Vista panorámica de Frías con el castillo al fondo

Vista panorámica de Frías con el castillo al fondo iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo español con castillo del siglo IX al que puedes llegar en autobús: Conjunto Histórico y con un lechazo de lujo

Frías, el bonito pueblo medieval burgalés, es perfecto para recorrer a pie sus casas colgadas y disfrutar de una gastronomía única.

Más información: El pueblo español ideal para recorrer a pie y visitar su castillo del siglo XIII: pulpo, pescado fresco y carnes riquísimas

Publicada

Si este verano te apetece desconectar de verdad de las notificaciones, del ruido y del asfalto hay un rincón en el norte de Burgos que parece sacado de una maqueta medieval.

Se llama Frías, tiene poco más de 250 habitantes, un castillo de cuento encaramado a un peñasco y poseedor del título oficial de ciudad más pequeña de España.

Sí, ciudad, porque se lo otorgó el rey Juan II de Castilla en 1435 y desde entonces no ha habido quien se lo quite.

Llegar hasta aquí es parte del encanto del viaje. Frías se esconde en el Valle de Tobalina, entre la sierra de Oña y los Montes Obarenes, donde el río Ebro dibuja la frontera entre la meseta y la cornisa cantábrica.

Es un lugar donde el tiempo ha ido avanzando despacio, con sus casas de piedra asomadas al vacío desde lo alto de La Muela y un silencio roto solo por el viento o el murmullo del río allá abajo. Y, por si fuera poco, se come de escándalo.

Un castillo sobre las nubes

Lo primero que descubre el viajero que se acerca a Frías es la silueta inconfundible del castillo de los Duques de Frías, conocido también como castillo de los Velasco, que corona el peñasco de La Muela como un centinela que lleva siglos cuidando a los vecinos.

Su origen se remonta a las primeras fortificaciones defensivas de los siglos IX y X, levantadas en plena Reconquista para vigilar el paso del Ebro en un intento de frenar el avance de las tropas del Emirato de Córdoba y, más tarde, del reino de Navarra.

La primera mención documental de Frías data del año 867, lo que da una idea de la antigüedad de este enclave.

El castillo que hoy se puede visitar es fundamentalmente obra de los siglos XII al XV. En 1201, Alfonso VIII lo dotó de murallas, y en el siglo XV Pedro Fernández de Velasco emprendió las grandes obras de fortificación que le dieron su aspecto actual.

Un puente que cobraba peaje en la Edad Media

Si el castillo es la postal de Frías desde arriba, el puente medieval lo es desde abajo. Con sus 143 metros de longitud y nueve arcos sobre el río Ebro, este puente fortificado es uno de los ejemplos mejor conservados de la península ibérica.

Puente medieval de Frías sobre el río Ebro

Puente medieval de Frías sobre el río Ebro iStock

Construido en el siglo XII, fue ampliado en el XV con la adición de una torre almenada en su tramo central, abierta por un arco, donde antaño había que pagar portazgo para cruzar.

Hoy el paso es libre y cruzarlo al atardecer, con la silueta de Frías recortada contra el cielo, es una de esas fotos que merece la pena grabarse en la retina.

Las casas colgadas de Frías

El casco histórico de Frías, declarado Conjunto Histórico-Artístico, se recorre en poco más de una hora, pero conviene hacerlo sin prisa.

Las calles estrechas y empedradas trepan por la pendiente del cerro entre casas de piedra y entramados de madera, muchas de ellas asomadas literalmente al precipicio.

En el extremo opuesto al castillo se alza la iglesia de San Vicente Mártir, de origen románico, con su portada y sus capiteles como testigos mudos de siglos de historia.

Y, rodeando todo el conjunto, los restos de la muralla del siglo XIII con sus tres puertas históricas: la de Medina, la del Postigo y la de la Cadena.

¿Qué comer en Frías?

La cocina de Frías es todo lo que uno espera en un pueblo burgalés: contundente, honesta y sin artificios.

Aquí mandan los asados de lechazo y cochinillo al horno de leña, la morcilla de Burgos, las sopas castellanas, las alubias rojas, los revueltos de setas de temporada y las carnes rojas de la tierra. Y, por supuesto, también las truchas del Ebro.

¿Dónde comer en Frías?

El Restaurante Ortiz es un negocio familiar situado en plena subida al castillo y número uno en Tripadvisor en Frías, con más de 420 opiniones y premio Travellers' Choice.

Su comedor ofrece unas vistas espectaculares a las montañas del sur del valle. Según dicen, ahí se va a comer de verdad: sopa castellana, hojaldre de cecina con cebolla caramelizada, alubias rojas con morcilla, bacalao a la riojana, carrilleras y, por supuesto, el lechazo asado que los parroquianos describen como "de los mejores de toda la provincia".

Rutas a pie para un día redondo

Frías y sus alrededores se prestan a paseos que combinan naturaleza, patrimonio histórico y vistas sobrecogedoras. Estas son algunas propuestas para hacer en una jornada:

  • Paseo por el casco histórico de Frías. Empieza en el puente medieval, cruza hasta el lavadero y sube por las calles empedradas hasta las casas colgadas, la iglesia de San Vicente Mártir y el castillo.
    Baja por la puerta del Postigo y rodea la muralla. Unas dos horas sin prisa, con paradas para fotos y un café.
  • Sendero de Frías a las Cascadas de Tobera (ida y vuelta, unos 4 km). Desde el Mirador de las Casas Colgadas se toma un camino señalizado que en apenas dos kilómetros llega hasta Tobera, donde el río Molinar se precipita en un desfiladero formando cascadas espectaculares.
    El Paseo del Molinar, de un kilómetro, discurre junto al agua entre saltos, pozas y miradores. No te pierdas la ermita de Santa María de la Hoz ni el humilladero del Santo Cristo de los Remedios. Es apto para todos los niveles y perfecto para las tardes de verano.
  • Ruta circular Frías-Tobera por el Valle de Tobalina (unos 8 km). Para los más andarines, esta ruta circular enlaza Frías y Tobera pasando por el Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil. Se atraviesan bosques de quejigos, se bordea el río y se disfruta de panorámicas del valle. Unas tres horas a paso tranquilo.

¿Cómo llegar a Frías?

  • En coche. Desde Burgos, se tarda aproximadamente 1 hora y 15 minutos (unos 80 km) por la N-232 hasta Busto de Bureba y luego la BU-504. Desde Madrid, unas 3 horas y media por la A-1 hasta Burgos y después la ruta anterior. Desde Bilbao, algo menos de dos horas por la AP-68 y la N-232.
  • En autobús. La empresa Autocares Soto y Alonso opera una línea directa Burgos-Frías los lunes y viernes laborables, con salida desde la estación de autobuses de Burgos. También hay autobuses Burgos-Trespaderne y Burgos-Oña con parada en Briviesca, desde donde se puede combinar transporte
  • En tren. No hay estación de tren en Frías. La más cercana es la de Briviesca, a unos 24 kilómetros, con conexiones de media distancia desde Burgos, Miranda de Ebro y Bilbao. Desde Briviesca habría que completar el trayecto en taxi o coordinando con los autobuses de Soto y Alonso que pasan por la localidad.