La duquesa del Infantado junto a una imagen del castillo en un fotomontaje de EL ESPAÑOL. Gtres y Redes Sociales.
La titánica lucha de la duquesa del Infantado: el día que sublevó a su pueblo tras arrebatarle un parque y el castillo de su familia
Tanto el Castillo de los Mendoza como el Parque Duque del Infantado han sido recuperados por su propietaria, la también escritora Almudena Arteaga.
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Desde el siglo XV, en Manzanares el Real, un municipio de poco más de 9.000 habitantes a los pies de La Pedriza, se erige el Castillo de los Mendoza, una fortaleza que se alza sobre el embalse de Santillana como un recordatorio de la historia nobiliaria de España.
Un impresionante monumento y propiedad histórica que perteneció durante siglos a la Casa del Infantado, y que en el siglo XX pasó a estar arrendado a la Comunidad de Madrid durante 60 años, que lo gestionó como bien cultural y turístico. Una cesión que venció en 2025.
Fue aquel un quiebre contractual que también sufrió, huelga decir, con anterioridad, en 2021, otro terreno adyacente de la Casa Ducal del Infantado: el Parque Duque del Infantado.
En 1975, el abuelo de la duquesa, Íñigo de Arteaga y Falguera, cedió esta zona verde al Ayuntamiento como gesto de concordia tras la muerte de Francisco Franco.
Almudena de Arteaga, en una imagen de archivo. Europa Press
La cesión tenía prórrogas, y la última expiró en 2021. Cuatro años después, tras readquirir el castillo, se puede decir que Almudena de Arteaga, la propietarioa de ambos bienes, ha recuperado lo que, inicialmente, le perteneció.
Almudena, para quien no lo sepa, es escritora de novelas históricas, descendiente directa de la princesa de Éboli y del marqués de Santillana, y actual duquesa del Infantado, uno de los títulos nobiliarios más antiguos y simbólicos de España.
Que la aristócrata recuperara tanto el castillo como el parque fue algo que no gustó en exceso en el municipio. Sobre todo, los habitantes de Manzanares el Real se mostraron especialmente indignados cuando se quedaron sin el parque que consideraban suyo desde hacía medio siglo.
El férreo empeño de Almudena por recuperar ese parque, esa zona verde que su abuelo cedió al municipio en 1975, desencadenó un conflicto que llegó a dividir al pueblo y movilizó a vecinos.
Para los habitantes de Manzanares el Real, el Parque Duque del Infantado no era un simple espacio verde. Era un lugar de encuentro, un refugio para las familias, un punto de reunión para generaciones de niños que crecieron entre columpios y sombras de árboles.
"El valor natural es incalculable, las cigüeñas anidan ahí", denunciaron algunas voces de vecinos cuando se conoció la noticia del desahucio ganado por la duquesa.
"Urbanísticamente, es o debería ser un delito que lo derribaran. Parece como si volviéramos a los tiempos de la Edad Media, teniendo que plegarnos a los caprichos de la aristocracia", arguyó, cargado de enfado, otro habitante.
La indignación no tardó en extenderse. Incluso Mercedes Milá (75), vecina ilustre del municipio, se sumó a las protestas desde sus redes sociales: "¿Tan difícil es para una familia como los Infantado ceder un cachito de tierra?".
Y apuntilló: "Si su padre pudiera hablar desde su tumba, el litigio desaparecería como una estrella fugaz". Pero la historia, como casi siempre, es más compleja que un simple enfrentamiento entre un pueblo y una duquesa por el parque que se convirtió en zona verde de juego.
La cesión del parque
Almudena, junto al rey Felipe VI. Gtres
Para entender el conflicto hay que retroceder a 1975. España acababa de despedir a Franco. El país se preparaba para una transición incierta, y muchas familias aristocráticas buscaban gestos de acercamiento hacia una sociedad que cambiaba a gran velocidad.
En ese contexto, Íñigo de Arteaga y Falguera, abuelo de Almudena y entonces duque del Infantado, decidió ceder gratuitamente al Ayuntamiento un terreno de su propiedad. Lo hizo, según recuerdan los documentos municipales, como un gesto de buena voluntad, un puente simbólico entre la nobleza y el pueblo.
La cesión se formalizó con un contrato que incluía prórrogas. Y durante décadas, nadie cuestionó nada. El parque se convirtió en parte del paisaje habitual de Manzanares el Real. Los vecinos lo cuidaban, lo usaban, lo sentían suyo.
Pero legalmente, nunca dejó de pertenecer a la familia del Infantado. Cuando la última prórroga expiró, en 2021, Almudena de Arteaga decidió no renovarla. Y ahí comenzó el conflicto.
En 2021, la duquesa interpuso una demanda de desahucio contra el Ayuntamiento. El caso avanzó lentamente, entre recursos, informes y negociaciones fallidas.
El Consistorio intentó comprar el terreno, pero según explicó el alcalde, José Luis Labrador, las tasaciones de ambas partes eran "abismalmente diferentes". No hubo acuerdo posible.
Finalmente, en 2025, la justicia dio la razón a la duquesa. El Ayuntamiento debía devolver el terreno. El parque debía cerrarse. Y el pueblo se quedó sin su espacio verde más emblemático. La noticia cayó como un jarro de agua fría.
Para muchos vecinos, Almudena de Arteaga era hasta entonces un nombre lejano, asociado a sus novelas históricas y a su linaje. Pero su figura es más compleja. Como escritora, ha dedicado su carrera a rescatar episodios del pasado español.
La aristócrata Almudena de Arteaga. Gtres
Como duquesa, es heredera de una de las casas nobiliarias más antiguas del país, vinculada desde el siglo XV al territorio de Manzanares el Real. Su antepasado, Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado, mandó construir en 1475 el Castillo de los Mendoza.
Una suerte de fortaleza-palacio que hoy es la principal atracción turística del municipio. Durante siglos, el castillo fue residencia familiar, símbolo de poder y pieza clave en la historia de Castilla.
Con el tiempo, la propiedad pasó a manos públicas mediante un contrato de arrendamiento de 60 años con la Comunidad de Madrid. Ese contrato expiró recientemente. Y Almudena de Arteaga ha iniciado también un litigio para recuperar la propiedad del castillo.
Es decir: el parque no es un caso aislado. Formó parte de un movimiento más amplio de la duquesa para recuperar el patrimonio histórico de su familia.
El castillo volverá a abrir
Almudena -izquierda- en un acto público en 2013. Gtres
Tras la expiración, el castillo cerró al público por falta de licencia municipal, pero su reapertura podría ser inminente.
Durante la celebración de las bodas de plata junto a su marido, José Ramón Fernández de Mesa, celebradas en el castillo familiar, la aristócrata le confió a Vanitatis lo que sigue: "Desde que nos devolvieron el castillo hemos hecho una inversión económica muy importante".
"Estamos a la espera de que el ayuntamiento de Manzanares nos dé la licencia de apertura pública. Tenemos todo en orden y legal. Además, favorecería a los comercios, restaurantes y locales de la zona".
"Para nosotros es una responsabilidad cuidar este legado considerado un BIC -bien de interés cultural- que tiene 500 años", apuntó Almudena. Dicho de otro modo, la familia desea reabrir el castillo al público. Es sólo cuestión de tiempo, y de burocracia.
Almudena: marido e hijos
Almudena de Arteaga mantiene una vida familiar discreta y alejada del foco mediático. Está casada desde 1999 con José Ramón Fernández de Mesa, empresario y figura habitual en los actos sociales vinculados a la Casa del Infantado.
La pareja celebró en mayo de 2025 sus bodas de plata, una fecha que conmemoraron con una recepción privada en el Castillo de los Mendoza, el mismo escenario que hoy centra parte del litigio patrimonial. Juntos tienen dos hijos, Íñigo y Sofía.