El municipio donde David Bisbal desconecta

El municipio donde David Bisbal desconecta

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El municipio español donde David Bisbal desconecta: 15.000 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y castillo del siglo XVI

El almeriense de 46 años descansa en este rincón único que combina historia, naturaleza salvaje y una tranquilidad impagable.

Más información: El refugio de Dani Mateo: pueblo marinero, iglesia del siglo XVI, 12 km de playas y famoso por su langostino.

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Entre agotadoras giras internacionales, interminables platós de televisión y el incesante ruido mediático, las grandes estrellas necesitan un refugio seguro donde volver a pisar tierra firme.

Para David Bisbal, ese santuario no se encuentra en exóticas islas caribeñas ni en inaccesibles mansiones de Los Ángeles, sino en su amada tierra natal.

El almeriense ha encontrado su oasis particular en Cuevas del Almanzora, un rincón único del Levante almeriense que combina historia, naturaleza salvaje y una tranquilidad impagable.

Cuevas del Almanzora se ha consagrado como el destino predilecto del intérprete de Ave María para recargar pilas. Lejos de los flashes y el bullicio, Bisbal y su mujer, la modelo Rosanna Zanetti, suelen elegir esta zona, a menudo alojándose en resorts exclusivos del municipio como el Desert Springs, para disfrutar de la vida slow junto a sus hijos.

Durante sus escapadas, es habitual ver al cantante aprovechando el escarpado terreno almeriense para practicar una de sus grandes pasiones, el ciclismo.

El propio artista ha confesado a sus millones de seguidores en redes sociales que pasar unos días en este enclave es "un verdadero sueño". Y los motivos saltan a la vista.

Pero, ¿qué tiene este municipio de poco más de 15.000 habitantes para enamorar perdidamente a una estrella internacional? Cuevas del Almanzora no es el típico pueblo de costa. Su fisionomía y su historia están marcadas por la 'fiebre de la plata' del siglo XIX.

El descubrimiento de ricos filones en el Barranco del Jaroso transformó la localidad, llenando sus calles de impresionantes palacetes burgueses que hoy atestiguan aquel esplendor económico.

El epicentro de su imponente patrimonio es el Castillo del Marqués de los Vélez, una impresionante fortaleza de estilo gótico tardío construida en 1507 para repeler los feroces ataques piratas. Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1985.

En la actualidad, este baluarte es un motor cultural que alberga el Museo de Arte Contemporáneo Antonio Manuel Campoy, escondiendo en su interior lienzos de gigantes como Picasso, Goya o Miró.

Además, el municipio hace honor a su propio nombre conservando auténticas casas cueva, antiguas viviendas trogloditas excavadas en la roca que hoy se pueden visitar para descubrir cómo era la vida en la zona a mediados del siglo pasado.

Vista del Castillo del Marqués de Vélez en Cuevas del Almanzora

Vista del Castillo del Marqués de Vélez en Cuevas del Almanzora

Más allá de la monumentalidad de su casco histórico, que incluye la majestuosa Iglesia de la Encarnación (el segundo templo religioso más grande de la provincia), el gran tesoro de Cuevas del Almanzora es su privilegiado entorno natural. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1983.

Aunque el núcleo urbano se asienta en el interior, su término municipal abraza el mar Mediterráneo ofreciendo más de 14 kilómetros de litoral.

Frente a las masificadas costas de otros puntos del sur de España, aquí aguardan calas vírgenes y tranquilas, como Cala Cristal o Cala Panizo, perfectas para perderse sin ser visto.

Un paraíso para los amantes del buceo y del mar en estado puro, que se completa con las imponentes vistas del embalse de la localidad.

Iglesia Ntra. Sra. de la Encarnación, en Cuevas del Almanzora

Iglesia Ntra. Sra. de la Encarnación, en Cuevas del Almanzora

En definitiva, Cuevas del Almanzora es un destino rebosante de contrastes, riqueza arqueológica y paisajes cinematográficos que ha sabido mantener intacta su autenticidad.

No es de extrañar que sea el secreto mejor guardado de Almería, un rincón mágico donde David Bisbal encuentra el silencio, la paz y la privacidad que la fama le exige.