Melania Trump, en la Casa Blanca, el pasado 20 de agosto.
El regreso de Melania tras 32 días 'desaparecida' en plena tormenta con Trump: posible cirugía y nueva serie en Amazon
La vuelta a la vida pública de la Primera Dama en medio del culebrón sobre el estrecho vínculo del presidente con Natalie Harp desata todo tipo de teorías.
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Mucho se está hablando estos días de Melania Trump (56 años) en la prensa internacional. Y no precisamente por su ajetreada agenda de compromisos. La Primera Dama reapareció en la Casa Blanca, en Washington, el pasado 20 de agosto tras más de un mes desaparecida de la vida pública, en un momento en el que todo el mundo esperaba su regreso.
Y es que, en los últimos días, los rumores sobre la posible relación sentimental del Presidente con su asesora, Natalie Harp, copan todos los titulares.
Desde que salieron a la luz las cartas íntimas entre el mandatario y su mano derecha, de 35 años, se especula con la posibilidad de que entre Donald Trump (80) y su mano derecha pueda existir un posible affaire.
Donald y Melania Trump, en la Casa Blanca, el pasado 20 de agosto.
El culebrón mediático saltó por los aires a raíz de la publicación, el pasado junio, de Regime Change, un libro escrito por Maggie Haberman y Jonathan Swan, dos periodistas del New York Times. Este recoge las notas que ambos se intercambiaron, enviadas durante la campaña presidencial de 2024, y que muestran la profunda admiración de la asistente hacia el líder político.
En dichos escritos, Harp, conocida ya como "la impresora humana" por su afán en facilitar documentos impresos a Trump, le dice cosas como "eres lo único que me importa".
También se refiere a él como su "guardián" y su "protector". Palabras que han generado todo tipo de rumores y teorías sobre la vida privada del mandatario.
En plena tormenta, Melania Trump ha estado perdida desde hacía varias semanas. Llevaba exactamente 32 días sin aparecer en público. En todo ese tiempo no hubo noticias de ella, ni tampoco imágenes. Como si se la hubiera tragado la tierra.
Melania fue vista por última vez en la final de la Copa Mundial de la FIFA disputada el 19 de julio en el MetLife de Nueva Jersey. Lo que ha hecho en todo este tiempo apartada de la vida oficial es todo un misterio.
¿Nueva cirugía?
Pero hay quien cree saber a qué ha dedicado este periodo en off. Según algunos medios estadounidenses, como OK Magazine, Melania podría haberse sometido a una nueva cirugía estética.
En las últimas horas circulan, además, numerosos vídeos en las redes sociales en los que analistas y expertos en medicina plástica y retoques analizan las posibles pequeñas modificaciones de su rostro.
Consciente, muy probablemente, de toda la rumorología en torno a su ausencia, la propia Melania bromeó con su tiempo de receso. "Buenas tardes, he oído que me echaban de menos", dijo, esbozando una sonrisa y en tono desenfadado.
Fue así como su breve intervención restó trascendencia a su prolongada ausencia, una de las más largas que se recuerdan de una primera dama estadounidense sin que se haya ofrecido ningún motivo o explicación.
El evento, celebrado en los jardines de la residencia presidencial, sirvió para impulsar la expansión de su iniciativa Fostering the Future (en español, “impulsando el futuro”), un programa de becas destinado a proteger, educar y empoderar a niños y jóvenes, con un enfoque especial en el sistema de hogares de acogida (foster care) y la era digital.
Por mucho que se empeñara en poner cara de 'aquí no ha pasado nada', su reaparición pública no consiguió poner fin a los interrogantes ni a las conjeturas surgidas a raíz de su alejamiento.
Cierto es que la tercera esposa del presidente Donald Trump nunca se ha caracterizado por mantener una relación especialmente abierta con la opinión pública. Al contrario, su perfil ha estado marcado tradicionalmente por la discreción y el hermetismo, una actitud que también proyecta a través de su imagen.
Quizás por eso, el vestuario elegido para su rentrée haya sido observado con lupa. Su atuendo, casi siempre sobrio y cuidadosamente estudiado, funciona en ocasiones como una especie de barrera que la separa del entorno, del público e incluso del propio presidente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la Primera Dama Melania Trump, en la Casa Blanca el pasado 20 de agosto.
El atuendo de Melania
Pero en esta ocasión hay quien ha querido ver un mensaje oculto tras su atuendo. Para su regreso a la escena pública, la primera dama apostó por un conjunto de tres piezas con sello internacional.
Cada una de las prendas procedía de un país diferente, componiendo un estilismo en el que Estados Unidos, Francia y España estuvieron representados a través de algunas de sus firmas de cabecera.
Melania Trump combinó una camisa firmada por el diseñador estadounidense Michael Kors con una falda de la casa francesa Dior y unos salones de tacón de Manolo Blahnik, la marca española de calzado. Tres nombres habituales en su vestidor que trazaron un particular mapa geográfico a través de la moda.
El resultado final fue un outfit de tinte global, pero con impronta norteamericana. Porque el conjunto, inspirado en los colores principales de la bandera estadounidense, no podía resultar más patrio.
Las crónicas del país interpretan su puesta en escena como una señal de que su intervención se limitaba, únicamente, a cuestiones de estado. Un modo de lo más aséptico de lanzar al mundo que ella sigue siendo la primera dama.
Natalie Harp y Donald Trump, en un desplazamiento oficial del presidente.
El culebrón Natalie Harp
En el ámbito privado, la situación habría adquirido una dimensión bien distinta. Según sostiene Michael Wolff, biógrafo de Donald Trump (y cuya credibilidad ha sido cuestionada públicamente por la Casa Blanca), Melania estaría protagonizando una supuesta pugna de poder con Natalie Harp, una de las asesoras más próximas al presidente.
Harp fue una de las pocas personas que acompañó a Trump en el avión camuflado en el que abandonó recientemente Turquía ante una supuesta amenaza de Irán, mientras varios altos cargos y periodistas permanecían en el Air Force One.
La asesora, que percibe un salario de 150.000 dólares al año, se ha convertido en una presencia habitual junto al mandatario desde el inicio de su segundo mandato, hasta el punto de que algunos políticos han llegado a insinuar una relación de excesiva cercanía. Entre ellos, el senador demócrata Jon Ossoff.
Siempre según la versión de Wolff, Melania habría optado en ocasiones por mantener las distancias con su marido para evitar coincidir con Harp.
Un detalle que resulta, como poco, curioso, lo revelan las propias estadísticas. Durante el periodo en el que Melania ha estado alejada de la escena pública, Trump habría compartido con su asesora al menos 18 días a lo largo del último mes. De acuerdo con este cálculo, la cifra equivale al 56% del tiempo que ha durado la ausencia pública de la primera dama.
Las ausencias de Melania
En cualquier caso, las prolongadas ausencias de Melania no son una novedad. Según un análisis publicado por The Daily Beast, Melania Trump habría realizado 38 apariciones públicas en lo que va de año.
Durante el primer mandato de Donald Trump, los frecuentes periodos en los que la primera dama se alejaba del foco alimentaron diversas teorías conspirativas. Entre ellas una que sostenía, sin fundamento, que utilizaba una doble para sustituirla en determinados actos.
Sin embargo, su actividad oficial parece haberse reducido todavía más durante el segundo mandato de su marido. Según desliza la NBC, a estas alturas de la presidencia, Melania Trump habría participado en aproximadamente la mitad de los eventos públicos a los que asistió durante el mismo periodo del primer mandato de Trump.
Una de sus intervenciones más llamativas del año fue una inesperada comparecencia ante la prensa en la que pidió que se dejara de especular sobre su relación con Jeffrey Epstein. "Nunca me presentó a Donald, las mentiras que me vinculan con él deben terminar hoy", dijo.
Paradójicamente, sus palabras provocaron el efecto contrario y volvieron a situar su vínculo con el fallecido delincuente sexual en el centro de la conversación pública.
Melania y Donald Trump, en la presentación de su película documental en Washington. Gtres
Nuevo documental en otoño
Su escasa presencia en actos gubernamentales y estatales contrasta, sin embargo, con su reciente regreso a las cámaras. A principios de año protagonizó Melania, un documental homónimo financiado por Amazon.
Ted Hope, antiguo empleado de la compañía, aseguró posteriormente a The New York Times que los 40 millones de dólares destinados a los derechos, sumados a otros 35 millones para su promoción, lo han convertido en "el documental más caro jamás realizado sin incluir la concesión de licencias musicales".
Pese al dinero invertido, la producción ha sido un fiasco en la taquilla internacional. Y económicamente representó un enorme déficit frente a su costo total.
Pese al chasco comercial de su documental, Melania tiene previsto ofrecer más contenido interesante sobre sí misma. Una nueva docuserie complementaria de la cinta llegará a Prime Video una vez que finalice el verano.
Tal y como ha anunciado Mark Beckham, uno de los asesores de Melania, a la cadena de medios conservadora Real America's Voice, esta serie "profundizará un poco más en su carrera, así como en su filantropía".
"Llegará este otoño, está confirmado, y espero que todo el mundo la vea, porque va a mostrar una faceta de la primera dama que aún no se ha visto", ha destacado.
Puede que en esta nueva entrega, Melania se muestre algo más desenfadada que en su esperada vuelta a la vida pública, en la que ha dejado claro que es capaz de gestionar su vida privada con la misma frialdad e indiferencia con la que ha querido dar carpetazo al culebrón Natalie Harp.