Chris Froome protagonizó un día para la leyenda.

Chris Froome protagonizó un día para la leyenda. Giro de Italia

Ciclismo GIRO DE ITALIA

Froome revienta el Giro en su etapa reina: deja KO a Yates y tocado a Dumoulin

  • A 81 kilómetros de meta, se escapó en busca de la victoria y la general para hacerse con la maglia rosa. Su ataque resultó demoledor.
  • El hasta ahora líder, desfondado, perdió toda opción de triunfo: cedió más de 20 minutos. El vigente campeón, a 40 segundos, aún puede reaccionar.

Chris Froome tenía la etapa reina de este Giro de Italia entre ceja y ceja. En especial, una de las cimas míticas que tocaba ascender en la misma: el Colle delle Finestre. El campeón de cinco grandes vueltas, con picardía, había examinado el terreno antes de la carrera. Aunque la escabechina que urdió escapó a cualquier tipo de previsión. A más de tres minutos del liderato antes de este viernes, debía tirar de riesgo y clase para apurar sus opciones de victoria en la Corsa Rosa. Y lo hizo: a 81 kilómetros de meta, se fue en solitario con una decisión capaz de llevarle a liderar la general en un día ya histórico para el ciclismo [Así te hemos contado la decimonovena etapa].

El aviso a navegantes que el corredor del Sky dio en el Zoncolan fue una minucia en comparación con el noqueo al que Froome sometió al resto de favoritos en esta ocasión. No necesitó demasiado esfuerzo para quitarse de en medio a Simon Yates. Unos kilómetros antes del demarraje legendario de su compatriota, el hasta ahora líder del Giro perdió toda opción de triunfo debido a una pájara inapelable. Sus fuerzas ya decayeron el jueves, pero la rendición fue total 24 horas más tarde [Así está la lucha por la clasificación general].

El corredor del Mitchelton-Scott ha dejado unos cuantos grandes momentos en esta ronda italiana, pero definitivamente no ha estado a la altura cuando de verdad debía estarlo. La montaña que tanto le dio durante las dos primeras semanas se lo ha acabado quitando todo en la tercera. Una situación que, a medida que Yates se rindió cada vez con mayor crudeza (cedió más de 20 minutos), no tardaron en aprovechar sus más inmediatos perseguidores. En especial, un Tom Dumoulin que debía sacar a la luz sus mejores cartas.

Y que, sin embargo, no lo hizo. El vigente campeón apenas aguantó junto a Froome. Cuando el dorsal 181 del pelotón se perdió para siempre en el horizonte, al holandés no le quedó más remedio que quedarse en el grupo perseguidor. Secundado por Miguel Ángel López, Thibaut Pinot y Richard Carapaz. A todos ellos se les unió después Sebastien Reichenbach. Mucho más atrás, otro gran nombre de esta edición de la Corsa Rosa, Domenico Pozzovivo, también agonizaba en la segunda grupeta.

En la cabeza de carrera, Froome no tuvo ninguna piedad: había atacado para reventar el Giro y, de paso, dejar una tarde para la historia de su deporte. Coronar la cima Coppi solo (la realización televisiva no tardó en aunar imágenes del mito italiano con otras del killer británico) era sólo una anécdota. Sestriere y Bardonecchia quedarían igualmente conquistados. A 35 kilómetros del final, ya se hizo con el jersey de líder de forma virtual. No lo soltaría de ninguna manera.

Segundo a segundo, su ventaja acabó instaurada, como mínimo, en tres minutos sobre el resto (y gracias). Con esa renta levantó los brazos al cielo en la línea de meta, sacándole 3'23" a Dumoulin (a 40 segundos en la general. Tras élmás de cuatro minutos perdidos y subiendo). Era la culminación del trabajo del Sky en su conjunto, después olvidado, al inicio de la etapa. Una caída de Fabio Aru, que abandonó casi de inmediato, anticipaba que el día no estaría exento de emociones fuertes. Vaya si las hubo, con un nuevo repunte a la hora de afrontar los cinco últimos kilómetros de la jornada.

El bajón físico afectó entonces a Dumoulin, que pidió la hora en el esfuerzo decisivo. Pinot aprovechó las circunstancias para atacar solo. Al poco de que el francés fuese alcanzado, López probó suerte. Con la meta ya cercana, sería el turno de Carapaz. Aunque nada tuvieron que ver estos ataques con el golpe de efecto brutal de Froome, que afrontará la penúltima etapa con final en Cervinia con mucho que ganar y poco que perder. Aunque, visto lo visto, confianzas las justas.