Marius Borg en una imagen de archivo.
El Tribunal de Apelación desestima el recurso de Marius Borg y confirma cuatro semanas más de arresto en Skaugum
La Justicia mantiene las medidas cautelares sobre el hijo de Mette-Marit tras concluir que persiste un elevado riesgo de reincidencia.
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La batalla judicial en torno a Marius Borg Høiby (29 años) ha sumado un nuevo capítulo procesal que reafirma la postura de la fiscalía y los tribunales noruegos.
El Tribunal de Apelación de Borgarting ha decidido desestimar de forma definitiva el recurso presentado por la defensa del joven, ratificando así el dictamen emitido previamente por el Tribunal de Distrito de Oslo.
Esta resolución obliga al hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit (52) a permanecer cuatro semanas más bajo el régimen de prisión preventiva mediante tobillera electrónica en el complejo residencial de Skaugum.
Marius Borg junto a su madre, la princesa heredera Mette-Marit.
Høiby, que permanece bajo custodia desde el pasado 2 de febrero -semanas antes de que se iniciara el proceso oral en su contra-, fue condenado el pasado mes de junio a una pena de cuatro años de prisión.
La sentencia del tribunal de instancia lo consideró culpable, entre otros cargos, de la violación de dos mujeres que se encontraban en estado de inconsciencia o dormidas, así como de episodios continuados de violencia doméstica ejercidos contra su expareja, Nora Haukland.
La resolución judicial se encuentra actualmente apelada por las partes. A pesar de la gravedad de los delitos por los que fue juzgado, las autoridades judiciales permitieron que, desde el pasado 13 de julio, el imputado cumpla el arresto cautelar mediante monitoreo electrónico.
Bajo este esquema de supervisión, a Høiby se le permite asimismo mantener contacto y visitar a sus familiares en la vivienda principal del recinto real.
La fundamentación jurídica que sostiene la permanencia del arresto domiciliario radica en la necesidad de salvaguardar la integridad física de las víctimas.
La principal motivación argumentada por la fiscalía y respaldada por los jueces estriba en el temor fundado de que Høiby pueda romper el perímetro y acercarse a otra de sus exnovias, conocida públicamente como la 'mujer de Frogner'.
Sobre la víctima pesa una orden de alejamiento en vigor, tras haber sido el acusado declarado culpable de ejercer violencia contra ella en el dictamen del tribunal de distrito.
Borg, en una imagen de archivo.
Los informes policiales aportados a la causa sostienen de forma tajante que la posibilidad de que el procesado incurra en nuevos actos violentos resulta desmedida para otorgarle la libertad provisional sin restricciones.
Tanto el juzgado de instrucción como el órgano de apelación han coincidido en que los factores de peligro no han variado.
"La cuestión de si aún existe riesgo de recurrencia sigue siendo esencialmente la misma que antes", asevera el tribunal superior en el texto de su fallo para justificar la continuidad de la medida de privación de libertad.
De acuerdo con la versión de la defensa, los agentes planeaban sustituir la tobillera de seguimiento por un dispositivo de alerta de violencia inversa para controlar sus desplazamientos.
La propia resolución del Tribunal de Apelación reconoce explícitamente el desconcierto generado por la actuación de las fuerzas de seguridad.
Se señala que "es comprensible que Høiby, basándose en el contacto descrito y documentado con la policía, tuviera la expectativa de ser puesto en libertad".
Para la defensa, estos intercambios demuestran un cambio de criterio arbitrario: "Consideramos que esto confirma que la policía y la fiscalía dieron la impresión de que debía ser puesto en libertad", ha enfatizado Petar Sekulic tras conocer el veredicto.
Con este varapalo judicial, Høiby continuará encadenado a la tobillera electrónica en las dependencias de Skaugum mientras sus abogados agotan las vías de recurso.