Daniel Illescas y el pueblo de su abuela en Castellón en un montaje.

Daniel Illescas y el pueblo de su abuela en Castellón en un montaje.

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El pueblo español donde Daniel Illescas desconecta cada verano con su abuela: 300 habitantes y a menos de 1 hora de Castellón

El modelo e influencer se ha superado a sí mismo cada semana en la sexta edición de 'El desafío'.

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Marco Almodóvar
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Daniel Illescas se ha ganado la simpatía del público gracias a El desafío. El influencer ha impresionado a los espectadores del concurso que presenta Roberto Leal en Antena 3 al llevar su cuerpo al límite y superarse a sí mismo en cada prueba.

Nacido en 1993 en Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, este amante de los viajes y de los deportes de aventura ha hecho prácticamente de todo: aguantar más de 4 minutos bajo el agua, quemarse a lo bonzo, bailar o enterrarse vivo.

En su inmersión televisiva, Daniel Illescas ha estado arropado por la 'yaya Carmen'. Lo cierto es que su abuela, de 86 años, es uno de sus grandes pilares.

En redes sociales, sus más de 1,6 seguidores pueden ver la estrecha relación que tiene con ella, a la que satisface cumpliendo sus sueños.

Pues bien, en una entrevista, el modelo confesó que más allá de los destinos exóticos a los que viaja, cuenta con uno muy especial en España.

Se trata de Fanzara, una pequeña localidad de la provincia de Castellón, que apenas tiene 300 habitantes según el último dato del INE. Sin embargo, allí solo vive un centenar, tal y como el propio Dani contaba.

"El mejor sitio para descansar es el pueblo de mi abuela. Vive en un pueblo de 100 habitantes, en Castellón. Mi parte más aventurera ha salido de convivir allí", decía a Lecturas.

Y es que Illescas tiene a Fanzara como su refugio más íntimo: "Siempre digo que el momento para descansar es ir al pueblo de mi abuela, estar cerca de casa, con la familia".

Para quien no lo conozca, se trata de un pequeño municipio rodeado de de montañas y del río Mijares, lo que le da un entorno natural muy atractivo para senderismo y baños en verano.

Su gran reclamo es el MIAU, el Museo Inacabado de Arte Urbano, que ha llenado las fachadas de murales y grafitis de artistas nacionales e internacionales, convirtiendo el casco urbano en una galería al aire libre.

A este atractivo se suma un núcleo tradicional de calles empinadas y estrechas, la iglesia y la ermita del Santo Sepulcro, que conservan el encanto rural.

En los alrededores destacan rutas hacia la Cueva de la Muela, las ruinas del castillo y zonas como el Molino Bota y otras pozas naturales del Mijares, muy apreciadas para pasar el día en contacto con la naturaleza.

Además, se puede simplemente disfrutar del ambiente tranquilo del casco antiguo, tomar algo en sus bares y, si coincide la fecha, asistir a eventos y actividades ligados al festival MIAU y a las fiestas locales.