La princesa Michael de Kent, en as carreras de Ascot, en 2019. GTRES
La princesa Michael de Kent, de 81 años, en estado grave tras sufrir un derrame cerebral: "Está postrada en una cama"
Marie Christine von Reibnitz, miembro de la realeza y casada con un primo segundo del rey Carlos III, sufrió hace unos días un ictus.
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La princesa Michael de Kent, prima política del rey Carlos III (77 años), atraviesa un momento crítico de salud tras sufrir un derrame cerebral que la ha dejado en estado grave.
Según ha adelantado el Daily Mail, Marie Christine, de 81 años, sufrió hace unos días un ictus que la tiene inmovilizada en su residencia de Kensington Palace, donde vive junto a su marido, el príncipe Michael de Kent (83), primo hermano de la difunta reina Isabel II y primo segundo del actual monarca británico.
Un amigo de la princesa, citado por el diario británico, ha resumido su situación con una frase contundente: "Su Alteza Real sufrió un derrame cerebral. Lamentablemente, ahora está postrada en cama".
Según adelanta el diario 'Daily Mail', la princesa Michael de Kent ha sufrido un derrame cerebral. GTRES
Los problemas de salud de la princesa
Desde el entorno de los Kent se ha agradecido la preocupación, pero se mantiene el hermetismo habitual en la Casa Real británica cuando se trata de asuntos médicos.
Fuentes consultadas por la prensa insisten en que no se ha facilitado pronóstico de recuperación ni tampoco detalles sobre posibles secuelas neurológicas, más allá de confirmar que la princesa permanece en observación y sin poder levantarse.
"Agradecemos la preocupación mostrada, pero no comentamos asuntos médicos privados", ha asegurado el personal a su servicio a la revista Hello!
A pesar de las noticias sobre la condición de su esposa, su marido viajó a Birmingham el pasado viernes, 6 de marzo, para asistir a la inauguración de Crufts, una exposición canina internacional que se celebra anualmente en el Reino Unido desde 1891 y está organizada por el Kennel Club.
Los duques de Kent, en el almuerzo navideño ofrecido por el rey Carlos II en el palacio de Buckingham, el 16 de diciembre de 2025. GTRES
Su aparatosa caída por las escaleras
El derrame cerebral llega tras una cadena de problemas de salud que han mermado notablemente la vida pública de la princesa en los últimos años.
En diciembre de 2024 sufrió una aparatosa caída por las escaleras de su residencia en Kensington Palace. Un accidente que le provocó la fractura de ambas muñecas. Durante el incidente, sujetaba varios abrigos, lo que ayudó a amortiguar la caída, aunque varios huesos pequeños seguían dañados.
Poco después consiguió recuperarse y acudir al tradicional almuerzo prenavideño ofrecido por Carlos III en el Palacio de Buckingham, adonde asistió con las dos muñecas entablilladas.
Poco antes se había sometido a una operación de corazón, tras la cual reconoció que necesitaba descansar a menudo durante el día y que tareas rutinarias como cepillarse los dientes o escribir en un ordenador se habían vuelto casi imposibles.
"Muchas cosas que uno espera poder hacer, como cepillarse los dientes, son imposibles. Sólo puedo escribir con un dedo en el móvil, pero no puedo usar un ordenador portátil", explicó entonces.
"Me han dicho que, después de un accidente como este, si haces un movimiento incorrecto sobre los huesos no curados, vuelves al punto de partida", añadía.
La princesa Michael también estuvo enferma en 2020, después de contraer COVID-19 .
El yerno de la princesa Michael de Kent, Thomas Kingston, que contrajo matrimonio con Lady Gabriella en 2019, murió el 25 de febrero de 2024. GTRES
El suicidio de su yerno
Además de su accidente en las escaleras de su casa, 2024 fue un año difícil para la familia de la princesa Michael de Kent. En febrero de ese año, su yerno, Thomas Kingston, se quitó la vida a los 45 años.
Murió de una "lesión catastrófica en la cabeza" y se encontró un arma cerca de su cuerpo en la casa de sus padres, en los Cotswolds.
Durante una entrevista con la revista Majesty, la princesa habló públicamente de la muerte de su yerno, diciendo que su matrimonio con su hija Lady Gabriella Kingston fue "muy feliz".
"Tom era un hombre encantador, muy amable y atento", explicó. "Eran muy felices juntos. A menudo los invitábamos a comer los domingos con Freddie, Sophie y las niñas. Nunca tuvimos la menor sospecha de que algo anduviera mal".
Por su parte, su hija, describió su matrimonio como "profundamente amoroso y confiado" y reveló que él nunca le había expresado pensamientos suicidas, ni a ella ni a otras personas de su círculo.
La princesa Michael de Kent, con un broche 'blackamoor', en 2017. GTRES
Su polémico broche 'blackamoor'
Marie Christine von Reibnitz, que se convirtió en princesa Michael de Kent al casarse en 1978 con el primo de Isabel II, no forma parte del núcleo activo de working royals.
Por tanto, no recibe asignación pública, pero sí ha representado a la Corona en actos culturales y conmemorativos, además de labrarse un perfil propio como autora de libros sobre historia de las monarquías europeas y conferenciante.
A lo largo de su vida, su figura ha estado rodeada de controversia: la prensa británica la ha apodado durante años Princess Pushy por su carácter tajante y algunos gestos polémicos.
Uno de ellos fue el muy comentado broche de estilo blackamoor que lució en un almuerzo en Buckingham al que acudía Meghan Markle (44) en una de sus primeras apariciones con la familia real.
Su desafortunado adorno, que representa la figura de un hombre negro, muy ornamentada, corresponde a un tipo de joyería hoy asociada al exotismo colonial y a la esclavitud. Por tanto, el hecho de que lo llevara en su solapa se interpretó como un gesto con connotaciones racistas.
La duquesa de Kent, con su hijo Lord Frederick Windsor en la boda de su hija, Lady Gabriella, en 2019. GTRES
El parte más reciente sobre su salud dibuja, sin duda, un panorama delicado. Algunos medios británicos apuntan a que la princesa se encuentra "seriamente enferma" y sin signos claros de mejoría.
Este revés añade un nuevo golpe a una familia real que encadena un periodo convulso, entre los problemas de salud del propio Carlos III y la retirada pública del príncipe Andrés (66), recluido en su casa de Sandringham tras su detención, el pasado 19 de febrero.