Haakon de Noruega y Mette-Marit, en su último acto público. Gtres
La Casa Real de Noruega cae en picado: Mette-Marit, a punto de necesitar un trasplante y la reina Sonia, ingresada de nuevo
A esto se une que la prensa vuelve a acorralar a Haakon por su relación con Epstein, y se cuestiona si ha sido sincero en cuanto a su vínculo con el pedófilo.
Más información: Marius Borg, hijo de la princesa Mette‑Marit, se enfrentará a la lectura de su sentencia por 40 delitos el próximo 15 de junio
La Casa Real de Noruega vive uno de los periodos más delicados de su historia y se podría decir que, de un tiempo a esta parte, ha caído en picado en cuanto a su estabilidad como institución.
La princesa heredera Mette‑Marit (52) se encuentra "gravemente enferma" y su estado "ha empeorado", según confirmó esta semana el príncipe heredero Haakon (52) tras la entrega del Premio Abel en Oslo.
Sus declaraciones han sacudido al país y han puesto en primer plano la fragilidad de la salud de la futura reina.
A esta delicada situación se suma que Haakon sigue fuertemente señalado por la prensa noruega a raíz de sus vínculos con Epstein y se preguntan si ha sido del todo sincero a este respecto.
A todo ello, por si fuera poco, se suma el ingreso hospitalario de la reina Sonia, de 88 años, afectada por una fibrilación cardiaca, lo que agrava aún más la preocupación en torno al núcleo central de la monarquía noruega.
Haakon y su esposa, Mette-Marit. Gtres
Haakon, visiblemente afectado, ha explicado que su esposa atraviesa una fase complicada de la fibrosis pulmonar que padece desde 2018. "La princesa heredera está gravemente enferma y creo que ha empeorado un poco últimamente. Estoy preocupado por su salud".
En esa línea, el heredero ha detallado que Mette‑Marit necesita oxígeno en su día a día, un apoyo que "ayuda un poco", aunque no detiene la progresión de la enfermedad.
"Estos seis meses han ido bastante bien, creo. Pero hay distintas fases. Así que solo tenemos que intentar afrontarlo lo mejor posible", ha agregado, dejando entrever que la situación fluctúa y que la familia vive pendiente de cada evolución.
La fibrosis pulmonar es una enfermedad incurable que provoca cicatrización progresiva del tejido pulmonar, dificultando la respiración y reduciendo la capacidad pulmonar con el paso del tiempo.
En otoño, la propia Casa Real ya había informado de un empeoramiento, y el profesor Martin Holm, jefe del Departamento de Medicina Respiratoria del Hospital Universitario Rikshospitalet, advirtió entonces que se estaba llegando "al punto en el que será necesario un trasplante de pulmón".
Mette-Marit, sentada en un taburete. Gtres
Desde entonces, los preparativos médicos avanzan, pero la fecha del trasplante sigue siendo incierta.
"Depende de los médicos, es una cuestión médica. Ellos deciden cuándo debe hacerse, cuándo es el momento adecuado", ha apuntado ahora Haakon, reconociendo que no existe un horizonte claro.
La última aparición pública de Mette‑Marit tuvo lugar el 17 de mayo, durante la celebración del Día de la Constitución, una jornada festiva marcada por desfiles, música y actos populares.
La princesa heredera asistió a los eventos en la residencia de Skaugum, donde se la vio usando oxígeno y una cánula nasal, sentada en un taburete en algunos momentos.
Aquella imagen, que ya generó preocupación, cobra ahora un nuevo significado a la luz de las declaraciones de Haakon.
Desde entonces, no ha vuelto a participar en actos oficiales, y su agenda permanece completamente suspendida.
La princesa, ayudada de oxígeno, el pasado 17 de mayo. Gtres
El deterioro de la salud de la princesa coincide con un periodo especialmente complejo para la familia. Mette‑Marit espera el veredicto del juicio por violación de su hijo mayor, Marius Borg Høiby (29), celebrado en marzo.
Detenido en 2024, afronta 38 cargos, incluidos cuatro por violación, aunque niega las acusaciones más graves. El proceso judicial ha supuesto una enorme presión mediática y emocional para la princesa, que ha tenido que gestionar la situación mientras su salud se debilitaba.
La reina Sonia, ingresada
Mientras la atención mediática se centra en la princesa heredera, otra noticia ha aumentado la inquietud en el país: la reina Sonia ha sido ingresada de nuevo en el Hospital Universitario de Oslo debido a una fibrilación cardíaca.
A sus 88 años, la consorte del rey Harald (89) afronta un cuadro médico delicado que requiere supervisión constante.
El Rey también ha tenido problemas de salud en los últimos años, lo que deja a Haakon y Mette‑Marit como pilares fundamentales de la institución en un momento en el que ambos atraviesan circunstancias personales extremadamente difíciles.
Haakon y Mette-Marit han visitado a la reina Sonia en el hospital, según han confirmado fuentes de la Casa Real.
El heredero, que ya carga con la preocupación por la salud de su esposa, ha tenido que multiplicar su presencia institucional mientras acompaña a su madre en este nuevo episodio médico.
El país permanece a la espera de nuevas informaciones, mientras la familia se enfrenta a un periodo marcado por la fragilidad, la preocupación y la necesidad de mantener la estabilidad institucional en medio de la adversidad.