Beatriz y Eugenia, en Ascot, en 2019. Gtres
Beatriz y Eugenia de York, vetadas en Ascot tras los vínculos de su padre, el expríncipe Andrés, con Epstein
Ambas estarían "profundamente angustiadas" por las acusaciones contra su padre y por la aparición de sus nombres en los archivos de Epstein.
Más información: Eugenia y Beatriz de York, en el punto de mira: cómo salvarán su imagen tras la detención y el repudio público a su padre
Las princesas Beatriz (37 años) y Eugenia de York (35) afrontan un nuevo revés en plena tormenta por el escándalo de su padre, Andrés Mountbatten-Windsor (65). Los vínculos del expríncipe con el pedófilo Epstein y su reciente detención han dañado la imagen de sus hijas.
Varios medios británicos apuntan a que las nietas de Isabel II han sido expulsadas este año de la tradicional procesión de carruajes de Royal Ascot, uno de los grandes escaparates de la monarquía británica.
Aunque todavía no se ha tomado una decisión definitiva de forma oficial, el mensaje que se traslada sostiene que se ha optado por el perfil bajo para las Princesas, pues cada aparición pública cuenta y cualquier gesto se leerá en clave de reputación para la Casa Real.
Eugenia y Beatriz, en una edición de Royal Ascot. Gtres
Conviene matizar que Beatriz y Eugenia no son miembros activos de la 'firma' real, pero hasta ahora habían mantenido cierta presencia en el calendario institucional. Han participado en el pasado en fiestas en los jardines de Buckingham y en el desfile de Trooping the Colour.
El propio rey Carlos III (77), de hecho, había querido escenificar su apoyo permitiéndoles caminar junto al resto de la familia en Sandringham, incluso después de despojar a su hermano de títulos militares, patronazgos y honores.
Royal Ascot, con su palco real y su desfile de carruajes, era uno de esos momentos en los que solían dejarse ver con naturalidad junto a sus primos.
Todo indica que este año no será así: se les ha comunicado que no podrán ocupar palco ni carruajes en la edición de junio. Ni el Palacio de Buckingham ni la organización de Ascot han querido hacer comentarios, manteniendo una estricta política de silencio.
La princesa Beatriz, en Ascot, en 2023. Gtres
El deterioro de su posición pública llega tras un nuevo giro en el expediente de su padre.
Andrés fue detenido el pasado 19 de febrero por la policía de Thames Valley, acusado de mala conducta en el ejercicio de un cargo público vinculada a un supuesto uso indebido de información confidencial en beneficio de Epstein cuando ejercía como enviado comercial del Reino Unido.
Pasó alrededor de 11 horas bajo custodia mientras se registraban distintas propiedades, entre ellas Wood Farm, en la finca de Sandringham, donde reside desde que abandonó Royal Lodge.
Quedó en libertad ese mismo día, bajo investigación y sin cargos, y niega cualquier irregularidad. Se trata de la primera vez en siglos que un hermano de un monarca británico es arrestado, lo que da idea del impacto institucional del caso.
En paralelo, la publicación de nuevos documentos del archivo Epstein ha vuelto a situar a toda la familia York en el centro de la polémica.
En los correos electrónicos difundidos se menciona a Sarah Ferguson (65), exesposa de Andrew, en intercambios con el financiero estadounidense.
Las Princesas junto a su padre, Andrés, en una edición pasada de Ascot. Gtres
También se habla en esos mensajes de viajes realizados por las princesas Beatriz y Eugenia siendo jóvenes para alojarse en propiedades de Epstein poco después de su salida de prisión, siempre en compañía de su madre.
En esos mensajes se alude incluso a visitas guiadas por palacios reales para los asociados de Epstein.
No existe ningún indicio de que Beatriz y Eugenia incurrieran en conducta delictiva, y fuentes cercanas insisten en que están "profundamente angustiadas" por las acusaciones contra su padre y por el uso de sus nombres en el contexto del escándalo.
El actual clima ha llevado a las princesas a reducir al mínimo su visibilidad.
Las dos hermanas, en Ascot, en 2009. Gtres
Amigos de la familia aseguran que pasan la mayor parte del tiempo centradas en sus hijos pequeños y en sus trabajos lejos del foco institucional, mientras observan cómo se desarrollan las pesquisas policiales.
Sarah Ferguson, por su parte, habría optado por ingresar en una clínica de bienestar fuera del Reino Unido, tratando de gestionar la presión mediática y el impacto emocional de esta nueva fase del caso.
Desde Buckingham se intenta proyectar la imagen de que el proceso sigue su curso con total independencia, mientras el Rey y los asesores palaciegos calibran cada movimiento público de los York para evitar que el escándalo eclipse por completo la agenda oficial.
En ese tablero, la posible ausencia de Beatriz y Eugenia de Ascot es el ejemplo palpable de hasta qué punto el apellido de su padre se ha convertido en un problema de imagen para la monarquía.