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El Panathinaikos griego se convirtió en el primer finalista de la Euroliga tras imponerse al Fenerbahce turco (73-57) en un duelo en el que fue por delante en todo momento, en parte porque su rival no aprovechó las opciones que tuvo de darle la vuelta al marcador.

Los problemas en los accesos provocaron que el partido arrancase con casi media hora de retraso, imprevisto que pareció acusar más el conjunto turco. Sus continuas pérdidas y su poca precisión en el triple, algo poco habitual desde la llegada al banquillo de Sarunas Jasikevicius, provocaron que pasasen más de cinco minutos hasta su primera canasta.