Pau Gasol con el balón ante Hungría.

Pau Gasol con el balón ante Hungría. ROBERT GHEMENT EFE

Baloncesto

Pau Gasol, máximo anotador histórico del Eurobasket, es demasiado para Hungría

Nueva victoria plácida de la selección española en una jornada inolvidable para el baloncesto nacional y europeo. Nunca antes se había terminado una primera fase sin derrotas con Scariolo al frente (64-87). Turquía será el rival en octavos tras caer frente a Letonia en el grupo D.

Millán Cámara

La tabla de máximos anotadores históricos del Eurobasket es una suerte de Salón de la Fama del baloncesto europeo: Tony Parker, Nowitzki, Galis, Brabenec, Berkovich, Epi, Emiliano, Korac, Kropilak, Giannakis… Y ahora, por encima de todos ellos, Pau Gasol Sáez. Leyenda viva ya desde hace tiempo, el jugador más brillante que ha producido el baloncesto español volvió a protagonizar una jornada para el recuerdo, otra más, ante Hungría. Con un triple a 04:51 del final de la primera parte, batió su enésimo récord en una cancha. Como si nada y tan arrollador como casi siempre. Incluso tímido cuando saludó al público, en medio de la ovación de rigor [Narración y estadísticas: 64-87].

El encuentro prometía pasar a la historia ya en los prolegómenos, cuando los dos equipos decidieron sacarse una fotografía emblemática. Hace 25 años, era España la que pedía una instantánea al memorable Dream Team. Ahora, los nuestros también desprenden un aura trascendental. Pero, a la vez, normal. Una cualidad, la humanidad, que nunca faltó en esta selección. Encabezada, cómo no, por el propio Gasol. Capaz de pasar por encima de cualquiera con canastas de por medio, pero también de pedir disculpas al árbitro antes del salto inicial. Ante Croacia, con aquella técnica, Pau tuvo una reacción desmesurada. Y quiso hacer autocrítica de la mejor manera posible.

Más tarde, llegaría el momento de jugar a ser Dios disfrazado de jugador de baloncesto. Era el día para darse un homenaje en condiciones: ni Hungría ni España se jugaban absolutamente nada. Y Pau, por supuesto, se lo dio. Ya desde los primeros compases, fue a por el récord con la voracidad que tanto le caracteriza. Todo empezaba y terminaba en él en lo que al juego español respecta. Nadie iba a eclipsarle: era su día.

Gasol felicitado por Keller.

Gasol felicitado por Keller. FIBA

Hasta los rivales húngaros parecían honrar a Gasol. Basaban su paso por el encuentro en el tiro exterior, el arma que volvió a Pau eterno en la historia de los Eurobasket. Una competición de la que, quizá por casualidad o también por causalidad, ha sido máximo anotador tres veces en sus seis participaciones: 2003, 2009 y 2015. El palmarés, por supuesto, también acompaña: seis medallas traducidas en tres oros, dos platas y un bronce.

De hecho, si el jugador de los San Antonio Spurs también se sube al podio europeo este verano igualará a Sergei Belov y Kresimir Cosic como jugadores con más medallas conquistadas en el torneo continental. Y, si vamos aún más lejos, Pau estaría a un oro de distancia de Genadi Volnov en el caso de que España se proclamase campeona: serían cuatro por los cinco del soviético.

A pesar de la alegría generalizada que provocó el nuevo capítulo grandioso de Gasol, Hungría bien pudo frustrar el final feliz que merecía este día cumbre para el baloncesto español, europeo y, por qué no, mundial. Sin Hanga y aun pensando ya absolutamente en los octavos de final, fueron capaces de ponerse a cinco puntos de distancia ya en el último cuarto. Pero los hombres de Scariolo no estaban por la labor de que le chafasen la fiesta a su máximo referente (20 puntos y ocho rebotes, también el mejor en esta faceta). Marc, los Hernangómez, San Emeterio y Sergio Rodríguez completaron la faena de su líder sin andarse con chiquitas.

Así quedó vista para sentencia la mejor primera fase de España con Sergio Scariolo al frente también en cuanto a resultados: la selección nunca antes había terminado invicta en un grupo inicial con el técnico italiano. Ahora empieza lo serio, con Turquía como adversario en los octavos de final del domingo, y en Estambul. Con un Gasol y una España así, sólo queda confiar.