Vista de Cariño en A Coruña

Vista de Cariño en A Coruña Con sabor a hierbabuena Blog

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para recorrer a pie y comer unos berberechos exquisitos: bellos paisajes junto al mar y patrimonio industrial

Cariño existe oficialmente como pueblo desde hace menos de 40 años, pero sus vecinos llevaban luchando por él desde la Edad Media.

Más información: El pueblo del siglo XIII ideal para comer un pulpo exquisito y recorrer a pie paisajes divinos: Conjunto Histórico junto al mar

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Galicia tiene varias costas y, aunque todas enamoran, cada una lo hace a su manera.

Si las Rías Baixas representan el refugio de estuarios aplacados, arenales luminosos como A Lanzada y un microclima amable donde los viñedos de albariño caen en cascada hacia el Atlántico, el extremo septentrional exige otro tipo de mirada.

Pasada la brutalidad de la Costa da Morte y superadas las rías de transición del Golfo Ártabro, las Rías Altas se despliegan como un territorio primigenio, de origen tectónico más reciente y perfil abrupto.

Aquí, la orografía se fractura sin concesiones en estuarios estrechos y profundos, encajados entre acantilados ciclópeos. Es una costa indómita, esculpida por un mar hostil pero extremadamente fértil, que esconde pequeños arenales en la densa penumbra de los bosques atlánticos de pino, roble y eucalipto.

Es un territorio que no admite ser recorrido con prisa, sino que merece ser contemplado para dejarse atrapar por una belleza que parece congelada en el tiempo.

Es el paisaje de pueblos como Ortigueira o Cariño, la villa marinera a la que hoy nos trasladamos, enclavada en la entrada de la ría de Ortigueira, en la comarca de Ortegal (A Coruña).

Un pueblo pequeño, con apenas 3.700 habitantes, a unos 55 kilómetros de Ferrol y a menos de 100 de A Coruña que mira de frente a su accidente geográfico más conocido: el cabo Ortegal.

Aunque la literatura folclórica local y cierta inercia turística han extendido el mito de que este imponente cabo ejerce de frontera exacta entre las aguas del océano Atlántico y el mar Cantábrico -título topográfico que la Organización Hidrográfica Internacional reserva de forma oficial a la vecina punta de la Estaca de Bares-, Ortegal no necesita artificios cartográficos para asombrar.

Sus afiladas rocas, pertenecientes a uno de los complejos geológicos más importantes del planeta e integrados en la red de Geoparques Mundiales de la UNESCO, emergen del mar oscuro como centinelas de basalto negro que han resistido los embates del mar durante millones de años.

Un pueblo ‘nuevo’ que ya existía en la Edad Media

Cariño no siempre fue municipio independiente. Durante siglos formó parte de Ortigueira y no se segregó hasta 1988, tras décadas de reivindicaciones vecinales que se remontan al siglo XVI.

Esa identidad combativa ha moldeado el carácter de un pueblo que creció mirando al mar y viviendo de él.

Galerías acristaladas que parecen desafiar las leyes de la gravedad y balcones asomados al vacío flanquean arterias como la Rúa do Campo.

Para terminar en la Plaza da Mariña o en la Plaza das Cadenas, dominada por una robusta estatua que rinde solemne tributo a la resiliencia de las gentes del mar, motor absoluto de su supervivencia.

Fue, precisamente, la riqueza extractiva de ese mar la que provocó una transformación demográfica y económica sin parangón. Ya en el siglo XVIII, el litoral bullía con la instalación de las primeras factorías de salazón de sardina, impulsadas por fomentadores venidos del Levante.

Pero fue el salto tecnológico a la moderna industria conservera hermética, en la transición de los siglos XIX al XX, lo que catapultó a la villa.

Cariño llegó a alcanzar los 5.000 habitantes sosteniendo en su reducido perímetro hasta 24 fábricas conserveras simultáneas.

Aquel emporio industrial fue vertebrado fundamentalmente por el esfuerzo de la mujer; la mano de obra femenina llegó a representar el 90 % de las plantillas que limpiaban, cocían y empacaban las capturas de una flota de altura especializada en la captura de túnidos y merluza.

A partir de los años 80 las conserveras fueron cerrando y la actividad pesquera menguó, pero algo de aquel legado pervive: la fábrica Conservas La Pureza sigue en activo y es posible visitar sus instalaciones para conocer de primera mano cómo se elaboran unas conservas de altísima calidad con el producto que llega directamente de la ría.

¿Qué comer en Cariño?

Siendo un pueblo marinero que mira a la costa desde casi todas sus fronteras, en Cariño los productos del mar son los protagonistas indiscutibles de la mesa.

En los bares y tabernas del pueblo no faltan las raciones de pulpo á feira, las navajas a la plancha, las vieiras al horno, los mejillones al vapor o el bonito de la zona.

La caldeirada de raya, un guiso marinero contundente que rara vez se ve fuera de Galicia, es otro de esos platos que merece la pena buscar.

Pero la verdadera joya gastronómica de Cariño son los berberechos a la cariñesa, una receta popular de la zona prácticamente desconocida en el resto de España.

La ría de Ortigueira y Ladrido alberga un extenso humedal donde crecen moluscos bivalvos de calidad excepcional, y los cariñeses supieron aprovechar esa materia prima de lujo para crear un plato tan sencillo como delicioso.

Los berberechos se abren al vapor, se extraen de la concha y se incorporan a un sofrito de patatas, cebolla y pimiento rojo.

La gracia está en que las patatas absorben el jugo que sueltan los berberechos y se dejan "churruscar" hasta que estén ligeramente crujientes, creando un contraste de texturas y un sabor que hacen que el plato resulte adictivo.

Se pueden degustar en varios establecimientos del pueblo. El bar Carino, de los de toda la vida, es una apuesta segura para comer bien y de precio. El Mesón As Queimas o el Mesón O'Grilo son otras casas de comidas con raciones generosas y honestas.

Y si se busca algo más especial, el Chiringuito San Xiao, a unos dos kilómetros en dirección al faro de Ortegal, ofrece pescados y mariscos espectaculares con unas vistas que bien compensan el desvío.

Rutas a pie por Cariño y alrededores

Cariño es un pueblo perfecto para recorrer a pie. Sus senderos permiten descubrir algunos de los paisajes más espectaculares de toda la costa gallega en apenas unas horas.

  • Ruta Cariño – Cabo Ortegal. Parte de la Casa do Concello y llega hasta el faro de Cabo Ortegal, pasando por el mirador de Punta Gabeira y la capilla de San Xiao. Son unos 4,5 kilómetros de ida con vistas a las formaciones rocosas de Os Aguillóns emergiendo del mar. Dificultad media.
  • Sendero de San Xiao de Trebo. Un paseo sencillo de 3,2 kilómetros (ida y vuelta) entre bosques de robles, fresnos, laureles y sauces, por un camino de romería que se transita desde el siglo XIII.
  • Paseo marítimo de Cariño. Ideal para un paseo tranquilo con accesos a la playa de la Concha y la playa Basteira mediante pasarelas de madera. Perfecto para empezar o terminar cualquier jornada de caminata.
  • Mirador de A Miranda. Para los más ambiciosos, una ruta de dificultad media-alta que sube a 498 metros sobre el nivel del mar y regala una panorámica de casi 360 grados sobre la ría, la Serra da Capelada, Estaca de Bares y los acantilados de Vixía de Herbeira, los más altos de la Europa continental.

¿Cómo llegar a Cariño?

El aislamiento físico que preserva la pureza salvaje de la comarca, exige también al viajero contemporáneo una planificación logística calculada:

  • En coche. Desde A Coruña o Santiago, se toma la AP-9 en dirección Ferrol y después la carretera AC-862 hacia Ortigueira, con desvío en Ponte de Mera en dirección a Cariño. Desde Madrid, la A-6 hasta Baamonde (Lugo) y luego la AG-64 hacia As Pontes, enlazando con la AC-101 hasta Ortigueira y de ahí a Cariño. El trayecto desde Ferrol es de unos 50 minutos y desde A Coruña, de hora y media a dos horas.
  • En tren. La línea Renfe-FEVE que conecta Ferrol con Oviedo tiene apeadero en Ponte de Mera, a unos 10 kilómetros de Cariño. Desde Ferrol salen varios servicios diarios con un trayecto de aproximadamente una hora y cuarto. Desde el apeadero es necesario completar el recorrido en taxi o con la línea de autobús local.
  • En autobús. La compañía Arriva opera líneas que conectan A Coruña y Ferrol con la comarca, con transbordo en Ponte de Mera o Cedeira. Las frecuencias son limitadas, especialmente los fines de semana, por lo que conviene consultar horarios actualizados en la web de Arriva Galicia antes de planificar el viaje.