Tom Pidcock durante su participación en la Strade Bianche 2023

Tom Pidcock durante su participación en la Strade Bianche 2023 Strade Bianche

Ciclismo STRADE BIANCHE

Tom Pidcock se regala otra exhibición portentosa y se lleva la victoria en una preciosa Strade Bianche

El ciclista del equipo INEOS se movió a más de 50 kilómetros de meta y ninguna de las grandes figuras de la carrera consiguió seguir su ritmo. 

4 marzo, 2023 16:26

Tom Pidcock se vistió de Pogacar en Siena. O de Van Aert. O de Van der Poel. O de Tom Pidcock porque el corredor británico ya es una absoluta estrella del pelotón internacional. El corredor del equipo INEOS se exhibió para llevarse en solitario el triunfo en la edición número 17 de la Strade Bianche

El menudo corredor inglés, venido desde el mountain bike y desde el ciclocross, sigue demostrando que ya es una realidad absoluta también en la carretera. Pero si le ofrecen la oportunidad de lucirse entre caminos de piedra y tierra, no desaprovecha la ocasión como hizo este sábado con una actuación portentosa. 

Tom demarró con fuerza a 52 kilómetros de meta, dejando en la estacada a favoritos de la talla de Mathieu van der Poel o Julian Alaphilippe. Ninguno de los primeros espadas pudo seguirle. Le dejaron hacer y lo pagaron caro. Solo Alberto Bettiol y Bagioli se subieron a su aventura, pero no pudieron seguirle en su camino hacia la gloria. 

Pidcock afrontó en solitario los últimos y empinados metros por las calles adoquinadas de Siena para llevarse la que seguramente sea la victoria de un día más brillante de su carrera. El hombre que maravilló al mundo en Alpe d'Huez en la pasada edición del Tour de Francia sigue haciendo grande su leyenda con solo 23 años. 

Por detrás, a unos 20 segundos, llegaron sus más inmediatos perseguidores con los que mantuvo un pulso titánico en los últimos 20 kilómetros de la jornada. Valentin Madouas consiguió la segunda posición del podio mientras que Tiesj Benoot, uno de los más activos en la persecución sin éxito de Pidcock, terminó en tercera posición. Buena actuación de Pello Bilbao que demarró desde el tercer grupo para entrar en meta séptimo con poco más de un minuto perdido con el vencedor. 

Festival de Tom Pidcock

Había muchas ganas de que llegara la Strade Bianche y a pesar de las ausencias, no ha faltado el espectáculo. No estaba Pogacar, tampoco Van Aert y Van der Poel no fue el de sus mejores tardes. Tampoco lo fueron otros actores principales venidos a menos como Alaphilippe o Sagan. Sin embargo, Pidcock se vistió de héroe para firmar una jornada mágica. 

Los españoles no tuvieron mucho protagonismo en una carrera en la que sin Alejandro Valverde será difícil encontrar un corredor que pueda dejarse ver en los próximos años. Lo intentó Iván Romeo, la joven promesa de Movistar, que consiguió estar en la fuga del día junto a De MarchiBystrom. El terceto de cabeza, que llegó a contar con rentas por encima de los tres minutos, terminó siendo engullido por la voracidad de Pidcock. 

La mala suerte para los corredores nacionales empezó a hacer acto de presencia con la caída de Carlos Rodríguez. El de Almuñecar se fue al suelo a unos 70 kilómetros de meta y sigue completando un muy irregular inicio de temporada. Un percance que llegó justo cuando Alpecin intentaba tensar la cuerda en favor de un Van der Poel que después no tuvo buenas piernas. 

Tanto es así que solo pudo ver de lejos el brutal ataque de Bettiol a unos 52 kilómetros de meta. El corredor del EF demarró y casi nadie se creyó su intento. Solo Bagioli y un Pidcock que olió sangre y se sintió caballo ganador. Al ver que nadie salía el británico forzó a sus compañeros de fuga y les soltó en una bajada que cortó el aliento para marcharse en solitario en busca de la gloria. Hizo el corte y fin de la historia. 

Por detrás, Attila Valter intentaba jugar sus bazas y llegaba hasta Bettiol mientras Bagioli flojeaba. Con Pidcock manejando rentas de unos 30 segundos y habiendo cazado ya a De Marchi en cabeza, por detrás reinó el desgobierno. Se movía sin éxito Van der Poel. También Benoot. De nuevo Valter. Y Valentin Madouas y Rui Costa se agarraban a todos los demarrajes para intentar estar con los mejores. 

Mientras Alaphilippe y Sagan se soltaban del grupo selecto, Tim Wellens, que parecía llevar buenas piernas, quedaba fuera de combate por una avería. Y a partir de ahí, zafarrancho hasta soltar a Van der Poel. El grupo que perseguía a Pidcock se pasó buena parte de la prueba a palo limpio. Arranca y para. Sin consistencia, lo que aprovechaba el británico para hacerse los últimos 22 kilómetros de carrera en solitario como si fuera una contrarreloj entre tierra, polvo y asfalto. Una machada para recordar digna de esta prueba. 

Ya con Van der Poel fuera de combate, Benoot intentó tensar la cuerda en el grupo, pero Jumbo-Visma, por primera vez en la temporada, no gestionó bien sus opciones a pesar de llevar a dos corredores en un grupo muy reducido. Atacaba de nuevo Valter y acto seguido Mohoric, el mejor Bahrain-Victorious junto a Pello Bilbao. Pero nadie soltaba a nadie mientras Pidcock agonizaba en la punta. Su renta llegó a bajar de los 10 segundos, pero tiró de casta y orgullo para entrar en los últimos kilómetros elevando la diferencia hasta el medio minuto. 

Ahí ya supo que, salvo desfallecimiento, la victoria era suya. Se marchó convencido hacia la línea de meta mientras por detrás, resignados, se esperaron a jugarse al sprint los cajones del podio. Pidcock derribó las impresionantes rampas adoquinadas que daban entrada a la Piazza del Campo de Siena para alzar los brazos y sumar a su palmarés el ya conocido popularmente como 'sexto Monumento'. Otro gran éxito tras brillar en Algarve. Victoria de prestigio por delante de Madouas y un combativo Benoot que cerraron el podio.