Jesulín y María José Campanario viven en Arcos de la Frontera, en Cádiz.

Jesulín y María José Campanario viven en Arcos de la Frontera, en Cádiz. Montaje de EL ESPAÑOL.

Famosos PUEBLOS

El refugio donde viven Jesulín y María José Campanario: Conjunto Histórico y uno de los pueblos más bonitos de España

El extorero y su mujer llevan décadas viviendo en una de las localidades más emblemáticas de la Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz.

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El hogar de Jesulín de Ubrique (52 años) y María José Campanario (46) no está en la mediática finca Ambiciones, sino en un entorno mucho más discreto y cuidado: Arcos de la Frontera, uno de los pueblos más bonitos de España, en pleno corazón de la sierra de Cádiz.

Estos días, el nombre del torero vuelve a estar de plena actualidad por su participación en la nueva edición de Tu cara me suena, el concurso de Antena 3 que se estrenará el 10 de abril y que contará también con Sole Giménez (63), J Kbello (28) y Cristina Castaño (47), entre otros concursantes.

El matrimonio reside en un chalé de tres plantas con jardín y piscina dentro de Arcos Gardens, una exclusiva urbanización residencial que combina tranquilidad, naturaleza y privacidad a pocos minutos del casco histórico del municipio.

Arcos de la Frontera, en Cádiz.

Arcos de la Frontera, en Cádiz. Turismo Arcos de la Frontera.

Un pueblo a orillas del río Guadalete

Arcos de la Frontera se alza sobre una impresionante peña de roca, asomada al río Guadalete, con un trazado urbano de origen medieval que ha convertido su silueta en una de las postales más reconocibles de Andalucía.

Sus calles estrechas y empinadas, las casas blancas encaladas y los miradores al vacío le han valido la declaración de Conjunto Histórico‑Artístico (desde mediados del siglo XX) y su inclusión habitual en listados de pueblos más bellos de España.

No es solo un lugar pintoresco: es un enclave con capas de historia, que ha pasado por manos musulmanas, cristianas y nobiliarias, y que conserva iglesias, murallas y palacios señoriales.

Basílica Menor de Santa María de la Asunción, en Arcos de la Frontera (Cádiz).

Basílica Menor de Santa María de la Asunción, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Turismo Arcos de la Frontera.

Iglesias y conventos

El corazón monumental de Arcos lo forman la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, levantada sobre una antigua mezquita y con mezcla de elementos góticos, renacentistas y barrocos.

Otro de los templos destacados de Arcos de la Frontera es la iglesia de San Pedro, que domina otra de las cotas altas del casco antiguo.

A su lado, en la Plaza del Cabildo, se alzan el antiguo Castillo de los Duques de Arcos y el Ayuntamiento, además de uno de los miradores más vertiginosos sobre el río.

Completan el conjunto numerosas iglesias y conventos -como San Agustín, San Miguel o la Encarnación-, casas palaciegas y una red de callejuelas encaladas que se abren a pequeños patios y plazas.

Iglesia de San Pedro, en Arcos de la Frontera (Cádiz).

Iglesia de San Pedro, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Turismo Arcos de la Frontera.

Ruta de los Pueblos Blancos

El reconocimiento como Conjunto Histórico protege precisamente este entramado medieval y sus edificios más significativos.

El casco antiguo conserva restos de murallas, puertas como el arco de Matrera y rincones icónicos como el Callejón de las Monjas, donde los contrafuertes de la iglesia casi se tocan y estrechan el paso.

Es un trazado pensado antes para defenderse que para el tráfico moderno, lo que refuerza la sensación de viaje en el tiempo cuando se recorre a pie.

Convento de la Caridad, en Arcos de la Frontera (Cádiz).

Convento de la Caridad, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Turismo Arcos de la Frontera.

En el valle de Guadalete

No es extraño que Arcos de la Frontera figure también en la Ruta de los Pueblos Blancos y sea parada habitual de turistas nacionales e internacionales.

En el plano natural, el entorno de Arcos de la Frontera ofrece un paisaje privilegiado de campiña, olivares, viñedos y láminas de agua.

El pueblo se asoma al valle del Guadalete y muy cerca se encuentra el embalse de Arcos, que se ha convertido en zona de ocio, deportes náuticos y observación de aves.

Alrededor se suceden miradores rurales, senderos y carreteras secundarias que conectan con la sierra de Cádiz y otros pueblos blancos.

Desde las alturas del casco histórico, al atardecer, se dominan las vegas del río. Y, en días claros, una extensa panorámica de la comarca.

Hotel Arcos Gardens Resort Golf Club, en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera.

Hotel Arcos Gardens Resort Golf Club, en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera. Quiero Hotel.

Urbanización exclusiva

En ese contexto monumental y paisajístico, la elección de Arcos Gardens como refugio encaja con la nueva vida más reservada que el extorero y la odontóloga llevan desde hace años.

La urbanización, ubicada en las afueras del municipio, integra viviendas unifamiliares, zonas ajardinadas, instalaciones deportivas y amplias vistas a la campiña y a la sierra de Cádiz.

El chalé en el que viven Jesulín y Campanario, distribuido en tres plantas, cuenta con jardín privado y piscina, en una zona tranquila alejada del foco mediático que durante años se centró en Ambiciones, la finca familiar de los Janeiro.

El contraste entre el bullicio televisivo que rodeó Ambiciones en los años 90 y 2000 y la calma de Arcos de la Frontera es evidente.

Mientras la finca de Prado del Rey se convirtió en símbolo de una época de exceso de exposición pública, el actual domicilio del matrimonio remite a un perfil más bajo: una urbanización cuidada, integrada en el paisaje de la sierra, a las puertas de un casco urbano con iglesias góticas y barrocas, castillo ducal, miradores y un patrimonio protegido que atrae a turistas de medio mundo.

Desde su vivienda, el matrimonio puede disfrutar de la vida familiar y del entorno natural con la comodidad de tener servicios y comunicaciones relativamente cerca, pero sin la presión de los flashes a la puerta de su casa.

Lejos del ruido de la crónica rosa de antaño, su actual refugio familiar se alinea con la imagen de vida más tranquila que Jesulín de Ubrique y María José Campanario han intentado construir en las dos últimas décadas.