Fernando San Emeterio es actualmente el director deportivo del Basquet Girona

Fernando San Emeterio es actualmente el director deportivo del Basquet Girona Basquet Girona

Baloncesto

San Emeterio (42), ex de la ACB, sobre gestionar su patrimonio más de 15 años: "Lo importante es que tu cartera vaya creciendo"

El clásico jugador español, retirado del baloncesto en 2021, es actualmente el director deportivo del Basquet Girona.

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Fernando San Emeterio siempre fue algo más que un alero fiable en noches de Euroliga. Hoy, ya retirado y trabajando en los despachos -forma parte de la dirección deportiva del Basquet Girona tras colgar las botas en 2021- se ha convertido también en una rara avis: un exjugador que habla sin pudor de números, fondos de inversión y errores de juventud con el dinero.

En el pódcast La Bolsa de Deporte, producido por MAPFRE, el exMVP de la ACB repasó cómo pasó de fundirse el sueldo con 17 años a llevar más de década y media gestionando su patrimonio. Lo hizo con una naturalidad que rompe el tabú económico habitual en los vestuarios.

Su despertar financiero llegó por las bravas. En su primer contrato profesional, en Valladolid, cobraba un salario modesto pero muy por encima de las necesidades de un adolescente que aún vivía con sus padres.

Él mismo recuerda que "ganaba, no sé, 900 € al mes" y que se lo pulía entero invitando a amigos, comprando el último móvil o la nueva consola, "todo lo que no hay que hacer".

El golpe de realidad no tardó: en verano deja de cobrar, la compañía le corta la línea y sus padres descubren en la cuenta que no queda nada.

Fernando San Emeterio, durante su etapa como jugador del Valencia Basket

Fernando San Emeterio, durante su etapa como jugador del Valencia Basket Kai Försterling EFE

Ese susto familiar marca un antes y un después. Al año siguiente, con la ayuda de sus padres, decide poner el dinero a trabajar. "Entonces compré mi primera casa en Valladolid, sobre plano y bueno, ya me metí en una hipoteca, con lo cual tuve que organizarme", resumió.

La obligación de pagar cada mes le enseña algo que muchos deportistas no interiorizan hasta demasiado tarde: los ingresos pueden ser muy altos, pero también muy frágiles.

Cuando termina de pagar esa vivienda, entra en escena la palabra que cambiará su relación con el dinero: fondos. Contó que su madre le habló de ese vehículo, concertó una cita con un responsable de Bestinver y se sentó a escuchar.

"A raíz de ahí... empecé a investigar, empecé a aprender", recordó. Desde entonces, combina la ayuda de gestores profesionales con un trabajo personal de lectura, formación y curiosidad inversora.

Su filosofía actual se aleja por completo del tópico del deportista buscando el "pelotazo". San Emeterio lo formuló sin rodeos: "No busco pegar un pelotazo, sino que el dinero que voy ganando vaya trabajando y vaya revalorizándose de una manera constante".

En vez de perseguir la próxima GameStop, prefiere construir una cartera equilibrada, donde conviven fondos value, tecnología, gestión indexada y productos más defensivos a medida que se acercaba su "jubilación deportiva".

También aprendió a respetar los límites de su tiempo y conocimiento. Después de coquetear con el análisis de acciones, llegó a una conclusión pragmática: "Lo mejor es delegar… en alguien que sí tiene ese tiempo y que se dedica a eso nuestro dinero".

Él elige bien a quién confía su patrimonio, estudia la filosofía de cada gestor y, una vez invertido, intenta no dejarse arrastrar por el ruido diario del mercado.

En el pódcast, el cántabro insistió en que los jóvenes profesionales deberían empezar mucho antes. Su primera recomendación era casi un ejercicio de alfabetización básica: "Lo primero que les diría es que se metieran en internet o en YouTube o donde fuera, interés compuesto".

A partir de ahí, proponía una regla sencilla: "Reservar una parte de tu sueldo, según llega la nómina, lo primero para invertir".

Su mensaje final era claro e iba directo a cualquier vestuario: las carreras deportivas son cortas y no garantizan ingresos a partir de los 35. Por eso, decía, para un jugador "tener un colchón… para estar más cómodo en esa transición" no es un lujo, sino una necesidad.

Él ya se ocupó de construir el suyo mucho antes de dejar de anotar triples.