Belén Esteban ha concedido una entrevista en '¡De Viernes!'.
Belén Esteban revela por qué su hija Andrea la "autorizó" a cargar contra Jesulín tras 9 años de blindaje y estricto hermetismo
La colaboradora ha contado qué ha animado a la joven a romper el férreo pacto de silencio que ambas acordaron en 2017 sobre los asuntos familiares.
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Tres años después de su sonada salida de Telecinco, Belén Esteban (52) ha vuelto a cruzar los pasillos de Mediaset para sentarse en el plató de ¡De viernes!.
Su regreso a la cadena no ha sido ni un acto de nostalgia ni una visita de cortesía: la de Paracuellos del Jarama se ha puesto ante las cámaras para dar una respuesta frontal a la reciente ofensiva mediática encabezada por Julia Janeiro, hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario.
Sin embargo, detrás del impacto de su reaparición en plató se escondía un giro inédito: por primera vez en dos décadas, la colaboradora no hablaba como una madre por libre, sino como la portadora de una orden expresa.
Su hija, Andrea Janeiro, ha decidido levantar la veda tras años de blindaje para desarmar, a través de la voz de su madre, el relato de una paternidad que, según ambas, jamás existió.
"Mamá, habla: está harta de las mentiras sobre su padre"
La revelación de la noche no ha radicado solo en la dureza de los reproches, sino en la fuente que los legitimaba. Andrea Janeiro no solo ha apoyado la reaparición de su madre mediante un permiso expreso en el que advertía que "el silencio no puede interpretarse como aceptación", sino que le dio el mandato inequívoco de hablar.
"Me ha autorizado mi hija... Mi hija me ha dicho: 'Cuenta todo ya, mamá'. En el momento que ella me autoriza, yo puedo hablar de ella. Está harta de escuchar que no ha habido ausencias, que su padre ha ido y se ha preocupado... No es verdad. Está harta de ver las mentiras que se están diciendo", ha confesado.
Asimismo, ha reconocido sin rodeos la doble motivación de su vuelta: "Lo hago por ella, y por dinero, pues también".
Cabe recordar que fue en julio de 2017 cuando Andrea alcanzó la mayoría de edad y emitió un comunicado a través de un burofax exigiendo su derecho al anonimato.
Desde entonces han transcurrido más de nueve años en los que Belén Esteban ha mantenido un pacto de silencio absoluto para proteger la privacidad de su hija. En todo este tiempo ha rechazado hablar de su vida personal en televisión hasta que la propia joven la ha legitimado para dar el paso.
Ahora, la ruptura de este hermetismo ha servido para poner nombre y apellidos a la distancia que separa al exmatador de toros de su primogénita.
"El hombre invisible es el padre de mi hija", aseveró la colaboradora, denunciando que Andrea acumula cuatro años sin ver a Jesulín de Ubrique y que el diestro ni siquiera descuelga el teléfono para felicitarla en sus cumpleaños. Para la de Paracuellos, el trasfondo de esta frialdad esconde una factura personal: "Paga con la niña el odio que me tiene a mí".
"A Julia le ponían vestido y a mi hija un chándal"
El testimonio de la madrileña ha expuesto los episodios de discriminación que su hija Andrea experimentó durante sus visitas de infancia al cortijo familiar, Ambiciones.
Razones por las que terminó rechazando volver a la finca. "No lo pasaba bien allí, se sentía desplazada. Unas navidades, a Julia le pusieron un vestido precioso y a mi hija le pusieron un chándal. Eso mi hija me lo contó a mí. Que una hija te cuente eso es muy duro", relató entre lágrimas.
Otro motivo por el que su hija ha sentido agravios comparativos respecto a los otros hijos del diestro tiene que ver con su decisión de estudiar fuera de España. Cuando Andrea Janeiro cumplió la mayoría de edad y decidió matricularse en el prestigioso Birkbeck College de la Universidad de Londres para cursar Comunicación Audiovisual, el matador de toros cerró el grifo económico.
Según ha relatado la tertuliana, la respuesta de Jesulín fue un "no" categórico al argumentar que solo costearía una formación cursada en suelo nacional. "Él se negó tajantemente porque la niña quiso irse al extranjero", remarcó Esteban, detallando que tuvo que asumir ella sola la matrícula, el alojamiento y la manutención en la capital británica.
Belén Esteban, con Santi Acosta, en '¡De Viernes!'.
Finalmente, la factura fue pagada íntegramente de su bolsillo. Con ello garantizó el anonimato de su hija, quien posteriormente completó sus estudios en Estados Unidos y actualmente trabaja como profesional audiovisual ajena al foco mediático.
Con su relato, una vez más, Belén Esteban ha desmontado también la idílica estampa de fraternidad que proyecta Julia Janeiro: "No tiene relación con su hermana. Es mentira lo que cuenta y me da pena que no se hablen".
Sobre la propia Julia, Esteban ha preferido desacreditar su versión utilizando la ironía en lugar del ataque directo. Tras tildarla de "la Kim Kardashian de Ubrique", le advirtió que no entrará en una guerra con ella, aunque marcando distancias con la rama de María José Campanario: "Que no se le olvide a esa señora que hay una niña mayor y es mía y de su marido, no de ella".
El abismo de la adicción
En el tramo más desgarrador del scoop, Belén Esteban ha rememorado los capítulos más oscuros de su biografía, recordando cómo la ausencia del torero se hizo patente en los momentos de mayor vulnerabilidad.
La tertuliana ha confesado que durante la época en que atravesó su grave problema de adicción, Jesulín jamás dio un paso al frente para hacerse cargo de la menor. "Pensé que mi hija se podría quedar sin padre, pero sin madre, no", rememoró quebrada por el llanto, asegurando que fue el amor hacia la niña lo que la salvó de tocar fondo.
Asimismo, la colaboradora ha situado el origen definitivo de la ruptura en una infidelidad destapada en los primeros meses de vida de la pequeña: "Se estaba tirando a la decoradora del bautizo de mi hija cuando la niña tenía 7 meses. Me enteré de todo y me fui. Me vi con el chófer, una bañera de plástico y una niña de 7 meses en una estación de tren, sin dinero y fumándome las colillas".
Una súplica final a cámara
Pese a la contundencia de las acusaciones y la radiografía de un abandono prolongado, Belén Esteban ha cerrado su intervención mirando a la lente con un mensaje directo a su expareja.
Un llamado que combinó el reproche por las diferencias de trato respecto a sus otros hijos ("Si un padre ayuda a una, tiene que ayudar a la otra") con una puerta abierta a la reconciliación entre padre e hija antes de que sea demasiado tarde.
"Tiene 27 años, me encantaría que la conocieras, que vieras la gran mujer en la que se ha convertido. Me gustaría que algún día tuvierais una charla porque ese día llorarías de felicidad. Todavía no lo tienes todo perdido porque ella todavía te quiere. Recupera a tu hija", concluyó, dejando claro que el paso al frente de Andrea busca saldar cuentas con la verdad tras años de sombra.