El pueblo español perfecto para perderse.

El pueblo español perfecto para perderse. iStock

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El pueblo español perfecto para perderse: 8 kilómetros de playas doradas y un castillo declarado Bien de Interés Cultural

A poca distancia de Cádiz se encuentra un refugio de ensueño para amantes de la historia, los deportes acuáticos y la buena gastronomía pesquera.

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Merce Moreno
Publicada

El pueblo gaditano de Zahara de los Atunes se ha ganado a pulso el título de refugio perfecto para desconectar: un antiguo enclave almadrabero con sabor marinero, 8 kilómetros de playa frente al Atlántico y un castillo declarado Bien de Interés Cultural que recuerda su pasado defensivo.

La costa de Zahara se extiende en una larguísima franja de arena fina que enlaza con Barbate y continúa hacia Atlanterra y la Playa de los Alemanes, sumando kilómetros casi ininterrumpidos de litoral virgen.

La playa urbana de El Carmen ofrece unos 5 kilómetros de orilla amplia, pasarelas de madera sobre las dunas y todos los servicios sin perder ese ambiente relajado tan propio de la Costa de la Luz.

Más al este, la zona de Atlanterra y calas como la de los Alemanes presumen de aguas cristalinas y vistas al cabo de Plata, ideales para buscar tranquilidad incluso en temporada alta.

Las puestas de sol frente a Zahara, con el cielo en tonos naranjas y el Atlántico en calma, están consideradas de las más espectaculares del litoral andaluz.

Castillo de Zahara de los Atunes.

Castillo de Zahara de los Atunes. Turismo de La Janda

Pero este municipio de Cádiz no es solo mar. En pleno casco urbano se alza el castillo de Zahara de los Atunes y el Palacio de las Pilas, un conjunto fortificado del siglo XVI declarado Bien de Interés Cultural que servía para proteger las almadrabas y almacenar el atún.

Sus muros, patio y estancias nobles hablan de la importancia estratégica de esta costa, ligada durante siglos a la pesca del atún rojo y al control del Estrecho.

El propio topónimo del pueblo, 'de los Atunes', recuerda una historia marcada por las campañas de almadraba, el ronqueo tradicional y la llegada estacional de cuadrillas de pescadores.

Pasear por Zahara hoy es hacerlo entre antiguas casas de pescadores, pequeñas plazas encaladas y ese castillo que se ha convertido en icono patrimonial y escenario de eventos culturales y gastronómicos.

Las posibilidades de ocio en Zahara de los Atunes son inmensas: el pueblo invita a caminar por la orilla hasta perder la noción del tiempo, practicar deportes como el surf o el paddle surf, o hacer rutas cercanas en el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate.

Son imperdibles otros pueblos blancos próximos, como Vejer de la Frontera, o combinar el viaje con excursiones a otras playas míticas de la zona como Bolonia o Valdevaqueros.

Al caer la tarde, los chiringuitos de Zahara y alrededores se llenan de música suave, copas frente al mar y un ambiente distendido que se prolonga por las terrazas del centro.

El paraíso del atún rojo

Como no podía ser de otra manera, la gastronomía de Zahara se basa en atún rojo de almadraba. Buena parte de la oferta culinaria gira en torno a este rico producto: tartar, tataki, tarantelo a la plancha, guisos tradicionales o innovaciones de alta cocina.

En el pueblo abundan tabernas y restaurantes especializados en atún, como tabernas clásicas y conceptos modernos centrados en este pescado, así como bares marineros donde probar pescaíto frito, ortiguillas o cazón en adobo.

En temporada de la Ruta del Atún, Zahara de los Atunes celebra su gran fiesta gastronómica con ronqueos en directo y menús degustación.