Raúl González en un acto público. Europa Press
Raúl González: "Mi mujer dejó sus ilusiones por mí y mis hijos. Ha cuidado de ellos y ha creado una familia tras 26 años juntos"
El exfutbolista se abre como nunca sobre el papel de Mamen Sanz en su carrera y en la estabilidad de una familia que ha vivido entre continentes.
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Cada vez que Raúl González (48 años) marcaba un gol con la camiseta del Real Madrid, repetía el mismo gesto: besarse el anillo de casado mirando hacia la grada.
Durante años, aquella celebración se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del eterno capitán blanco. Ahora, retirado de los terrenos de juego y en plena etapa como entrenador, Raúl ha puesto palabras al significado real de ese homenaje silencioso.
El exfutbolista se ha sincerado como pocas veces sobre su vida privada durante una entrevista en el pódcast Con mucho de, conducido por Alberto Herrera (33).
Allí habló abiertamente del papel fundamental que ha desempeñado su esposa, Mamen Sanz (49), en su carrera y en la estabilidad de su familia.
"Mi mujer dejó sus ilusiones por mí y mis hijos. Ha cuidado de ellos y ha creado una familia tras 26 años juntos", confesó el exdelantero en uno de los momentos más emotivos de la conversación.
Las palabras de Raúl tienen todavía más peso al tratarse de una figura históricamente reservada con su intimidad.
Alejado siempre de los focos fuera del campo, el exjugador quiso reconocer públicamente el sacrificio que realizó Mamen Sanz desde que comenzaron su relación a finales de los años 90.
Antes de conocer al futbolista, Mamen desarrollaba una prometedora carrera como modelo. Fue elegida Miss Madrid y se movía con naturalidad en el mundo de las pasarelas. Ambos se conocieron en 1997 en un bar de copas de Madrid gracias a un amigo común, Guti.
Según ha contado ella misma en varias ocasiones, inicialmente no sabía quién era Raúl, algo que terminó conquistando al delantero, acostumbrado a que la fama condicionara muchas de sus relaciones personales.
La pareja se casó el 1 de julio de 1999 en Villafranca del Castillo, en una boda que se convirtió en uno de los grandes acontecimientos sociales del momento.
Desde entonces, Mamen optó por abandonar su carrera pública para centrarse en la familia y acompañar a Raúl en cada etapa profesional.
Ese apoyo fue especialmente importante durante las mudanzas internacionales que marcaron la recta final de la carrera del futbolista.
Primero en Alemania, cuando fichó por el Schalke 04 y la familia tuvo que instalarse en Gelsenkirchen; después en Catar y, finalmente, en Nueva York. "Cuando nos fuimos a Alemania, fue ella quien cargó con el peso emocional de que los niños dejaran a sus amigos y su zona de confort", reconoció Raúl durante la entrevista.
Mientras él se centraba en competir al máximo nivel, Mamen asumía la logística familiar: colegios, idiomas, adaptación cultural y estabilidad emocional para sus cinco hijos —Jorge, Hugo, los mellizos Héctor y Mateo, y la pequeña María—.
"Ella es el alma de la casa, la que ha tomado las decisiones importantes de educación y valores", aseguró el exjugador.
En una época marcada por el fenómeno de los Galácticos y la constante exposición mediática, la familia González-Sanz siempre se mantuvo alejada de la polémica.
Una discreción que, según Raúl, tiene mucho que ver con el carácter sereno de su mujer y con la vida sencilla que ambos han intentado construir lejos del ruido.
Hoy, ya instalados nuevamente en Madrid y con una vida mucho más tranquila, el exfutbolista sigue mirando hacia el mismo lugar que buscaba tras cada gol: su familia.