Francisco e Ignacio, una cita histórica del programa de Cuatro.

Francisco e Ignacio, una cita histórica del programa de Cuatro.

Cultura Anglicismos, no gracias

A la RAE no le gusta 'First Dates'

Los académicos levantan la voz contra la invasión cultural de los anglicismos: "Es un asunto serio, muy serio", asegura el director de la Academia de la Lengua. 

“A mí me gusta medir mucho los pasos que doy. No doy punzada sin hilo”. Le dijo él a ella o ella a él. Era una cita más de las que pasan por el falso bar que dirige el actor Carlos Sobera, en el que se descubre la verdad del que habla más que del que ama. “Creo en el amor a medias”, dijo alguien sentado a la mesa, delante de un plato de sopa. El fotomatón social del programa de primeras citas de Cuatro es tan crudo que parece escrito por guionistas. Pero la imaginación no es capaz de abarcar tanta espontaneidad. “Yo soy muy sensible. Lloro hasta con el telediario”, dijo otro u otra.

Otro día una de las parejas le dijo a su cita: “No me da miedo hablar con la gente. Soy el ama de las fiestas”. Entre las puntadas y las almas ausentes en la cena del amor, los académicos podrían haber puesto el grito en el cielo y arrancar una fatwà -antorchas incluidas- contra el amor a medias y las embestidas al Diccionario, que con tanto esmero hacen, rehacen y colipoterras. Pero no.

Guerra al invasor

No. Su guerra es contra el invasor inglés. Darío Villanueva, el director de los académicos, asegura que es “un clamor”. Se refiere a “la incorporación innecesaria de términos ingleses a la lengua española”. Porque de la invasión de galicismos hemos pasado a la invasión de anglicismos. El director aclara que la Academia “no es purista” en este aspecto, “pero sí queremos levantar la voz contra el uso incomprensible de términos ingleses”.

Y pasa a dar una lista del Ejército desbordante: sales en lugar de rebajas, Black Driday o Ciber Monday, Takeaway en vez de comida para llevar, fashion week en lugar de semana de la moda, musthave en lugar de imprescindible, CEO en vez de consejero delegado, baby sitter y no cuidador, influencer en vez de persona influyente, muffin en lugar de magdalena, followers y no seguidores o fake news en lugar de noticias falsas.

Las peluquerías, un coladero

Los cazadores de anglicismos de la RAE han salido a la calle y se han encontrado que en comercios y negocios la lengua española ha perdido la batalla. Sobre todo en las peluquerías. Villanueva cita un ejemplo que le parece desconcertante: “Spejo's peluqueros”. Utilizan el apóstrofo con en inglés, en el genitivo sajón, para marcar posesión. No soportan este espejo.

Para la RAE, el problema con “Spejo's” no es el nombre, sino el apóstrofo. Tampoco entienden el motivo que ha llevado a nombrar otra peluquería como “Oh my cut” o un estudio de fotografía “Magic Foto”. Tampoco entienden que el término de “manicura” esté desapareciendo por la entrada “nails”. 

A los académicos les cuesta comprender por qué los españoles no defienden más lo propio y prefieren decir tablet en vez de tableta. Villanueva ha criticado esta tendencia como “papanatismo”. Incluido el lema que cuelga de la sede del Ayuntamiento de Madrid, “RefugeesWelcome”. Recuerden la guerra que abrió la Academia contra la participación de España en el Festival de Eurovisión, con una canción en inglés. “Portugal ha ganado Eurovision con una canción en portugués, es decir, hay otras sociedades en las que se presta más atención a su lengua que la nuestra”.

Apunten: 'gastroneta'

“Este es un asunto serio, muy serio. Y la actitud de dejación al respeto tiene que ser denunciada, comunicada y dicha. Está a la mano de todos nosotros, los hablantes, actuar de manera correcta”, pidió Villanueva durante la presentación de la actualización del Diccionario en la versión web. La del papel ya llegará dentro de 13 años. Mientras tanto, lanzan una recomendación para ir aplicándose: no digas foodtrack, di “gastroneta”. Lo han leído bien. Ya saben que la RAE recomienda adaptar los extranjerismos a la ortografía y morfología del español. Mejor tuit, que tweet.

“La RAE no censura el uso de los anglicismos, sino que ve con preocupación la reiteración excesiva del uso de anglicismos que en muchas ocasiones podrían evitarse”. Por eso ha colado en el Diccionario: “táper”, “bioenergía”, “biocida”, “clicar”, “container”, “cracker”, “hacker”, “fair play” o “trávelin”.

Los cazadores de anglicismos encuentran en vallas publicitarias, carteles, escaparates, periódicos, radios, nombres de comercios, negocios, artículos y, claro está, en la televisión. Rabian contra los programas nombrados en inglés, como Master Chef Celebrities, Family, Spain in a Day, Ninja Warrior, Sábado Deluxe, All You Need is Love… y First Dates. Para la Academia en estas muletillas subyace cierto “complejo de inferioridad”.

Imposible no recordar en este sentido uno de los grandes hits (perdón) del programa: “El mejor momento de mi vida fue cuando me aumenté el pecho”, se presenta una de las participantes de las citas a ciegas de Sobera.