La protesta de la librería Lume para defender Fariña del secuestro como medida cautelar.

La protesta de la librería Lume para defender Fariña del secuestro como medida cautelar.

Libros "¿Qué hay más libre que un libro?"

Los libreros protegen ‘Fariña’: “Si nos quieren mandar policías, que vengan”

EL ESPAÑOL habla con los libreros que han salido en defensa del libro de Nacho Carretero, secuestrado como medida cautelar. "En 2018 es imposible parar un texto".

La tormenta estalló hace unos días, cuando una jueza de Collado Villalba acordó el secuestro cautelar del libro Fariña (Libros del K.O.), de Nacho Carretero, que ahonda en la historia del narcotráfico gallego. La justicia adoptó esta medida a petición del exalcalde de O Grove José Alfredo Bea Gondar, quien siente vulnerado su derecho al honor por un párrafo de la obra. Se han prohibido la impresión y la comercialización de nuevos ejemplares, pero los que ya hacían trinchera en librerías ya han volado.

La resaca ha sido como en nuestros mejores recuerdos de sábado por la mañana: poética sin dejar de ser dolorosa. Toda una revuelta de lectores y libreros, que han cerrado filas para proteger a Fariña. Las ventas se han disparado, la obra se ha puesto en el centro del debate social de la libertad de expresión -en los días de la controversia de Valtonyc y la retirada de Presos políticos en ARCO-. Y -claro-, tras la avalancha ha irrumpido también la parte oscura del confeti: alguien ha liberado un PDF de Fariña asegurando que ese era el deseo del autor; una información totalmente falsa que perjudica a la editorial y a Carretero. La serie de Antena 3 ha adelantado su estreno, un momento que Libros del K.O. esperaba para darle una segunda vida a la obra. Pero no así: ahora no hay casi ejemplares en circulación. Como el sábado a eso del mediodía, llega la consciencia.

Begoña, que regenta la librería Lume (Coruña), ha tramado lo que ella llama “un escaparate de protesta”. “Ha tenido muchísimas visitas físicas y mucha repercusión en redes sociales. La gente comparte nuestra visión: sencillamente, no estamos en tiempos de censurar los libros”, cuenta a este periódico. “Yo llevo como 25 años en el oficio y sólo recuerdo uno que se censuró hace mucho, Versos satánicos… pero por favor, la persona que escribe Fariña es un periodista con prestigio y confiamos en él. Se ha documentado, lo avala una profesionalidad y no creo que incurra en la estupidez de acusar de forma gratuita a una persona”.

Nacho Carretero es un periodista con prestigio y confiamos en él. Se ha documentado, lo avala una profesionalidad y no creo que incurra en la estupidez de acusar de forma gratuita a una persona

La librera de Lume cubrió los ejemplares que tenía en el local con un papel con el cartel de “censurado” y los expuso en el mostrador. ¿Y si la justicia tomara acciones? “Pues si nos quieren mandar policías o funcionarios, que vengan”, responde, con dignidad. “Nosotros vamos a apoyar lo que es justo. Vivimos de lo que hacen los escritores y editores y nos apoyamos mutuamente”.

El escaparate de Letras corsarias, en Salamanca.

El escaparate de Letras corsarias, en Salamanca.

Recuerda que Carretero ha sido “muy valiente” por “citar en el libro nombres de personas que han matado a muchos jóvenes o que han ocasionado que hoy tengan la vida rota”. “Nosotros vamos a apoyar siempre que las verdades salgan a la luz”, apostilla. Rafa, de la librería Letras Corsarias (Salamanca), también ocupó su escaparate sólo con Fariña. Uno detrás de otro, como cuentas de rosario. Para los que prefieren no ver. “Yo no sé si se puede hablar de censura porque es un acto judicial, pero ¿qué sentido tiene retirar un libro que lleva tres años en el mercado y que ha vendido nueve ediciones en los tiempos de digitalización de internet?”, lanza.

De 'El Jueves' a 'Fariña'

“Esta decisión es de poco sentido común o, simplemente, esconde una mala leche que no compartimos… rememora tiempos más oscuros y pasados. Estamos totalmente en contra de esta medida, pero no hemos hecho nada ilegal, dado que no hemos recibido ninguna notificación de retirar el libro ni nada parecido”, relata. “Nuestra forma de apoyar a la editorial era vender los máximos ejemplares posibles”. Rafa sólo recuerda un caso similar, el de “la famosa portada de El Jueves”.

En cualquier caso, no se le ocurre una mejor campaña de fomento de la lectura: “Van a tener que secuestrar un libro cada uno o dos meses”, ríe. “Nosotros estamos en el mismo barco: conozco a la editorial, he leído el libro… y este señor demandante no tiene ni siquiera un capítulo dedicado. Tengo entendido que fue condenado y luego absuelto por defecto de forma. Nacho no interpreta nada, sólo describe algo que ha pasado. Podría hasta comprender una multa, pero retirar el libro es exagerado”. Rafa sostiene que “en estos tiempos es imposible detener un texto”: “Si hasta en la España del franquismo ya se trapicheaba con libros y existían librerías clandestinas… ahora nos enfrentamos, como mucho, a las formas, porque el fin ya no se puede conseguir. Tenemos acceso a la información”.

Si hasta en la España del franquismo ya se trapicheaba con libros y existían librerías clandestinas… ahora nos enfrentamos, como mucho, a las formas, porque el fin ya no se puede conseguir. Tenemos acceso a la información

Javier, de la Librería Siltola (Sevilla), bautiza esta medida cautelar como “aberración”. “Una librería es un espacio cultural, una especie de museo del libro, y ¿hay algo más libre que un libro?”, pregunta. “Nosotros lo hemos puesto en venta hasta que se agote, para recordar que vivimos en el presente, ¿no? Ya basta de aquel pasado. El ser humano es curioso por naturaleza y, si finalmente lo prohíben, el libro se convertirá en un objeto de culto y empezaría a venderse a un precio desorbitado. De hecho ya he visto varias tarifas por ahí. Los que tengamos un libro como Fariña o bien lo conservaríamos o lo venderíamos”.

Nati, que regenta la librería Luna Nueva (Jerez de la Frontera), explica que “ninguna librería puede tomarse en serio el secuestro de un libro en el año 2018”. Ella cree que “la gente lo está comprando por rebeldía, eso es lo que yo he escuchado de mis clientes. Dicen: ¿quién me va a decir a mí que no lea un libro…? No nos van a decir que no leamos a estas alturas”. No teme que la justicia pueda tomar medidas contra ellos por haber comercializado el libro. “No nos van a mandar a funcionarios a recoger los libros. Yo recuerdo una vez que pasó algo similar, vino un policía y me preguntó si tenía ejemplares… le dije que no tenía nada y ya está”, ríe. “Se fue tal y como vino. No van a poner mucho interés, no creo que esto sea una cruzada. Si yo tuviera que reeditar ese libro, lo haría dejando el parrafito pequeño que ha molestado tanto en blanco. Así, o poniendo ‘censurado’ o ‘perseguido’”.

Palabra de editorial

Alberto Almayer, de Libros del K.O., cuenta a EL ESPAÑOL que él no encuadra este debate en la libertad de expresión: “A veces hay motivos fundamentados para secuestrar un libro. Estos días se ha hecho un poco de hemeroteca de otras veces… y a veces hay disputa por los derechos de autor entre editoriales y como medida cautelar hacen esto, ni pa’ ti, ni pa’ mí. La cosa aquí es la proporcionalidad: es un párrafo el que les resulta conflictivo en un contexto de 300 páginas y una cantidad ingente de información e investigación. Aparece mencionado muy vagamente. Es imposible que nadie que haga una lectura del libro retenga el nombre porque sí, pero con toda la polémica que se ha generado, ahora todo el mundo sabe quien es este exalcalde”.

El editor también señala que el demandante ha consignado ya los 10.000 euros de caución: “Pero, ¿cuánto dinero habremos dejado de ganar nosotros de aquí a que el proceso se resuelva? Depende de si es en junio o en diciembre, pero...”, chasquea. “La verdad es que el juzgado se está dando muchísima prisa y lo agradecemos, queremos interpretarlo como una buena noticia. Es nuestro best-seller, nuestra fuente principal de ingresos. Y estábamos esperando con ilusión este momento porque se estrenaba la serie y planeábamos su segundo lanzamiento. Millones de espectadores, un boom comercial… pero ha llegado este episodio, bastante desagradable también a nivel personal”. Muestra su agradecimiento a todos aquellos que les han mostrado su apoyo, como el Gremio de Libreros de Madrid.

Eso sí, sabe que la posibilidad de que ahora mismo el libro se siga vendiendo “es bastante lejana”. “Ahora mismo no pensamos reimprimir la obra quitándole el párrafo ni nada de eso. Sería contraproducente para el interés procesal del juicio, como reconocer que tienen razón. Lo hemos descartado”, concluye.