Van Aert celebra la victoria en la París-Roubaix 2026 por delante de Pogacar. EFE
Tadej Pogacar es humano: Van Aert se lleva una París-Roubaix para la historia y le 'roba' el quinto Monumento
El corredor belga se impuso en un final de auténtico infarto en el velódromo y conquistó su segundo Monumento.
Más informacion: El problema que conduce a un ciclismo con guardaespaldas: "Es sentido común, no entiendo cómo se puede acosar a alguien"
El adoquín centraba las miradas del deporte. En este ciclismo que ha reconvertido por completo Tadej Pogacar y que ha florecido de nuevo la pasión de miles de aficionados desencantados desde hacía años, a nadie se le pasaba que el esloveno tenía una cita cara a cara con la historia en la París-Roubaix.
Pero la historia tendrá que esperar. Wout van Aert se cruzó en su camino y, con todo el merecimiento del mundo, se llevó una victoria épica en el velódromo que será recordada durante muchísimo tiempo.
Todo apuntaba a un duelo Pogacar-Van der Poel. Ellos dos venían dominando los Monumentos desde hacía años. Pero Van Aert, ese al que siempre le pasa algo, ese del que se decía que se retirará con un palmarés que no hace justicia a su calidad, se coló en la fiesta.
𝑫𝒆𝒍 𝑰𝒏𝒇𝒊𝒆𝒓𝒏𝒐...
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) April 12, 2026
𝒂 𝒕𝒐𝒄𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐.
Wout van Aert logra la victoria de su vida en la París-Roubaix y acaba con el sueño de Tadej Pogacar.
🚴♂️ Lo has visto en @Eurosport_ES y @StreamMaxES. #ParisRoubaix pic.twitter.com/HI2E9nXDbw
Una carrera diferente
Si la París-Roubaix es el momento favorito del año para muchos aficionados al ciclismo, la edición de este año trascendía más allá de los fanáticos más puros.
Tadej Pogacar podía completar la colección de los cinco Monumentos, y para ello tendría que doblegar al especialista y dominador de los últimos tres años, Mathieu Van der Poel. Pero en esa fiesta se metió otro especialista que en los últimos tiempos estaba de capa caída.
Fue un día en el que nadie se libró de los problemas cotidianos de la París-Roubaix. Pinchazos a mansalva, sustos y caídas.
Lo merecía como pocos.
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) April 12, 2026
Las lágrimas y alegría de Van Aert tras ganar la París-Roubaix. EJEMPLO.#ParisRoubaix pic.twitter.com/VAXrqvhxyC
El que primero lo sufrió fue el propio Pogacar. A 120 kilómetros todavía para la meta y con el gran adoquín por llegar, el campeón del mundo montó una bicicleta neutra y poco después tuvo que volver a parar para recuperar su Colnago.
Emprendió un camino de persecución por detrás del grupo de favoritos donde, por cierto, no hicieron sangre. Y no se entiende. Tras unos 20 kilómetros de tragar polvo, Pogacar regresó al grupo principal con un buen calentón en las piernas.
Con la llegada del bosque de Arenberg, el primer tramo realmente clave de la carrera, a quien le tocó sufrir fue al otro gran favorito. Van der Poel pinchó, intentó cambiar la bici con un compañero y no pudo por llevar unas calas distintas.
Pogacar, en uno de los tramos adoquinados de la París-Roubaix. EFE
Esperó, y mucho, a su coche de equipo. La carrera estaba ya sumida en el caos habitual y el vehículo venía por detrás. El resultado, casi 2 minutos de retraso con la cabeza de carrera, una renta ya insalvable.
Por delante Pogacar, Van Aert y Pedersen mantenían su categoría de favoritos. Se unían Laporte, Bisseger y Stuyven. Pero a falta de 70 kilómetros para la meta un nuevo pinchazo sacudió a Pogacar. También a Van Aert. Ambos con pocas consecuencias.
La carrera puso las cosas en su sitio. La dureza del pavé dejó a Van Aert y Pogacar solos en cabeza, mano a mano. Pogacar sabía que tenía que dejar a Van Aert en el adoquín, pero el belga estaba con la luz encendida.
Van Aert celebra su triunfo en la París-Roubaix. EFE
Fue imposible para Tadej soltar a su rival, ni siquiera en el duro tramo de Mon-en-Pévèle. No cabía otra. El destino llevó a ambos al velódromo, y ahí tenía todas las de ganar Van Aert, por ser más rápido y por haber jugado mejor con sus fuerzas en los relevos.
Van Aert, ese hombre al que tantas veces el ciclismo ha castigado, el mismo que se destrozó la rodilla en La Vuelta, consiguió por fin su segundo Monumento. Desde la Milán-Sanremo de 2020 no lograba un triunfo de tanta entidad. Y lo consiguió mano a mano ante Pogacar.
La historia y los cinco Monumentos tendrán que seguir esperando para Tadej Pogacar. El esloveno sigue sin bajarse del podio de las grandes citas.