Los historiadores Ad Absurdum.

Los historiadores Ad Absurdum. Fotografía de Miguel Martínez Sánchez.

Historia Entrevista a Ad Absurdum

"Nadie se va a morir por cambiar la Constitución, no supone quemar el país"

“La educación franquista sigue vigente, por eso ser ‘rojo’ parece algo despectivo” / "No es democrático tener clasificados documentos del 23-F" / "El argumento de 'Los dos bandos de la guerra civil hicieron cosas malas' de Pérez-Reverte no debería ser utilizado: pertenece a un discurso falso y malicioso".

Desempolvan los libros de Historia. Cuentan los entresijos humanos -sin afán institucional, sin aires oficiales ni tediosos- del lugar del que venimos, de los recuerdos no vividos en común. Nos hablan de cómo fue España antes de nuestro insignificante paso: al menos, desde los Reyes Católicos a los albores de la democracia imperfecta. Son David Omar Sáez Giménez, Juan Jesús Botí Hernández e Isaac Alcántara Bernabé, historiadores serios y divulgadores cachondos que sueñan con quitarle hierro a las cadenas del tiempo.

Se han bautizado a sí mismos como Ad absurdum y en Historia absurda de España (La esfera de los libros) hacen asequible el relato oficial de los últimos 500 años y, a la vez, lo trufan de esas anécdotas deliciosas que le dan salsa a la vida: lo mismo descubren a los monarcas que escribieron y produjeron películas porno o regalan la curiosidad de que el padre de Franco se enteró de que iba a tener a Paquito mientras se daba la fiesta en un prostíbulo. Leyéndolos se acerca uno a la belleza y la abyección de la sobornable naturaleza humana.

Aquí Ad Absurdum reflexiona sobre la vida secreta de un país, la memoria, la Constitución, la legitimidad histórica -¡o no!- de la independencia catalana y la carga emocional de las palabras de hoy que ayer significaron otra cosa.

¿Por qué nadie cuenta esa Historia de España que, como decís en el libro, se hizo en casas de putas, barras de bar y celdas?

Nosotros creemos que durante mucho tiempo la Historia ha tenido una especie de halo especial, ceremonioso, pomposo... la gente habla de Historia con un respeto inusitado, y claro que hay que respetarla, pero también quitarle ese velo, porque tiene más cosas aparte de lo solemne. Tiene humor, tiene ridículo, tiene absurdo, y no siempre se gesta en Consejos de Ministros. Nuestra idea es normalizarla, acercarla a la gente de un modo en el que hasta pueden sentirse identificados con sus protagonistas o situaciones.

¿Qué trato cree que se le está dando a la memoria histórica en España?

Se ha politizado muchísimo, ya desde sus proyectos iniciales en el gobierno de Zapatero. Ha entrado en un bucle sin sentido y se está utilizando como arma arrojadiza, es una pena, porque todos esos elementos históricos forman parte de lo que somos, de lo que hemos sido. Lo que hay que hacer es asumir las cosas como son, como han sido, porque hay estudios serios sobre las partes más problemáticas: II República, Guerra Civil, franquismo... pero los políticos los ignoran.

¿Con qué postura se identifica Ad Absurdum, como historiadores? ¿Con el inmovilismo del Partido Popular o con iniciativas de cambio como sacar a Franco del Valle de los Caídos?

Ad Absurdum es consciente de que el problema que ha habido con la Historia de los últimos 60-80 años en España es que en su momento el tratamiento de todas las víctimas lo llevó a cabo un bando ganador, y obviamente trató mejor a las suyas que a las otras. No es ningún disparate decirlo. Pero cuando la gente entra en este debate y alude a comparaciones con Alemania o Italia, olvida algo: que no pueden compararse, por algo muy sencillo. En Alemania o Italia hubo una ruptura del régimen que se produce cuando son derrotados tras la Segunda Guerra Mundial.

La sociedad hace una recesión en conjunto -política y socialmente- y salen de ahí, reflexionan todos. Pero en España no ocurre así. En España hay un continuismo, y es lógico que las víctimas del bando contario -aunque debería ser toda la sociedad- reclame un tratamiento acorde a la situación que vivieron sus abuelos. Ya no es reabrir heridas, es cerrarlas. La Transición tuvo luces y sombras, y la sombra es que lo que se reclama como una amnistía positiva no lo fue.

¿Cómo hay que explicarle la guerra civil a los jóvenes? En el libro sois críticos con la versión de Pérez-Reverte, diciendo que "el cartagenero tiene la ocurrencia de escribir: 'A la muerte del dictador, España se convirtió en una monarquía parlamentaria por decisión personal del Rey Juan Carlos'". E ironizáis diciendo "'¡Aleluya! ¡Venga a nosotros tu reino! Oh, el bueno de Juancar. ¿Qué habríamos hecho de no ser por él? ¿Y qué decir de Adolfo Suárez? Cambiar el nombre a un aeropuerto es un gesto que se queda corto para el hacedor supremo de democracias".

(Risas). Yo lo único que reclamaría es que no se caiga en las simplifiaciones en las que cae Pérez-Reverte. En el libro comete, a nuestro juicio, dos grandes errores. El primero, utilizar ese argumento tan manido de "no hubo buenos ni malos". Y el segundo, su visión del rey Juan Carlos I. A esa generación de jóvenes les estás dando un mensaje directísimo, algo que no tiene vuelta de hoja: Juan Carlos I como elector de la democracia. Y ahí desaparece el trabajo de los partidos políticos, de los del exilio y de los que no, y el trabajo de movimientos sociales, de manifestantes... de todos los que pusieron su granito de arena. En cuanto a lo de "no hubo ni buenos ni malos" es un argumento que te encuentras en España cada día. Pero que lo diga Pérez-Reverte duele más, porque es una personalidad relevante en este país y vende muchos libros, por lo que va a llegar a mucha gente... está lanzando un mensaje que no es correcto.

Entonces, ¿cómo se hace? ¿Cómo resumiría el conflicto de la guerra civil en un párrafo, para que un chaval que nunca ha oído hablar de ella lo entendiera, sin contaminarse?

"Había una República, y, llegado un momento, un grupo de militares se pone de acuerdo para dar un golpe de Estado contra un gobierno legítimo. El problema es que se desencadena una guerra terrible para España". Esta es una definición sencilla y muy aséptica... pero suficiente para que la persona entienda que Franco no salvó a España. Franco no vino elegido por Dios para salvar España. No hay que caer en el maniqueísmo, hay que ser realista, no otorgar adjetivos.

En el libro decís que no hay que confundir equidistancia y objetividad.

Exacto. La frase "los dos bandos hicieron cosas malas" es cierta, porque es una guerra. Hasta ahí, bien. El problema es que utilizando esa frase se intenta argumentar que, como todos hicieron cosas horribles, pues bueno, pasó lo que tuvo que pasar y ya está. Elimina eso de "todo lo inició un bando haciendo algo que está mal, que es dar un golpe de Estado y desencadenar una guerra, y el otro bando se comió el pastel". Quienes utilizan estas frases son equidistantes pero creen que son objetivos, y esto lo enlazo con Pérez-Reverte: ese argumento no debería ser utilizado. Pertenece a un discurso falso y malicioso.

Decíais que -otra- victoria del bando franquista es quedarse con la palabra "nacional", como identificándose con todo el pueblo. Yo pregunto: ¿por qué la palabra "nacional" sigue sin tener ninguna connotación peyorativa pero la palabra "rojo", sí?

Mira, te pongo un ejemplo interesante. Hoy en día la palabra "rebelde", aplicada al bando franquista, no se usa casi nunca. Se usa por parte de algunos historiadores, claro, que tienen claro que el rebelde era el bando militar. Sin embargo, en el día a día de la gente hablando de Historia, no se le pone tan fácilmente la etiqueta de "rebelde" a los militares. Me han llegado a decir que los rebeldes eran los republicanos, y no es una exageración. En su momento, Celia Gámez tenía una canción en la que ella misma colocaba la etiqueta de "rebelde" al bando franquista. Se lo decían a sí mismos. Los rebeldes, con orgullo. Sin embargo, hoy día ser "rebelde" está feo.

En cuanto a lo de "nacional" y "rojo", hay que tener muy en cuenta la influencia de los divulgadores históricos. Mira Pío Moa, divulgador histórico por llamarlo de laguna manera. Lo que hace él es repetir constantemente un mensaje que ya se daba en el franquismo. Un mensaje que emitían Ricardo de la Cierva y otros historiadores franquistas que no se ocultan, que dicen que eran del Régimen. Moa repite eso, y vende muchísimos libros, por lo que la gente que está leyendo eso absorbe sus adjetivos. No es ningún disparate decir que los treinta y pico años de educación franquistas siguen vigentes, por eso ser o haber sido "rojo" parece algo despectivo.

¿Podemos desprendernos de esa mochila? ¿O esa herencia franquista hace de España un país esclavo?

El bagaje siempre está ahí, pero se le puede dar la vuelta. No me gusta lo de "el gen español"... Pérez-Reverte siempre dice que España tiene el gen cainita, y la gente lo repite. Aunque a veces sea gracioso decirlo, es absurdo. No creo en el determinismo, tenemos una mochila pero podemos tirarla al suelo sin problema mejorando la educación, haciendo ciudadanos críticos y personas que sepan pensar por sí mismas.

En el libro decís que la producción cultural que se ha hecho de la guerra civil pone el foco en fenómenos afectivos y morales y no en "lo importante". ¿Por qué creen que está siendo deficiente?

Fíjate que en cuanto sale alguna película o un libro de la guerra civil siempre están los típicos que saltan con "ya estamos con el mismo cuento", y nosotros vamos y decimos que no se está haciendo bien (risas). No es que tratar lo afectivo sea negativo, pero habría que hacer productos que tengan carga crítica y que aborden la guerra desde el punto de vista de los intereses económicos y políticos, la intolerancia, la emancipación, la intelectualidad, etc. Puntos con más carga crítica y menos sentimental.

¿Hasta cuándo se va a decir en España "sí, pero es que Franco inventó la Seguridad Social"?

Es una justificación, como cuando dicen que si Hitler acabó con el paro o hizo las autopistas de Alemania... ¿y qué? A nosotros nos hacen muchísima gracia esos argumentos. En cuanto a Franco, está claro que más de 30 años de gobierno no pueden basarse sólo en matar a gente, pero obviamente no es una razón valiosa.

¿Qué dice de un país el hecho de que venga de una guerra y lo primero que retome sea la Liga de Fútbol, como en el 39?

No creo que eso sea cosa de España. Los romanos decían pan y circo, en el XVIII y XIX, pan y toros, y en el siglo XX, pan y fútbol. Es lógico que un gobernante que toma el poder después de un conflicto así, teniendo el país lleno de hambre, de muertos... busque un entretenimiento, algo para que la gente tenga algo más en la cabeza que el desastre. Yo estuve de Erasmus en Sicilia y un profesor de Historia de allí me explico que Mussolini promovió dos productos para lograr ese mismo efecto en la gente: una bebida parecida a la Fanta, a base de pomelo; y la Nutella.

¿Quién tiene menos sentido del humor, el nacionalista español o el nacionalista catalán?

(Risas). A nadie le hace gracia que se metan con lo suyo, claro. Nosotros tenemos varias entradas hablando de ciertas invenciones de ciertos historiadores catalanes, que son puro disparate. Como que Ignacio de Loyola era catalán y que Teresa de Ávila también. Respondemos a eso con bromas y tenemos fans que son catalanes e independentistas, pero se ríen con eso porque saben de Historia.

En el libro da la sensación de que la gran mentira instaurada sobre la figura de Felipe González es el tema de los GAL, por el que se ha pasado sin pena ni gloria, que está prácticamente enterrado. ¿Cómo salió limpio de ahí?

Creo recordar que Felipe González tuvo que pasar por la cárcel para saludar a uno de sus ministros. Quizá, por interés de los propios políticos -y ahora hablo de todos-, los GAL se utilizaron como arma arrojadiza pero hasta cierto límite. Sí, aparecía en las discusiones entre Aznar y González pero no se explotó todo lo que pudo explotarse, por interés de todos. Y luego se olvidó. ¿Si se ha blanqueado su figura...? Puede ser, pero es que aquí tenemos un problema sobre el que estoy escribiendo. Los historiadores trabajamos sobre documentos, y si no hay documentos sobre algo o si están desclasificados, podremos hablar de teorías, pero no podremos decir "esto pasó así". Y en el caso de los GAL, se ha ignorado hasta hoy. Igual que los documentos del 23-F y del franquismo clasificados...

¿Es democrático que no se pueda acceder a esos documentos?

No, no lo es. Además en España no hay una ley tan clara como en otros países al respecto. En EEUU, si pasan 50 años, creo recordar, se desclasifican automáticamente. En España según tengo entendido dependen del Consejo de Ministros, que desclasifican lo que les viene en gana como les viene en gana. Hay informaciones que llevan hasta 200 años desclasificadas. Es un esperpento. Eso hace que los historiadores no podamos hacer afirmaciones sobre castillos en el aire.

La Ley de Secretos Oficiales es del año 68, es franquista, y esa es la ley sobre la que se construye el tema de la desclasificación. ¡Igual hay que revisarla! Sugiero (risas). Este tema además lo conozco de cerca por muchos compañeros que están haciendo tesis doctorales o investigaciones serias, y a veces llegan al archivo y se les niega a la información. Tengo el testimonio de catedráticos de Universidad amenazando con denunciar a archiveros por estos asuntos.

¿Quién diría que es el político actual que menos memoria de la Historia tiene? Más inepto históricamente.

Hombre, la que más meteduras de pata ha tenido seguro que es Esperanza Aguirre, que aunque no sea "actual" porque ha dimitido hace poco, es especialista en decir burradas, como que España tiene 3.000 años. Sería la nación más vieja del universo si te descuidas. Hay muchos políticos ineptos históricamente, porque no se preocupan. No saben de lo que están hablando, pero hablan.

Como historiador, ¿piensa que la Constitución debería modificarse con más facilidad?

Voy a poner ejemplos: tenemos a Francia, que llega a cinco repúblicas en 200 años y cambia la Constitución cuando es necesario; y también tenemos países en los que no hay Constitución y no pasa nada, como Inglaterra. Sinceramente, hay un exceso de sobreprotección sobre algo que tampoco... quiero decir, no es ningún drama tocar la Constitución. La sociedad cambia, la Constitución tiene que hacerlo también. Ya no estamos en los ochenta, estamos en 2017, pero parece que nos imponemos esa rigidez... creo recordar que ha habido dos enmiendas, pero ah, qué casualidad, las dos por temas económicos. Una en los noventa y otra en el 2011, o 12. Se puede cambiar la Constitución, nadie se va a morir por cambiarla, no supone quemar el país. Supone sólo adaptarla a un tiempo distinto. No se rompe España por eso.

Históricamente, ¿cree que Cataluña está legitimada para emanciparse de España?

Sinceramente, esa pregunta siempre me hace gracia porque nosotros somos los que echamos la historia a un lado cuando hablamos de esto. Nosotros como Ad Absurdum. Pensamos que la historia está muy bien, tiene mucho que ver con nosotros, etc., pero intentar argumentar a favor o en contra de la independencia de Cataluña a nivel histórico... lo vemos un sinsentido. Es un proceso que se está viviendo hoy en día, que lleva unos cuantos años germinando y desarrollándose, y que sinceramente creemos que tiene poco que ver con si alguna vez Cataluña fue independiente o no lo fue, o que si Carlomagno cuando hizo la marca hispánica...

Las ganas de independizarse de Cataluña no tienen nada que ver con la Historia. Como te decía antes, hay algunos historiadores catalanes vinculados a movimientos independentistas que se inventan unas cosas... y nosotros decimos, ¿pero qué tiene que ver con la independencia que sea catalana o no Santa Teresa de Ávila? ¿Es que te da puntos? Han llegado a decir que Colón era catalán (risas).