Pep Guardiola.

Pep Guardiola. REUTERS REUTERS

Famosos DECLARACIONES

Pep Guardiola (55): "Vengo de un pueblo de Barcelona. Con 13 años llegué a La Masia y el primer día me quedé llorando"

Tras romper su silencio sobre su divorcio, el entrenador repasa su infancia en Santpedor y el impacto que supuso separarse de sus padres.

Más información: Pep Guardiola: "Mi padre, que ahora tiene 95 años, siempre me dice: 'Sé amable con la gente todo el tiempo'"

Publicada

Tras el impacto mediático del estreno del documental A Beautiful Obsession en Prime Video el pasado 19 de agosto, en el que Pep Guardiola (55 años) se ha sincerado sobre su separación de Cristina Serra —revelando la crisis que ya confesó a su plantilla en diciembre de 2024 antes de que la ruptura trascendiera en enero de 2025—, el técnico vuelve a ser noticia por su faceta más íntima.

No es la primera vez que el de Santpedor aborda de forma transparente los episodios más vulnerables de su vida.

Ya lo demostró en su emotiva intervención en el programa Desert Island Discs de la cadena británica BBC Radio 4, donde rememoró los orígenes de su infancia y el duro impacto que supuso separarse de su familia a una edad muy temprana.

Pep Guardiola

Pep Guardiola EFE EFE

De Santpedor a la soledad de la cantera

Antes de convertirse en uno de los entrenadores más laureados de la historia del fútbol, Guardiola era simplemente un niño apasionado por la pelota en la comarca del Bages.

Durante su entrevista en el célebre espacio radiofónico, el técnico recordó con nostalgia la sencillez de aquellos primeros años en su localidad natal.

"Vengo de un pueblo muy pequeño. Crecí en la calle, jugando al fútbol todo el día. Era una vida muy sencilla y feliz, libre de preocupaciones", afirmó al describir una época en la que pasaba horas chutando contra las paredes de las casas vecinales hasta que la luz del sol se apagaba.

Sin embargo, esa rutina idílica dio un giro radical cuando el FC Barcelona llamó a su puerta. Con apenas 13 años, el joven Pep tuvo que armar las maletas para mudarse a la antigua residencia de canteranos del club azulgrana, una transición que supuso un choque emocional devastador al verse alejado del amparo de sus padres.

"Llegar a La Masia con 13 años fue un impacto muy fuerte. El primer día que mis padres me dejaron allí y regresaron a Santpedor, me quedé llorando en la habitación", confesó en la BBC sobre aquel momento de absoluta desolación infantil.

Y añadía cuánto anhelaba volver a estar con los suyos: "Echaba mucho de menos a mi familia y mi pueblo".

El molde del carácter y la agilidad mental

Pese a las lágrimas iniciales y a la intensa nostalgia que le acompañó durante los primeros meses, el aislamiento de su hogar terminó por fraguar la personalidad del técnico catalán.

Aquella experiencia lejos de los suyos no solo aceleró su maduración personal, sino que colocó las piedras angulares de su filosofía futbolística. "En La Masia nos enseñaron a competir, pero sobre todo a respetar el juego y al compañero. Fue mi segunda casa", explicó en el programa.

Esa estancia en la cantera culé le sirvió también para suplir sus carencias físicas mediante la inteligencia táctica.

Consciente de que no destacaba por su fortaleza ni por su velocidad en el terreno de juego, Pep asumió desde niño que su virtud debía ser la mente: "No era el chico más fuerte ni el más rápido, así que desde pequeño tuve que aprender a pensar más rápido que los demás para poder jugar".

Una lección de vida que nació en la soledad de una habitación de La Masia y que terminaría cambiando para siempre la historia del fútbol moderno.