Juan Tamariz, junto a su hija Ana, en una imagen de Instagram.

Juan Tamariz, junto a su hija Ana, en una imagen de Instagram. Redes Sociales

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El testamento de Juan Tamariz, clave en la disputa familiar: qué dejó establecido el mago y la rotunda decisión de sus hijos

Según confirma EL ESPAÑOL, las últimas voluntades del mago serán esclarecedoras, aunque ya lo repartió casi todo en vida.

Más información: Un amigo de Juan Tamariz defiende a los hijos del mago frente a su viuda: "Han velado por el bienestar de su padre"

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A estas alturas, pocas personas que consuman la crónica social serán desconocedoras de la guerra familiar que se ha destapado tras el deceso del genio Juan Tamariz. Su última mujer, y hoy viuda, Consuelo Lorgia, vive una suerte de enfrentamiento con los hijos de Juan.

Lorgia, también maga profesión en Colombia -hoy ya retirada-, ha aseverado que los cuatro vástagos de Juan la apartaron del último tramo de la vida del mago, y lo ingresaron en una residencia "a sus espaldas". También defiende que le prohibieron la entrada al centro.

A todo esto se añade otra dramática situación para Consuelo, siempre según su testimonio: debe abandonar la casa en la que vivía con Juan, pues no puede hacer frente a los 3.000 euros del alquiler.

Juan y Ana Tamariz, en una imagen de las redes sociales.

Juan y Ana Tamariz, en una imagen de las redes sociales. @anatamariz

En esa línea, Consuelo sostiene que los hijos vendieron todas las propiedades de Juan Tamariz cuando éste estaba en vida. En suma, lo que viene a defender Lorgia es que tras el deceso se ha quedado en una situación de clara vulnerabilidad.

¿Qué tiene que decir el entorno de Juan Tamariz a todo esto? En concreto, los hijos del mago. Ellos, al unísono, han decidido guardar silencio, como bien manifestó Ana Tamariz a EL ESPAÑOL hace unos días. Eso sí, Ana sólo ha deslizado una frase al espacio Fiesta: "No es real".

Breve y contundente. Viene a decir Ana que la versión que está intentando vender Consuelo Lorgia nada tiene de realidad. Una persona cercana a la familia asevera a EL ESPAÑOL: "Ella sabe perfectamente qué pasó y cómo sucedió todo y porqué se hicieron las cosas así".

En esa línea, los vástagos de Tamariz no dudarán en poner esta situación ante la justicia si adquiere un cariz más grave. "Sé que no van a dudar en interponer cuantas acciones legales sean necesarias si esta mujer sigue contando mentiras", sostiene el informante.

"Nadie va a ensuciar el buen nombre de Juan Tamariz", agrega. Hace unos días, en otro orden de cosas, Susana Uribarri aseguró en Y ahora Sonsoles que la apertura del testamento de Juan será clave para saber quién era depositario de su confianza.

Juan Tamariz junto a su hija, Ana.

Juan Tamariz junto a su hija, Ana. Redes Sociales

En esas últimas voluntades, se verá el amor incondicional de Juan Tamariz y a quién quiso beneficiar. "Hay mucho interés en esos papeles", apuntan.

Es cierto que el mago vendió en vida los dos bienes inmuebles que tenía a su nombre; el de Madrid y el de San Fernando, en Cádiz.

El montante de ambas operaciones recayó en sus hijos, "porque en ningún momento han pertenecido esas casas a Consuelo, ni se barajó nunca que fueran para ella. Fueron casas que Juan compró antes del matrimonio".

Por otro lado, hay una pregunta que sobrevuela: ¿quién va a velar y proteger por los derechos y la imagen de Juan Tamariz? "Todo eso aún no se sabe, pero tendría sentido que la heredera universal fuera Ana. Todos los hijos lo merecen en realidad".

Esta fuente próxima a la familia hace constar lo que sigue: "Juan fue un hombre muy hormiguita para sus finanzas. Lo poco o lo mucho que ganó lo invirtió en dos casas y, sobre todo, en la escuela que hoy lleva el nombre de su hija. Ahí está el grueso de su legado".

Últimos meses, bien atendido

"Los hijos lo único que han hecho es velar por su padre", se aseguró a EL ESPAÑOL hace unas horas, en relación al traslado de Juan a una residencia, donde vivió sus últimos meses. Así lo decidió él en connivencia con sus hijos.

Los últimos meses de Juan transcurrieron en el apacible entorno de un centro especializado, donde el célebre ilusionista enfrentó con entereza las severas complicaciones derivadas del párkinson y unos crecientes problemas de movilidad.

Juan Tamariz, en una fotografía de archivo.

Juan Tamariz, en una fotografía de archivo. Europa Press

Pese al avance de la enfermedad, el genial mago estuvo en todo momento rodeado de una atención médica impecable y de un equipo de cuidadores dedicado a garantizar su máximo confort, logrando que mantuviera intactos su característico buen humor.

A lo largo de este periodo de convalecencia, la residencia se convirtió en un punto de encuentro gracias a las constantes visitas de su círculo más cercano.

Grandes figuras del ilusionismo, compañeros de profesión y amigos íntimos acudieron de forma habitual a hacerle compañía, compartiendo con él momentos de charla, recuerdos inolvidables e incluso pequeñas demostraciones de cartas que el maestro seguía disfrutando.

Este cuidado abnegado y el arropamiento incondicional de los suyos permitieron a Tamariz vivir esta delicada etapa final con la dignidad y el cariño que merecía una figura tan querida.