En esta edición, una hija del Cid se caso con miembros de la familia real de Cataluña.

En esta edición, una hija del Cid se caso con miembros de la "familia real de Cataluña".

Cultura

Una edición del 'Cantar del Mio Cid' cambia la Corona de Aragón por "familia real de Cataluña"

En una cronología se describe que una de las hijas de Rodrigo Díaz de Vivar contrajo matrimonio con miembros de la "familia real de Cataluña".

¿Manipulación histórica o un error de bulto? La 35 edición del Cantar del Mio Cid, editado por el sello Austral, contiene una breve frase que ha desatado una enorme polémica, en la que se afirma que la esposa e hijas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, llegan en 1094 a Valencia y "se casan con miembros de las familias reales de Navarra y Cataluña". Está incluida en una cronología y se refiere a la joven María Rodríguez, que contrajo matrimonio con Ramón Berenguer III, conde de Barcelona.

¿Pero que se dice en el original de una de las obras maestras de la literatura española, escrita en castellano medieval? Pues algo bastante diferente: "Piden a sus fijas a mio Çid el Campeador por ser rínas de Navarra e de Aragón". En la edición del sello Austral, se ha cambiado la Casa Real de Aragón por la "familia real de Cataluña".  Desde algunos sectores ya se está denunciando el suceso como el último capítulo de la tergiversación de los nacionalistas sobre la historia.

El error histórico, denunciado a través de Twitter por un usuario y recogido por el periódico Heraldo de Aragón, se encuentra en el anexo de la citada edición, titulado 'Cronología Cidiana'. Según ha explicado el catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, Guillermo Fatás, al citado diario, "no cabe forma de encajar esa nomenclatura desde un punto de vista objetivo. Bajo ningún concepto se puede hablar de familia real de Cataluña. El único nombre que se daba a sí misma la propia dinastía era Casa Real de Aragón".

La primera edición del Cantar del Mio Cid de Austral data del año 1976. El volumen constan de un texto antiguo cuya autoría corre a cargo de Ramón Menéndez Pidal, la prosificación moderna fue obra de Alfonso Reyes y el prólogo lo escribió Martín de Riquer y editado todo por Juan Carlos Conde.