André Iguodala

André Iguodala

Baloncesto

Iguodala (41), ex jugador, sobre sus inversiones: 185 millones de euros en patrimonio y dirige un fondo de 172 millones

Tiene 4 anillos de la NBA, fue MVP de unas Finales con los Warriors de Curry y ahora es un 'gigante' de las empresas.

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J. P.
Publicada

Andre Iguodala nunca fue el tirador más espectacular del baloncesto profesional, pero sí fue uno de los campeones más versátiles de su generación: cuatro anillos de la NBA, MVP de unas Finales y, desde hace años, un perfil incómodo para cualquier fondo de capital riesgo que intente etiquetarlo como "solo dinero de atleta".

A los 41 años, el exalero de Golden State Warriors, Miami Heat y Philadelphia 76ers ha demostrado algo que pocos deportistas logran: pasar del éxito deportivo al éxito empresarial sin que suene a diversificación obligada.

Su transición hacia el venture capital comenzó hace más de una década, movido por lo que él llama una curiosidad intelectual temprana. Desde el principio intentaba entender qué hacían bien las empresas más grandes. Pero la curiosidad por sí sola no era suficiente.

Iguodala hizo algo que muchos millonarios del deporte evitan: trabajar gratis. "Hice prácticas en las que trabajé gratis. Soy muy fan de Jeff Jordan, le llaman el padrino de los marketplaces. Él me enseñó cómo se hacen las cosas", ha contado en diferentes podcasts.

Se sentó en salas de juntas, vio cómo operaban empresas como Instacart o Airbnb desde dentro, y pasó tiempo en Morgan Stanley aprendiendo el lado corporativo de los negocios.

André Iguodala, durante su época en los Golden State Warriors

André Iguodala, durante su época en los Golden State Warriors Reuters

Lo más importante, sin embargo, fue asumir que ser atleta no le convertía automáticamente en inversor competente. "Me decían que no podía ser un buen inversor porque soy atleta. Solo tenía que demostrar que se equivocaban", asegura. 

Trazaun paralelo con su propia evolución como jugador: igual que trabajó años para mejorar su tiro de tres, dedicó miles de horas a entender mercados financieros. "'Mira Bloomberg, solo sigue mirándolo', me decín. El primer día dije: 'No tengo ni idea de qué se ha dicho hoy, no he entendido ni el 30% de las palabras'. Un año después pensaba: 'Este es el mejor programa de todos los tiempos'".

Hoy dirige Mosaic, un fondo de venture capital de 200 millones de dólares centrado en lo que él llama "Fundadores del mañana que se niegan a encajar".

Su portafolio incluye más de 50 empresas invertidas a través de F9 Strategies, con éxitos reconocibles como Zoom, Coinbase y Datadog. Pero para Iguodala, las cifras importan menos que el mensaje que hay detrás: "Creo que el venture va simplemente de entender hacia dónde vamos y ayudar a construir lo que viene después".

Lo que define su perfil es una obsesión con algo que la mayoría de atletas no toca: diversidad real en el acceso al capital. Iguodala recuerda haber crecido en comunidades donde la educación financiera era inexistente y donde elegir a un gestor patrimonial competente era prácticamente una lotería.

"Si vienes de nuestras comunidades, si nunca has visto un banco, nunca has visto una sucursal, nunca has visto un talonario, ya es una bendición si llegas a pagar el alquiler", explica, argumentando que culpar al atleta que pierde su dinero es ignorar el verdadero problema: la falta de educación y acceso.

Su consejo a emprendedores jóvenes es directo: "Sacrificar tiempo e ir a un sitio que ya ha tenido éxito probado y ceder parte de tu propiedad intelectual, solo una pequeña parte, y probarla allí, ver qué están haciendo bien y ganar experiencia".

Una vez que entiendas el juego, dice, puedes jugar con confianza. Y Iguodala lo ha demostrado fuera de la pista, convirtiendo su patrimonio de 185 millones en contratos NBA en un vehículo de inversión mucho más ambicioso: construir el ecosistema que falta en sus comunidades de origen.