipo.

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Fue el gran movimiento del año pasado en el pelotón. Tom Pidcock dejó un trasatlántico como el equipo Ineos Grenadiers para unirse al modesto -pero incipiente- proyecto del Q36.5.

El movimiento se entendió como un pequeño paso atrás para coger impulso. Descender de categoría no era una decisión baladí. Su criticada decisión respondía a una serie de necesidades que el británico no veía cubiertas.

Thomas encontró en este equipo con licencia suiza el lugar perfecto para reencontrarse consigo mismo. Sabía que allí iba a ser el líder absoluto, sin condiciones, y necesitaba ese impulso anímico.

Xabier Mikel Azparren, junto a Tom Pidcock.

Xabier Mikel Azparren, junto a Tom Pidcock. Q36.5

El acierto en su decisión se cristalizó en la pasada edición de La Vuelta. Allí el británico se subió al podio, tan sólo superado por Jonas Vingegaard y por Joao Almeida.

Ahora EL ESPAÑOL habla con uno de los grandes artífices de esta gesta. Alex Sans, director deportivo del equipo de Pidcock, revela cómo se cocinó a fuego lento su gran rendimiento en La Vuelta.

Una adaptación común

Un par de mantras han rodeado siempre a Tom Pidcock desde que explotó en Ineos. El primero tenía que ver con su personalidad.

Un tipo ingobernable, capaz de desoír las instrucciones de sus directores y desafiar el orden establecido por no ayudar a su líder como pasó en el Tour de Francia con Carlos Rodríguez.

Por otra parte, se dudaba de la valía del británico para ser un corredor de grandes vueltas. En La Vuelta del año pasado se subió por primera vez al podio de una carrera de tres semanas.

En Q36.5 -ahora Pinarello Q.36.5- estaban al tanto de todo esto, pero no dudaron ni un sólo segundo en lanzarse a por un corredor de la envergadura del británico. Una oportunidad irrepetible.

"Todo fue mejor de lo que me esperaba. Antes de conocerlo siempre te llegan rumores, pero siempre intento ser muy objetivo y hay que conocer a las personas", comenta Alex Sans sobre las primeras impresiones que recibió.

"Es cierto que cada persona en cada ambiente puede ser distinta. Con nosotros al inicio él iba muy cauto. Creo que venía pensando que éramos un equipo con poca capacidad y con gente que no sabemos mucho, y se llevó una gran sorpresa", asevera el catalán.

Pronto Pidcock se encontró con un equipo completamente volcado con él, y eso se vio rápidamente en su rendimiento. Ganador del AlUla Tour, vencedor de etapa en la Vuelta a Andalucía o un gran segundo puesto en la Strade Bianche.

"Al ver esa capacidad y la gente que hay dentro del equipo, hace que él esté más tranquilo, tenga más confianza y su manera de ser o su actitud sea diferente", comenta el directo del equipo.

Eso sí, como en cualquier relación, ambas partes tuvieron que poner de su parte: "Él también se ha tenido que adaptar un poco. Aquí todo el mundo tiene que hacer su esfuerzo. Nosotros como equipo y él también".

Gente de confianza

Tom Pidcock no cambió de bando solo. Lo hizo acompañado por las personas en la que más confía, aunque tan sólo se llevó a un par de componentes a su nuevo equipo.

Uno de ellos, fundamental, fue Kurt Bogaerts. Fue el mentor de Tom, la persona que empezó a trabajar con él desde que sus inicios. Se enroló en el equipo Ineos, y la pasada campaña pasó a ser parte del equipo Q36.5 para hacer de director en algunas carreras.

Jonas Vingegaard, en medio, Tom Pidcock a la izquierda de la imagen y Joao Almeida a la derecha.

Jonas Vingegaard, en medio, Tom Pidcock a la izquierda de la imagen y Joao Almeida a la derecha. EFE

El otro gran apoyo que se llevó Pidcock a su nuevo equipo fue su masajista de confianza, una pieza fundamental para la óptima recuperación y puesta a punto del británico.

Una temporada partida en dos

El año pasado Q36.5 vivió un año histórico con sus invitaciones para el Giro de Italia y La Vuelta. La mera presencia de Tom Pidcock, por supuesto, fue fundamental a la hora de recibir estas 'wild cards'.

El equipo tenía un plan con él que se fue readaptando sobre la marcha, sobre todo por la tardía confirmación del Giro.

"Antes de empezar la temporada teníamos esperanzas de entrar en La Vuelta. Como es la última gran vuelta y hay margen para corregir en margen de que no hubiéramos recibido la invitación, preparamos la temporada para que estuviera dividida en dos bloques", comenta Sans.

La primera parte del año se centraba en el calendario hasta las clásicas de las Ardenas. La segunda parte estaba totalmente enfocada a rendir bien en La Vuelta.

"Pidcock quería empezar el año ganando, así que cogimos una carrera que le fuese bien por recorrido y por nivel. Elegimos el AlUla Tour y salió bien porque ganó la primera carrera", revela Alex Sans.

Nada estaba al azar, todo quedaba medido al milímetro: "El segundo objetivo más importante era Strade Bianche y Milán-Sanremo. En Strade rindió muy bien, fue segundo por detrás de Pogacar", recuerda el catalán.

La preparación para el Giro no pudo ser completa. RCS confirmó demasiado tarde la invitación y eso obligó a recalcular la hoja de ruta: "Entrenas bien para las Ardenas y miras de reojo al Giro". En Italia tuvo "destellos", pero estuvo lejos de su mejor nivel.

La Vuelta, clave

Tras el Giro, la meta número 1 pasó a ser indudablemente llegar a punto para La Vuelta.

"Pidcock fue progresando en los entrenamientos, hizo un par de carreras de mountain bike porque a él le da vida y eso se le nota en el carácter. Esa segunda parte fue mucho más fácil de preparar. El objetivo estaba muy claro y no había ahí medias tintas", confirma Alex Sans.

"La preparación la hicimos en Andorra a 2.400 metros de altitud. Aprovechando que estábamos allí, fuimos un día a reconocer el recorrido de la crono por equipo en Figueres. Estuvimos como 3 semanas en altura", comenta el director sobre la preparación.

Todo giraba en torno a la figura de Tom Pidcock. Líder indiscutible, rindió al máximo y cualquier detalle se cuidó al máximo.

Como en la contrarreloj de Valladolid, cuando el equipo reservó exclusivamente una habitación de hotel para él junto al parking de autobuses para que descansara tras el reconocimiento del recorrido.

Pidcock lideró al equipo y terminó devolviendo toda la confianza depositada en él. Su tercer puesto justificó la invitación de La Vuelta y su imagen se proyectó en el mundo entero.

Fue La Vuelta más polémica de los últimos tiempos por las protestas propalestinas. Unas protestas que evitaron la foto final del podio en Cibeles.

Sin embargo, Vingegaard, Almeida y Pidcock improvisaron durante la noche un podio improvisado en un parking entre cajas. Una iniciativa promovida por la madre del propio Pidcock, que no quería que su hijo se quedara sin este imborrable recuerdo.