Pau Gasol, eufórico contra Hungría.

Pau Gasol, eufórico contra Hungría. Matteo Marchi - Catalin Soare FIBA

Baloncesto EUROBASKET 2017

Turquía (y más en horas bajas), sinónimo de medalla y del mejor Pau Gasol

Salvo en 2002, España siempre subió al podio en las competiciones en las que se midió a esta selección desde el 'boom' de nuestra generación dorada. Con números excelsos ante los turcos, sin excepción, de su gran estrella.

Millán Cámara

31 de agosto de 2001España juega su primer partido del Eurobasket contra Eslovenia. Ankara, capital de Turquía, es el escenario de la primera canasta en competición oficial con la selección de un jugador que cambiará para siempre la historia de nuestro baloncesto: Pau Gasol. Él no lo sabe, pero tras esa penetración exitosa empieza un idilio. Uno que siempre, sin excepción, le ha llevado a desquiciar al equipo nacional del país en el que escribió la primera página de su leyenda como máximo anotador histórico de los Europeos. Y que, casi siempre, ha sido sinónimo de medalla. Así se espera que sea de nuevo en tierras turcas, allí donde todo comenzó hace 16 años y con la anfitriona como escollo en los octavos de final continentales este domingo (17:45, Cuatro).

48 horas después de esos primeros puntos oficiales, llegó el primer duelo ante Turquía en el que participó Pau. Por supuesto, no defraudó: 21 puntos, 10 rebotes y cinco tapones para 27 de valoración. Sólo Juan Carlos Navarro (24) anotó más que él en las filas españolas. Quedó para el recuerdo una actuación arbitral infame del italiano Gennaro Colucci, con el entonces seleccionador, Javier Imbroda, expulsado a los siete minutos de partido.

Aún hubo más agravios tras aquella protesta por una falta de Lucio Angulo de tan funestas consecuencias: antideportivas más que rigurosas, posesiones de la anfitriona en su campo más largas de lo permitido, periodistas locales provocadores tras el encuentro… E, incluso, unas declaraciones explosivas del hoy presidente del baloncesto turco, Hidayet Turkoglu: “¿La mesa? ¿Los árbitros? Todo eso es mierda. Los grandes equipos no necesitan excusas. Turquía fue mejor y punto”. Hubo derrota española (79-84, con 35 puntos de Kutluay), pero el torneo concluyó con un bronce que no pudo saber mejor tras ese disgusto en primera fase. El único de ese Eurobasket junto al provocado por Yugoslavia en semifinales (65-78).

Justo un año después, en el Mundial de 2002 y de nuevo en primera fase, España se cobró la venganza contra los turcos en Indianápolis. Ese duelo fue mucho más feliz para los nuestros, con 19 puntos y siete rebotes de Gasol (15 de valoración). La victoria fue contundente para una selección que se las prometía muy felices en aquel campeonato (87-64). Aunque, al final, se concluyó en quinta posición tras caer en cuartos de final ante la Alemania de Nowitzki (62-70). Eso sí, se ganó a Estados Unidos, algo digno de celebración, en el último partido. Aquel campeonato, tiempo después, pasaría a ser el único sin medalla de la generación dorada española con Turquía como rival en la competición de turno.

Tuvieron que pasar siete años, y éxitos como el oro mundial de Japón y la plata olímpica de Pekín, para que España y Pau volviesen a tener a los turcos enfrente. Sucedió en la segunda fase del Eurobasket de Polonia 2009, el famoso partido en el que Sergio Llull, “el chico que acaba de llegar” (Marc Gasol dixit), se jugó el balón decisivo sin éxito. En aquel tropiezo por 63-60, Gasol anotó 16 puntos (tantos como Rudy Fernández), capturó nueve rebotes y puso tres tapones (15 de valoración). Una vez más, cruzarse con Turquía volvió a suponer un final feliz, con la conquista del primer oro continental del baloncesto español unos días más tarde.

En el siguiente Eurobasket, ya en 2011 y en Lituania, se volvió a perder contra Turquía (65-57), pero Pau no disputó aquel partido del grupo inicial. Aun así, todo terminó, otra vez, con el oro. Pasó lo mismo en 2015, aunque entonces, en el debut en Berlín, sí se ganó (77-104), y con Gasol a lo suyo: 21 puntos, siete rebotes y dos tapones para un 28 de valoración. Rozando, como siempre ante el conjunto otomano, el doble-doble.

Turquía ya no es lo que era

Ha quedado más que demostrado: competición en la que España juega contra Turquía y dispone de Pau Gasol es igual a medalla casi segura. Y más cuando los mejores años del rival parecen quedar muy atrás en el tiempo. Los de Kutluay, Okur, Turkoglu, Tunçeri, Turkcan, Ilyasova y Asik, entre otros. Ahora, los referentes son jóvenes, quizá demasiado. Todo pasa por el alero Cedi Osman, futuro compañero de LeBron James en los Cleveland Cavaliers y estrella indiscutible de los turcos a sus 22 años. Él aporta la mayor parte de puntos, rebotes y asistencias de su selección.

El otro NBA turco, el escolta Furkan Korkmaz (Philadelphia 76ers), es aún más joven que Osman: 20 años. Otro escolta, Melih Mahmutoglu, y el pívot Semih Erden, ex de la mejor liga del mundo, tienen más ascendencia que él en el equipo. Resiste el también exterior Sinan Guler, único superviviente del equipo que fue plata mundialista en 2010.

Cedi Osman celebrando una canasta contra Letonia.

Cedi Osman celebrando una canasta contra Letonia. FIBA

Por cierto, en Turquía y en el mismo escenario en el que se va a disputar toda la fase final del presente Eurobasket: el Sinan Erdem Arena. La cancha en la que Serbia eliminó a España en los cuartos de final de aquel Mundial turco con un triple fatal de Milos Teodosic. El mismo lugar en el que el Real Madrid fue totalmente sobrepasado en la última Final Four de la Euroliga.

El factor ambiental (pabellón, público local y arbitraje) es el único hándicap que podría tener España en la primera eliminatoria que se le presenta. Capaz de ser el equipo que más balones roba del Eurobasket y, a la vez, el peor en la faceta reboteadora, a Turquía parece faltarle experiencia y sobrarle bisoñez. No pudieron con Rusia, Serbia ni Letonia en su grupo. ¿Cómo no va a parecer entonces una gesta utópica cargarse al vigente campeón, en plena forma y con Gasol dispuesto a aniquilar a una de sus víctimas FIBA preferidas? La sorpresa nunca es descartable, pero Pau mantiene intacta la voracidad de 2001. Y eso, 16 años después, continúa siendo un problema serio para cualquiera que se cruce en su camino.