Ana Boyer.

Ana Boyer. Gtres

El Estilo MODA

Ana Boyer tiene el vestido blanco 'made in Ibiza' perfecto para alargar el bronceado en septiembre

Para despedir el verano junto a su hermana Tamara Falcó, la empresaria ha estrenado un diseño de Charo Ruiz que combina la feminidad con la ligereza.

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Septiembre es ese mes en el que la vida regresa poco a poco a la ciudad: regresan las cenas con amigas, los reencuentros después de las vacaciones y esa rutina que todavía conserva algunos de los códigos del verano.

También la moda se adapta a esta transición y busca prendas capaces de prolongar esa sensación de vacaciones unos días más.

El blanco, especialmente sobre la piel bronceada, se convierte en uno de los grandes aliados para conseguirlo: una elección luminosa que mantiene vivo el espíritu estival incluso cuando el calendario empieza a mirar hacia la nueva temporada.

En este contexto, Ana Boyer (37 años) ha despedido el verano junto a algunas de sus amigas, entre ellas su hermana Tamara Falcó (44), con un estilismo que resume precisamente esa idea de verano que se resiste a terminar.

Para una de sus últimas noches estivales, la empresaria ha elegido un vestido blanco de Charo Ruiz, una firma que ha convertido el imaginario mediterráneo y la tradición artesanal de Ibiza en uno de sus principales códigos de estilo.

El diseño cuesta 540 euros, y el resultado es un look femenino y luminoso que funciona especialmente bien sobre la piel bronceada.

El vestido de Charo Ruiz.

El vestido de Charo Ruiz. Redes Sociales

La pieza elegida por Ana Boyer es el vestido Eliane, de Charo Ruiz, un diseño que reinterpreta la silueta corsetera desde una perspectiva más ligera y contemporánea.

Confeccionado en voile de algodón y delicadas puntillas bordadas, incorpora un escote bardot que deja los hombros al descubierto y aporta una dosis de feminidad sin restarle elegancia al conjunto.

El cuerpo entallado define la silueta, mientras que la falda evasé introduce movimiento y consigue equilibrar la estructura de la parte superior con una sensación de frescura.

El blanco adquiere además un papel protagonista sobre la piel dorada de Boyer. Su luminosidad potencia visualmente el bronceado y convierte el vestido en una de esas piezas capaces de alargar el verano más allá de las vacaciones.

A ello contribuyen los tejidos ligeros y los detalles artesanales, que mantienen esa conexión con el Mediterráneo, pero permiten llevar la prenda en contextos que van mucho más allá de la playa.

Una cena, un encuentro con amigas o una de esas últimas noches de verano en las que todavía apetece vestirse como si agosto no hubiera terminado.