Calles empedradas en Noia (A Coruña)

Calles empedradas en Noia (A Coruña) iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para recorrer a pie y comer unas empanadas buenísimas: Conjunto Histórico del siglo XII junto al mar

Un pueblo gallego con encanto, ideal para desconectar y comer bien rodeado de historia y paisajes de postal.

Más información: El pueblo marinero ideal para recorrer a pie y comer unos mejillones riquísimos: declarado Conjunto Histórico

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Imagina pasear por calles empedradas en las que el mar se huele y se siente, entre fachadas góticas salpicadas de escudos nobiliarios y, al fondo, el brillo de una ría gallega que parece no tener fin.

Ahora imagina que, al doblar la esquina, te espera, recién salida del horno, una empanada que casi no se conoce fuera de Galicia y que, literalmente, contiene el mar.

Si lo que necesitas es una excusa para escaparte este verano, Noia te la sirve en bandeja.

Esta villa marinera de unos 14.000 habitantes se asienta en el punto más interior de la ría de Muros y Noia, en la provincia de A Coruña, a apenas 36 kilómetros de Santiago de Compostela.

Su casco antiguo, cuyo origen se remonta al siglo XII, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985 por la riqueza de su trazado medieval, sus casas de estilo gótico marinero, sus pazos urbanos, sus soportales de piedra y los restos de la muralla que un día la hizo inexpugnable.

Es, además, un pueblo perfecto para recorrerlo a pie de punta a punta sin prisas, parando en cada plaza a tomarse un refrigerio y dejándose llevar por la brisa atlántica.

Un poco de historia y mucha leyenda

La tradición asegura que Noia fue fundada por una nieta de Noé -sí, el del arca- que atracó en estas costas tras el diluvio universal.

Aunque la leyenda forme parte del folclore local (de ahí que el escudo de la villa muestre un arca flotando con una paloma y su rama de olivo), lo cierto es que la presencia humana en estas tierras se documenta desde hace miles de años: el dolmen de Argalo, conocido como Cova da Moura, atestigua un pasado megalítico que se remonta al 3000 a. C.

Durante la Edad Media, tras el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago, Noia se convirtió en puerto de Compostela y vivió un esplendor comercial y pesquero que explica la monumentalidad de su casco antiguo.

Murallas con doce puertas ojivales, torreones defensivos, iglesias góticas y una burguesía que levantó pazos de piedra labrada a pocos pasos de los muelles.

Iglesia de San Martiño en Noia

Iglesia de San Martiño en Noia iStock

La iglesia de San Martiño y su torre maldita

En la céntrica Plaza do Tapal se alza la joya arquitectónica de la villa: la iglesia de San Martiño, consagrada en 1434 por orden del arzobispo compostelano Lope de Mendoza.

Es un ejemplo soberbio del llamado gótico marinero gallego, con una sola nave amplia y luminosa, gruesos contrafuertes, un ábside poligonal coronado por almenas que le dan aspecto de fortaleza y unas vidrieras que llegaron desde Francia para inundar el interior de color.

Su portada principal es una maravilla escultórica que recuerda la influencia del maestro Mateo y el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago: los doce apóstoles se disponen en las jambas, Cristo Juez preside las arquivoltas flanqueado por algunos ancianos con instrumentos musicales, y un hermoso rosetón remata el conjunto.

Pero lo que más llama la atención es la asimetría de su fachada: de las dos torres que debían completar la portada, solo una se llegó a construir.

La cultura popular lo explica con una maldición: el maestro cantero que trabajaba en la segunda torre falleció trágicamente al caer desde lo alto, y desde entonces nadie se atrevió a terminarla.

La leyenda se reforzó en 1973, cuando el director de cine Claudio Guerín murió tras caer de una réplica de cartón piedra de esa misma torre que había construido para un rodaje. Quien intente acabarla, dicen, tendrá un triste final.

No dejes de visitar tampoco la iglesia de Santa María a Nova (siglo XIV), convertida en museo que alberga más de 500 lápidas funerarias medievales de gremios y oficios, y su cementerio histórico, uno de los más singulares de Europa, con un cruceiro con baldaquino del que se conservan muy pocos ejemplares en toda Galicia.

¿Qué comer en Noia?

Si Noia tuviera un plato insignia, ese tendría que ser la empanada. La villa celebra desde 1979 la Fiesta de la Empanada durante las fiestas patronales de San Bartolomé, en agosto y cualquier panadería o restaurante del pueblo ofrece versiones espectaculares: de zamburiñas, de xoubas, de raxo, de bacalao con pasas...

Pero hay una elaboración que merece capítulo aparte: la empanada de berberechos con concha, típica de la comarca del Barbanza.

A diferencia de otras empanadas, aquí los berberechos se colocan enteros dentro de la masa -sí, con la cáscara- y se meten al horno. Al calentarse, las conchas se abren y liberan el agua de mar que llevan dentro, empapando la masa de un sabor yodado e inconfundible que no se consigue de ninguna otra manera.

La masa suele ser de maíz, centeno y un poco de trigo, lo que le da una textura rústica y crujiente muy diferente a la de las empanadas de trigo habituales. Esta misma receta se puede encontrar también en Rianxo, al otro lado de la ría, donde panaderías artesanas como A Pireta la elaboran a diario en horno de leña.

Además de las empanadas, Noia es tierra de berberechos frescos servidos al vapor, navajas a la plancha, pulpo á feira, pescados de la ría y una repostería casera que incluye rosquillas y tartas tradicionales, todo ello acompañado de un buen albariño de las Rías Baixas.

¿Qué ver en Noia y alrededores?

Noia es un pueblo para callejear sin mapa. Sin embargo, si quieres exprimir la visita, aquí van algunas ideas de rutas que se pueden completar en un día caminando:

  • Ruta por el casco histórico. Empieza en la Alameda y los jardines de Felipe de Castro. Visita el Ayuntamiento modernista, baja por la Rúa do Comercio hasta la Plaza do Tapal y la iglesia de San Martiño. Piérdete por las callejuelas de Forno do Rato, la Rúa Cantón y los pazos urbanos (Casa da Xouba, Pazo Dacosta, Casa do Rosa). Termina en Santa María a Nova y su cementerio de lápidas gremiales.
  • Paseo marítimo y playas. Desde la Alameda, recorre el paseo marítimo de Noia bordeando la ría. Cruza el puente do Testal y sigue la senda entre dunas hasta la playa de Testal, la más larga y equipada, o acércate a las playas de Boa Grande y Boa Pequeña, más recogidas y de arena fina.
  • Ponte de Traba y Molinos de Pedrachán. Cruza este puente de piedra del siglo XV y sigue el agradable paseo fluvial junto al río Traba hasta los antiguos molinos harineros de Pedrachán.
  • Mirador de San Lois y dolmen de Argalo. Una subida suave desde el casco urbano te lleva al mirador con vistas panorámicas de la ría y la sierra del Barbanza. Puedes completar la excursión acercándote al dolmen de Argalo (Cova da Moura), con sus siete ortostatos milenarios.

Fiestas que no te puedes perder en verano

El calendario festivo de Noia es generoso, que si algo nos gusta a los gallegos en verano es una buena fiesta jolgorio.

En julio se celebra la Feria Medieval, que durante tres días transforma el casco histórico en un mercado de época con espectáculos de calle, música tradicional y puestos de artesanía.

También en julio, la Virgen del Carmen reúne a marineros y vecinos en la parroquia de Boa.

A finales de agosto llegan las fiestas patronales de San Bartolomé, las más esperadas del verano, con verbenas de las grandes orquestas gallegas (París de Noia, Combo Dominicano y más), conciertos en la Plaza do Tapal, fuegos artificiales sobre la ría y, por supuesto, la Fiesta de la Empanada.

Y, como broche, en septiembre se celebra un Carnaval de Verano por las calles del centro.

¿Cómo llegar a Noia?

  • En coche. Desde Santiago de Compostela, se tarda unos 30 minutos por la carretera AC-543 (aproximadamente 36 km). Desde A Coruña, alrededor de 1 hora y 15 minutos por la AP-9 y la AG-56. Aparcar es sencillo: junto al campo de fútbol y las pistas de tenis hay un amplio parking gratuito a pocos minutos a pie del centro.
  • En autobús. La compañía Monbus opera líneas diarias entre Santiago de Compostela y Noia desde la estación de autobuses de Santiago. El trayecto dura entre 35 y 50 minutos y las frecuencias cubren la mañana, mediodía y tarde. Los billetes rondan los 3-5 €. También hay conexiones desde A Coruña y desde otros puntos de la costa como Muros y Fisterra.
  • En tren + autobús. Noia no dispone de estación de tren propia. La opción más práctica es llegar en tren hasta Santiago de Compostela (bien conectada por Renfe con Madrid, A Coruña, Vigo, Ourense y Pontevedra) y desde allí tomar un autobús hasta Noia.